viernes, 7 de marzo de 2025

8 de marzo: El marxismo, Mariategui y el Movimiento Femenino

 

Texto original del PCP

Palabras a la reedición

La agudización de la lucha de clases de la década del 60 dio nuevo impulso al desarrollo del Movimiento Femenino en el país, situación similar a la que se produjera en el plano internacional. Lo que va de la presente década muestra evidentemente que el problema de la emancipación de la mujer se ha convertido en uno de los temas importantes de la lucha política; y, los años venideros acentuarán más la importancia de las masas femeninas en las grandes luchas que se avecinan.

El año 1975 ha sido declarado por las naciones unidas «Año Internacional de la Mujer y en el país» «Año de la Mujer Peruana». Así, este año será particularmente importante para la politización y movilización, y organización de las mujeres; tarea en la cual contenderán duramente las líneas burocráticas y democrática para organizar a las mujeres corporativamente y en beneficio de las clases explotadoras o democráticamente para servir al pueblo, respectivamente.

En este contexto y perspectiva, en diciembre último se han reunido las organizaciones femeninas que bajo la bandera de Retomar Plenamente el Camino de Mariátegui luchan desde hace años por politizar movilizar y organizar a las mujeres de nuestra patria. Así ha surgido el Comité Coordinador Nacional del Movimiento Femenino Popular; iniciándose, en consecuencia, una nueva etapa del desarrollo de la lucha de las mujeres del país: el Movimiento Femenino Popular; iniciándose, en consecuencia una nueva etapa al desarrollo de la lucha de las mujeres del país: el Movimiento Femenino Popular ha entrado en la etapa de organizar a nivel nacional.

Una de las tareas de este Comité es la propagandización y para iniciar la reedita el trabajo EL MARXISMO, MARIATEGUI Y EL MOVIMIENTO FEMENINO que hace un año publicara el Centro Femenino Popular de Lima, cuyos 5 000 ejemplares están totalmente agotados. De esta forma aportamos a la indispensable y cada día más urgente construcción ideológico-política del movimiento femenino en marcha; y al hacerlo partimos del firme convencimiento de que sólo aplicando y desarrollando la línea que sobre emancipación de la mujer en nuestro país estableciera Mariátegui podremos construir un verdadero movimiento popular como parte de la lucha de nuestro pueblo que ha combatido, combate y combatirá por su liberación.

Con esta publicación iniciamos nuestras EDICIONES EMANCIPACION DE LA MUJER, serie que servirá principalmente para tratar los diversos problemas ideológicos, políticos y organizativos que plantea la construcción de una organización femenina popular. Cuya necesidad y urgencia es notoria y más si tenemos en cuenta cuán poca atención se presta a los problemas organizativos de las masas en el país.

Comité Coordinador Nacional del
Movimiento Femenino Popular

Presentación

El problema de la mujer, el de la emancipación de la mujer vista la cuestión desde el marxismo, cobra cada día mayor importancia; una muestra es que la ONU haya acordado celebrar, en 1975, el año mundial de la mujer, otras son las múltiples publicaciones que sobre el particular circulan y, lo que tiene mayor transcendencia, las movilizaciones crecientes de las masas femeninas en el mundo entero.

En nuestro país también, desde hace años, se ve el reimpulso de la movilización femenina, una de cuyas manifestaciones es la multiplicación de organizaciones, así como el notorio y creciente interés por el problema de la mujer expresado en publicaciones y propaganda. Es que la mayor incorporación de la mujer al proceso de la producción y la agudización de la lucha de clases en el país plantea, evidentemente e1 problema central de la politización de la mujer como parte indispensable de la marcha revolucionaria de nuestro pueblo. Más aún si recordamos las palabras del gran Lenin: «el éxito de la revolución depende del grado en que, participen las mujeres».

Así, para nosotros hoy, en nuestra patria, resuenan perentorias las tesis de José Carlos Mariátegui «No se estudia, en nuestro tiempo, la vida de una sociedad sin averiguar y analizar su base: la organización de la familia, la situación de la mujer» y avizorando el porvenir del movimiento femenino: «A este movimiento no deben ni pueden sentirse extraños ni indiferentes los hombres sensibles a las grandes emociones de la época. La cuestión femenina es una parte de la cuestión humana». Tengamos muy presentes estas palabras si queremos ser «hombres sensibles a las emociones de la época», si queremos servir al proceso revolucionario democrático-nacional en que está empeñado nuestro pueblo y aún espera realización; así preservándonos de la cómoda indiferencia, la fácil crítica o el ataque negador, en cuyo fondo late una profunda incomprensión, apoyando la movilización de la mujer peruana serviremos realmente al pueblo y su revolución que nadie más que él puede cumplir.

Planteadas así las cosas, surge una interrogante ¿qué tipo de movimiento femenino impulsar y apoyar? Pregunta que tiene vital importancia cuando se sienta; ampara y difunde el feminismo burgués a tambor batiente. La respuesta es una y concreta: un movimiento femenino popular verdadero no puede construirse y desarrollarse sino desde la posición de la clase obrera, desde el marxismo, y como partes del movimiento popular de cuya liberación depende la emancipación de la mujer. Un movimiento femenino popular sólo puede surgir, por tanto, sustentado en el marxismo-leninismo; lo que en nuestra patria quiere decir basado en el pensamiento de Mariátegui. En conclusión, el desarrollo del movimiento femenino en el Perú depende de retomar el camino de Mariátegui, enarbolar la política que sentara sobre la emancipación de la mujer y librar esta batalla ideológico-política como parte de la polémica por poner el pensamiento de Mariátegui al mando de nuestro Pueblo. Así estaremos preservados de feminismo burgués, de divisionismos que contraponiendo mujeres a hombres quiebran las organizaciones y escinden a las masas. Así, pues, sólo adhiriéndose a la política de Mariátegui sobre la emancipación de la mujer en particular, será posible crear organizaciones femeninas y secciones femeninas en los organismos de masas, como indicara el Amauta para los sindicatos, que fortalezcan y desarrollen las organizaciones de las masas y sirvan a la unidad combatiente del pueblo.

Dentro de esta línea se desenvuelve el CENTRO FEMENINO POPULAR y, como sus hechos prueban, brega (consciente de la impostergable necesidad de la politización de la mujer peruana, rezagada por condiciones sociales opresivas derivadas de nuestra condición de nación semifeudal y semicolonial), y lucha por la creación y desarrollo de un MOVIMIENTO FEMENINO POPULAR del Perú, tarea cuyo cumplimiento requiere larga y tesonera acción que hace de la misma una consigna de la labor en que, junto con otras organizaciones afines de diversos puntos del país, el CENTRO se halla empeñado. Y, en síntesis, cómo se concibe este Movimiento al cual servimos, simple y llanamente como un movimiento generado por el proletariado en las masas femeninas caracterizado por adherirse a Mariátegui, desenvolverse como organización de masas y ceñirse al centralismo democrático.

EL CENTRO FEMENINO POPULAR seguro de la tarea común que desarrolla y consciente de la necesidad de la construcción ideológico-política del MOVIMIENTO FEMENINO POPULAR por el cual brega, publica el presente trabajo «EL MARXISMO, MARIATEGUI Y EL MOVIMIENTO FEMENINO» como aporte al análisis, debate y establecimiento de las bases del verdadero proceso de politización, movilización y organización de la mujer peruana que está en marcha. Está seguro que el debate se abre para quienes quieren debatir clara y abiertamente y que las masas oyen a los que afirman no a los que solamente niegan, como enseñara Mariátegui; y que si bien el camino es largo en él no habrá norte si no nos sustentamos en una clara y definida política sobre la emancipación de la mujer y, para nosotros como para la mujer peruana en general, ésta no puede ser otra que retomar y desarrollar el camino de Mariátegui.

Tal el espíritu que nos anima y si logramos impulsar la polémica desde la posición del proletariado sirviendo a la politización de la mujer peruana, bien empeñado y retribuido con creces estará nuestro esfuerzo; por lo demás, la propagación de las ideas del proletariado nunca se pierde, por más que el tiempo separe la cosecha de la siembra, dijo Lenin. A esto nos adherimos con fe en la mujer peruana y en nuestro pueblo.

I. EL PROBLEMA FEMENINO Y EL MARXISMO

El problema femenino es una cuestión importante para la lucha popular. Y su importancia es hoy mayor porque se intensifican acciones tendientes a la movilización de las mujeres; movilización necesaria y fructífera desde la posición de la clase obrera y al servicio de las masas populares, pero que impulsada por y en beneficio de las clases explotadoras actúa como elemento de divisionismo y freno de la lucha popular.

En este nuevo período de politización de las masas femeninas en el cual nos desenvolvemos, teniendo como base una mayor participación económica de las mujeres en el país, es indispensable prestar seria atención al problema femenino en tanto estudio e investigación, incorporación política y consecuente labor organizativa. Tarea que plantea tener presente la gran tesis de Mariátegui que enseña : «LAS MUJERES COMO LOS HOMBRES SON REACCIONARIAS, CENTRISTAS O REVOLUCIONARIAS, NO PUEDEN, POR CONSIGUIENTE , COMBATIR JUNTAS LA MISMA BATALLA. EN EL ACTUAL PANORAMA HUMANO LA CLASE DIFERENCIA A LOS INDIVIDUOS MAS QUE EL SEXO». Así, desde el comienzo, la necesidad de una comprensión científica del problema femenino exige partir incuestionablemente de la Concepción de la clase obrera, del marxismo.

1. La teoría de la mujer como «naturaleza femenina deficitaria»

A lo largo de los siglos las clases explotadoras han sostenido e impuesto la pseudo teoría de la «naturaleza femenina deficitaria», que ha servido para justificar la opresión que hasta hoy experimentan las mujeres en las sociedades en que la explotación, sigue imperando.

Así, la alabanza de los judíos: «Bendito sea Dios, nuestro Señor y Señor de todos los mundos, por no haberme hecho mujer» y el conformismo de las judías que rezan: «Bendito sea el Señor que me ha creado según su voluntad», expresan claramente el menosprecio del mundo antiguo por la condición de la mujer. Estas ideas también predominaron en el esclavismo griego; el famoso Pitágoras decía: «Hay un principio bueno que ha creado el orden, la luz y el hombre y un principio malo que ha creado el caos, las tinieblas y la mujer»; y hasta el gran filósofo Aristóteles sentenció: «La hembra es hembra en virtud de cierta falta de cualidades», y «El carácter de las mujeres padece de un defecto natural».

Estos planteamientos pasaron al período final del esclavismo romano y al medioevo, acentuándose en los pensadores cristiano el menosprecio a la mujer con imputaciones de ser ésta fuente de pecado y antesala del infierno. Tertuliano clamó: « Mujer eres la puerta del diablo. Has persuadido a aquél a quien el diablo no se atrevía a atacar de frente. Por tu culpa tuvo que morir el hijo de Dios; deberías ir siempre vestida de duelo y de harapos»; y Agustín de Hipona: «La mujer es una bestia que no es firme ni estable». Mientras aquéllos condenaban otros sentenciaron la inferioridad y obediencia femeninas; así Pablo de Tarso, el apóstol, predicó: «El hombre no ha sido sacado de la mujer, sino la mujer del hombre; y el hombre no ha sido creado para la mujer, sino la mujer para el hombre», y «Así como la iglesia está sometida a Cristo, así sean sumisas en toda cosa las mujeres a su marido». Y cientos de años después, en el siglo XIII, Tomás de Aquino prosiguió igual prédica: «El hombre es la cabeza de la mujer, del mismo modo que Cristo es la cabeza del hombre» y «Es un hecho que la mujer está destinada a vivir bajo la autoridad del hombre y que no tiene autoridad por sí misma».

La comprensión de la condición femenina no avanzó mayormente con el desarrollo del capitalismo, pues si bien Condorcet apunta a señalar su raíz social al decir: «Se ha dicho que las mujeres…carecían del sentimiento de justicia, y que obedecían antes a su sentimiento que a su conciencia …esa diferencia ha sido causada por la educación y la existencia social, no por la naturaleza», y el gran materialista Diderot escribía: «Os compadezco mujeres» y «en todas las costumbres la crueldad de las leyes civiles se ha unido a la crueldad de la naturaleza en contra de las mujeres. Han sido tratadas como seres imbéciles»; Rousseau, avanzado ideólogo de la revolución francesa estampó: «Toda la educación de las mujeres debe ser relativa a los hombres… La mujer esta hecha para ceder al hombre y soportar sus injusticias». Esta posición burguesa se proyecta hasta la época del imperialismo reaccionarizandose cada vez más; la que unida a posiciones cristianas y reiterando viejas tesis sentencia a través de Juan XXIII: «Dios y la naturaleza dieron a la mujer diversas labores que perfeccionan y complementan la obra encargada a los hombres».

Así vemos como a través del tiempo las clases explotadoras han predicado la «naturaleza femenina deficitaria». Sustentándose en concepciones idealistas han reiterado la existencia de una «naturaleza femenina» independiente de las condiciones sociales, ésta no es sino parte de la tesis anticientífica de la «naturaleza humana»; pero a esta llamada «naturaleza femenina», esencia eterna e invariable, se le añade el adjetivo «deficitaria» para indicar que la condición de la mujer y su opresión y tutelaje es producto de su «natural inferioridad frente al hombre». Con esta pseudo teoría se ha intentado mantener y «justificar» el sometimiento de la mujer.

Finalmente, es conveniente señalar que incluso un notable pensador materialista como Demócrito tenía prejuicios frente a la mujer («Mujer ducha en lógica: algo espantable»; «La mujer es mucho mas pronta que el varón para pensar mal»). Y que la defensa de la misma se basaba en argumentos metafísicos o religiosos (Eva quiere decir vida y Adán tierra; creada después del hombre, la mujer ha sido mejor terminada que él). Y que incluso la burguesía, cuando era clase revolucionaria, solo concibió a la mujer en referencia al hombre, no como un ser independiente.

2. El desarrollo del capitalismo y el movimiento femenino

El desarrollo del capitalismo va a incorporar a la mujer al trabajo dando bases, condiciones para que pueda desarrollarse; así con la incorporación al proceso productivo las mujeres tendrán la posibilidad de unirse más directamente a la lucha de clases y a la acción combatiente. El capitalismo llevó a las revoluciones burguesas y en esta fragua las masas femeninas, especialmente trabajadoras, avanzarán.

La revolución francesa, la más avanzada de las que la burguesía condujo, fue un buen caldo de cultivo para la acción femenina. Las mujeres se movilizaron junto a las masas y participando en los clubes políticos desarrollaron acción revolucionaria; en estas luchas organizaron una «Sociedad de Mujeres Republicanas y Revolucionarias» y a través de Olimpia de Gouges, en 1789 piden una «Declaración de Derechos de la mujer» y crean periódicos como «El impaciente» para reivindicar su condición. En el desarrollo del proceso revolucionario las mujeres conquistaron la supresión del derecho de primogenitura y abolición de los privilegios de masculinidad, obtuvieron igual derecho de sucesión que los varones y consiguieron el divorcio. Su participación combatiente dio algunos frutos.

Pero contenido el gran impulso revolucionario a las mujeres se les niega el acceso a los clubes políticos, se combate su politización y se las recrimina predicando su vuelta al hogar, se les dice: «¿Desde cuándo les está permitido a las mujeres abjurar de su sexo y hacerse hombres? La naturaleza ha dicho a la mujer: Sé mujer. Tus trabajos son el cuidado de la infancia, los detalles del hogar y las diversas inquietudes de la maternidad». Más aún, con la reorganización burguesa que inicia Napoleón, con el Código Civil, la mujer casada vuelve a ser sometida a tutela, cae bajo el dominio del marido en su persona y en sus bienes; se niega la indagación de la paternidad; se quita a la casada derechos civiles, como a las prostitutas; y se les prohibe el divorcio y el derecho de enajenar sus propiedades.

En la revolución francesa ya se puede ver con claridad cómo el avance de las mujeres y su retroceso están ligados a los avances y los retrocesos del pueblo y la revolución. Esta es una lección importante: La identidad de intereses del movimiento femenino y la lucha popular, como aquél es parte de ésta.

Asimismo esta revolución burguesa muestra cómo las ideas sobre la mujer siguen un proceso igual al político; frenado y combatido el ascenso revolucionario surgieron ideas reaccionarias sobre la mujer: Bonald sostuvo «El hombre es a la mujer lo que la mujer es al niño»; Comte, tenido como «padre de la sociología», planteó que la femineidad es una suerte de continua infancia y que esa infanticida biológica se expresa en debilidad intelectual; Balzac escribió: «El destino de la mujer y su única gloria es hacer latir el corazón de los hombres. La mujer es una propiedad que se adquiere por contrato, un bien mueble, porque la posesión vale un título ; en fin, hablando propiamente, la mujer no es más que un anexo del hombre». Todo este reaccionarismo se sintetizó en las siguientes palabras de Napoleón: «La naturaleza quiso que las mujeres fuesen nuestras esclavas… Son nuestra propiedad …; la mujer no es más que una máquina para producir hijos»; personaje para quien la vida femenina debía orientarse por «Cocina, Iglesia, Hijos», lema al que Hitler se adhiriera en este siglo.

La revolución francesa enarboló sus tres principios de libertad, igualdad y fraternidad y prometió justicia y reivindicar al pueblo. Bien pronto mostró sus limites y que sus declaraciones principistas no eran sino declaraciones formales, a la vez que sus intereses de clase se contraponían a los de las masas; la miseria, el hambre y la injusticia siguieron reinando, aunque bajo nuevas formas. Contra este orden de cosas se lanzaron los utópicos con una crítica demoledora y sagaz aunque, por las condiciones históricas, no pudieran llegar a la raíz del mal. Los socialistas utópicos también condenaron la condición de la mujer bajo el capitalismo; Fourier, representante de esta posición señaló: «El cambio de una época histórica puede determinarse siempre por la actitud de progreso de la mujer… el grado de emancipación femenina constituye la pauta natural de la emancipación general».

Frente a esta gran afirmación es bueno contraponer el pensamiento del anarquista Proudhon sobre la mujer, y tener presente sus ideas hoy que se quiere presentar a los anarquistas como ejemplo de visión y consecuencia revolucionarias y se les propagandiza a los cuatro vientos. Sostenía Proudhon que la mujer es inferior al hombre por su fuerza física, intelectual y moralmente, y que en su conjunto representado numéricamente, la mujer tiene un valor de 8/27 del valor del hombre. Así para este paladín la mujer representa menos de un tercio del valor del hombre; esto no es sino expresión del pensamiento pequeño burgués de su autor, raíz común de todo anarquismo.

A lo largo del siglo XIX, con su creciente incorporación al proceso productivo, la mujer siguió desarrollando su lucha en pro de sus reivindicaciones uniéndose al movimiento sindical y revolucionario del proletariado, un ejemplo de esta participación fue Luisa Michel, combatiente de la Comuna de París de 1871. Pero el movimiento femenino en general fue orientado hacia el sufragismo, a la lucha por obtener el voto para las mujeres, tras la falsa idea de que consiguiendo votos y posiciones parlamentarias se reivindicarían sus derechos; así se canalizó la acción feminista hacia el cretinismo parlamentario. Sin embargo, es bueno recordar que el voto no fue alcanzado gratuitamente sino que en el siglo pasado y comienzos de este lucharon abierta y decididamente para conseguirlo. La lucha por el voto femenino y su consecución demuestran una vez más, que si bien ésta es una conquista no es el medio que permite una transformación verdadera de la condición de la mujer.

El siglo XX implica un mayor desarrollo de la acción económica femenina, las obreras aumentan masivamente, así como las empleadas a quienes se suman fuertes contingentes de profesionales; las mujeres incursionan en todos los campos de la actividad. En este proceso tienen gran importancia las guerras mundiales que incorporan millones de mujeres a la economía en sustitución de los hombres que son movilizados al frente. Todo esto impulsa la movilización, organización y politización de las mujeres; y a partir de los años 50 se reinicia con mayor fuerza la lucha femenina que se amplia en los años 60 con una gran perspectiva para el futuro.

En conclusión, el capitalismo mediante la incorporación económica de la mujer sienta bases para su movilización reivindicativa; pero el capitalismo sólo es capaz de dar una igualdad jurídica formal a las mujeres, en modo alguno puede emanciparlas; esto está demostrado por toda la historia de la burguesía, clase que incluso en su más avanzada revolución, la francesa del siglo XVIII, no pudo avanzar mas allá de una reivindicación formal. Más aún el desarrollo posterior a los procesos revolucionarios burgueses y el siglo XX demuestran que no solamente la burguesía no puede dar la emancipación a las masas femeninas sino que con el desarrollo del imperialismo la Concepción burguesa frente a la condición femenina se reaccionariza cada vez más y remacha la opresión social, económica, política e ideológica sobre las mujeres aunque la pinte y camufle de mil maneras.

3. El marxismo y la emancipación de la mujer

El marxismo, la concepción de la clase obrera, concibe al hombre como un conjunto de relaciones sociales históricamente variables que cambian en función del proceso social. Así, pues, el marxismo es absolutamente contrario a la tesis de la «naturaleza humana» como realidad eterna, inmutable al margen de las condiciones sociales, posición que es la del idealismo y de la reacción. La posición marxista implica también la superación del materialismo mecanicista (de los viejos materialistas anteriores a Marx y Engels) que incapaz de comprender el carácter histórico social del hombre como transformador de la realidad, recaía insensiblemente en concepciones metafísicas o espiritualistas, tal el caso de Feuerbach.

Así como el marxismo considera el hombre como una concreta realidad históricamente generada por la sociedad, tampoco acepta la tesis de la «naturaleza femenina», pues ésta no es sino complemento de la llamada «naturaleza humana» y, por tanto, reiteración de que la mujer es una naturaleza eterna e inmutable; con el agravante, como viéramos, de que el idealismo y la reacción entienden por «naturaleza femenina» una «naturaleza deficitaria e inferior» a la del hombre.

Para el marxismo, así como el hombre, la mujer no es sino un conjunto de relaciones sociales históricamente conformadas y cambiante en función de las variaciones de la sociedad en su proceso de desarrollo; la mujer es pues, un producto social y su transformación exige la transformación de la sociedad.

Cuando el marxismo enfoca el problema femenino lo hace, por tanto, desde una posición materialista y dialéctica, desde una concepción científica que si permite una cabal comprensión. En el estudio, investigación y comprensión de la mujer y su condición, el marxismo trata el problema femenino en relación con la propiedad, la familia y el Estado, ya que en el proceso histórico la condición de la mujer y su ubicación histórica esta íntimamente ligada a estas tres cuestiones.

Un extraordinario ejemplo de análisis concreto del problema femenino, desde estos puntos de vista, lo tenemos en el «Origen de la familia, la propiedad privada y el Estado» de F. Engels, quien señalando la sustitución del derecho materno por el paterno, como inicio des sometimiento femenino, escribía:

«Así, pues, las riquezas, a medida que iban en aumento, daban, por una parte, al hombre una posición más importante que a la mujer en la familia y, por otra parte hacían que naciera en él la idea de valerse de esta ventaja para modificar en provecho de sus hijos el orden de herencia establecido… Aquella revolución -una de las más profundas que la humanidad ha conocido- no tuvo necesidad de tocar ni a uno solo de sus miembros vivos de la gens. Todos los miembros de ésta pudieron seguir siendo lo que hasta entonces habían sido. Bastó decir sencillamente que en lo venidero los descendientes de un miembro masculino permanecerían en la gens, pero los de un miembro femenino saldrían de ella, pasando a la gens de su padre. Así quedaron abolidos la filiación materna y el derecho hereditario materno, sustituyéndolos la filiación masculina y el derecho hereditario paterno. Nada sabemos de cómo se produjo esta revolución en los pueblos cultos, pues se remonta a los tiempos pre-históricos… El derrocamiento del derecho materno fue la GRAN DERROTA HISTÓRICA DEL SEXO FEMENINO EN TODO EL MUNDO. El hombre empuñó también las riendas de la casa; la mujer se vio degradada, convertida en la servidora, en la esclava de la lujuria del hombre, en un simple instrumento de reproducción». (El subrayado es nuestro).

Este párrafo de Engels sienta la tesis fundamental del marxismo sobre el problema femenino: la condición de la mujer se sustenta en las relaciones de propiedad, en la forma de propiedad que se ejerce sobre los medios de producción y en las relaciones productivas que sobre aquéllas se levantan. Esta tesis del marxismo es importantísima pues sienta que la opresión anexa a la condición femenina tiene como raíz la formación, surgimiento y desarrollo del derecho de propiedad sobre los medios de producción y que por tanto, su emancipación esta ligada a la destrucción de tal derecho. Es indispensable, pues para una comprensión marxista del problema femenino, partir de esta gran tesis y hoy más que nunca cuando supuestos revolucionarios y hasta autotitulados marxistas, pretenden hacer surgir la opresión femenina no de la formación y surgimiento de la propiedad sino de la simple división del trabajo en función de los sexos que habría atribuido a la mujer ocupación menos importante que al hombre reduciéndola al ámbito doméstico. Este planteamiento pese a toda la propagandización e intento de presentarlo como revolucionario, no es sino la sustitución de la posición marxista sobre la emancipación de la mujer por planteamientos burgueses que en esencia son nuevas formas de la supuesta «naturaleza femenina» inmutable.

Desarrollando este punto de partida materialista dialéctico, Engels enseña cómo sobre esa base se instituyó la familia monogámica de la cual dice: «Fue la primera forma de familia que no se basaba en condiciones naturales, sino económicas, y concretamente en el triunfo de la propiedad privada sobre la propiedad común primitiva, originada espontáneamente. Y:»Por tanto, la monogamia no aparece de ninguna manera en la historia como una reconciliación entre el hombre y la mujer, y menos aun como la forma más elevada de matrimonio. Por el contrario, entra en escena bajo la forma del esclavizamiento de un sexo por el otro, como la proclamación de un conflicto entre los sexos, desconocido hasta entonces en la pre-historia». (El Origen... El subrayado es nuestro).

Luego de sentar que la propiedad privada sustenta la forma familiar monogámica, que sanciona la opresión de la mujer, Engels establece la correspondencia de las tres formas fundamentales de matrimonio con los tres grandes estadios de evolución humana: salvajismo y matrimonio por grupos; barbarie y matrimonio sindiasmico; civilización y monogamia «con sus complementos, el adulterio y la prostitución». Así, los clásicos del marxismo desarrollan las tesis sobre la condición social históricamente variable de la mujer y su ubicación en la sociedad; señalando como la condición femenina está íntimamente relacionada con la propiedad, la familia y con el Estado que es el aparato que organiza legalmente aquellas relaciones y las impone y sostiene por la fuerza.

Este planteamiento científico sistematizado por Engels es producto del análisis marxista de la condición de la mujer a través de la historia y el más elemental estudio comprueba plenamente la certeza y vigencia de estos planteamientos, que son el fundamento y punto de partida de la clase obrera para la comprensión del problema femenino. Hagamos un recuento histórico que nos sirva a ejemplificar lo sentado por Engels y los clásicos.

En la comunidad primitiva sobre una división natural del trabajo basada en la edad y el sexo, los hombres y las mujeres desenvolvían sus vidas en una espontánea igualdad y participación de la mujer en las decisiones del grupo social; más aún, las mujeres estaban rodeadas de respeto y consideración, trato deferente y hasta privilegiado. Iniciado el aumento de riquezas que resalta la posición del hombre en la familia e impulsándose la sustitución del derecho materno por el paterno comienza la posposición de la mujer y su resquebrajamiento cuyos ecos llegan hasta el mismo Esquilo, el gran trágico griego, quien en su obra «Las Euménides» escribiera: «No es la madre quien engendra eso que se llama su hijo; ella es sólo la nodriza del germen depositado en su entraña; quien engendra es el padre. La mujer recibe el germen como una depositaria extraña, y lo conserva si así place a los dioses».

Así en el esclavismo griego la condición femenina es de sometimiento e inferioridad social y objeto de menosprecio. De ellas se decía: «El esclavo carece absolutamente de la libertad de deliberar; la mujer tiene pero de manera débil e ineficaz» (Aristóteles); «La mejor mujer es aquella de la cual menos hablan los hombres» (Pericles); y la respuesta del marido a su mujer que indaga sobre los negocios públicos: «No es cosa tuya. Calla si no quieres que te pegue… Sigue tejiendo». (Aristofanes, Lysistrata). ¿Qué realidad expresaban estas palabras? Las mujeres en Grecia estaban en una perpetua minoría de edad: bajo el poder del tutor ya sea el padre, el marido, el heredero del marido o del Estado, su vida transcurrió bajo permanente tutela ; se le proveía una dote matrimonial para que tuviera de qué vivir y no padeciera hambre y en algunos casos se le autorizaba el divorcio; por lo demás estaba reducida al gineceo en la casa y en la sociedad bajo el control de autoridades especiales. La mujer podía heredar a falta de descendiente varón directo, en cuyo caso debía casarse con el pariente de mas edad dentro del genes paterno; así no heredaba directamente sino que era una transmisora de herencia; todo en resguardo de la propiedad familiar.

La condición de la mujer en Roma, también sociedad esclavista, permite una mejor comprensión de aquélla como derivada de la propiedad, de la familia y del Estado. Después del reinado de Tarquino y afirmado el derecho patriarcal, la propiedad privada y por tanto, la familia (gens) deviene base de la sociedad : la mujer quedará sujeta al patrimonio y a la familia; quedo excluida de todo «oficio viril», de la vida pública y es una «menor civil»; no se le niega directamente la herencia, pero se le somete a tutoría. Sobre este punto dijo Gayo, el jurista romano: «La tutela ha sido establecida en el interés de los mismos tutores, a fin de que la mujer de la cual son presuntos herederos no pueda arrebatarles su herencia por testamento, ni empobrecerla por medio de enajenaciones o deudas». La raíz patrimonial de la tutela que sobre la mujer se impone quedó pues claramente expuesta y definida.

Después de la XII Tablas, el hecho de que la mujer perteneciese a la gens paterna y la gens conyugal (también por estrictas razones de resguardo de la propiedad), generó conflictos que fueron la base del avance de la «emancipación legal» de la romana. Aparece el matrimonio «sine manu»: sus bienes permanecen bajo la dependencia de sus tutores y el esposo sólo tiene derecho sobre su persona y aún comparte este poder con el «pater familias» que conserva una autoridad absoluta sobre su hija. Y surge un tribunal doméstico para resolver las discrepancias que puedan surgir entre padre y marido; así la mujer puede recurrir ante el padre por sus desavenencias con el marido y viceversa: «ya no es ella la cosa del individuo».

Sobre esta base económica (su participación en la herencia aunque tutoriada) y sobre la contienda entre los derechos de las gens paterna y marital sobre la mujer y sus bienes se desarrolla una mayor participación de las romanas en su sociedad, pese a todas las restricciones legales: se sienta en el «atrium», es el centro de la casa, preside el trabajo de los esclavos, dirige la educación de los niños y tiene influencia sobre ellos hasta edad bien avanzada; comparte trabajos y problemas del cónyuge y es considerada copropietaria de sus bienes. Concurre a fiestas y en la calle se le cede el paso, incluso por cónsules y lictores. El peso de las romanas en su sociedad se refleja en la figura de Cornelia, la madre de los Gracos.

Con el desarrollo social romano, el Estado desplaza la contienda entre las gens, asumiendo las disputas sobre la mujer, el divorcio, el adulterio, etc., que pasaron a ventilarse en tribunales públicos aboliendo el tribunal doméstico. Posteriormente se abolirá, como consecuencia de exigencias económicas y sociales, la tutela sobre la mujer, bajo la legislación imperial. A la mujer se le fija una dote propia (un patrimonio particular) que no vuelva a los agnados (parientes paternos) ni pertenece al marido; así, se le da una base económica para su independencia y desenvolvimiento. Al final de la República a la madre se le reconoció derechos sobre sus hijos dándosele la custodia de los mismos por mala conducta del padre o por ser sometido a tutela.

Bajo el emperador Marco Aurelio, en el año 178, se da gran paso en el proceso de propiedad y familia: los hijos son declarados herederos de la madre con preferencia a los agnados; así la familia se funda sobre el vínculo consanguíneo y la madre surge como la igual del padre frente a los hijos, los hijos se reconocen también como hijos de la mujer; y derivado de lo anterior, la hija hereda igual que sus hermanos varones.

Pero a la vez que el Estado «emancipa» a la mujer de la familia la somete a su tutela y restringe su acción. Y simultáneamente al ascenso social de la mujer, en Roma se inició una campaña antifemenina invocando su inferioridad y para reducirla legalmente se invocó la «imbecilidad y fragilidad del sexo».

En Roma, pues, la mujer tuvo una mejor condición social que en Grecia y adquirió respeto y hasta gran influencia en la vida social, como se refleja en las palabras de Caton: «En todas partes los hombres gobiernan a las mujeres, y nosotros, que gobernamos a todos los hombres, somos gobernados por nuestras mujeres». La historia romana tiene destacadas mujeres enaltecidas desde las Sabinas, pasando por Lucrecia y Virginia hasta Cornelia. Las críticas a las féminas, no en cuanto mujeres sino a las contemporáneas, se desarrolló a fines del siglo I y en el II de nuestra era; así Juvenal les reprochaba: lujuria, glotonería, dedicarse a ocupaciones de hombres y apasionarse por la caza y los deportes.

La sociedad romana reconoció algunos derechos a las mujeres, especialmente el derecho de propiedad, pero no les abrió la actividad civil ni mucho menos la pública, actividades que desarrollaron «ilegalmente» y en forma restringida ; por ello las matronas romanas («perdidas sus virtudes antiguas») tendieron a buscar en otros campos el uso de sus energías.

En el hundimiento del esclavismo y el desarrollo de la feudalidad hay que tener en cuenta la influencia del cristianismo y el aporte germano al considerar la situación femenina. El cristianismo contribuyó no poco a la opresión de la mujer; en los padres de la Iglesia hay un definido menosprecio hacia las mujeres a quienes consideraban inferiores, siervas del hombre y fuentes del mal. A lo ya dicho basta añadir la condena de San Juan Crisóstomo, santo de la Iglesia Católica: «No hay ninguna bestia salvaje tan dañina como la mujer». Bajo esta influencia se mitiga y luego niega los avances de la legislación romana.

Las sociedades germanas basadas en la guerra dieron a la mujer situación secundaria por su menor fortaleza física y fuerza; pero, no obstante era respetada y tenía derechos que hacían de ella una asociada de su cónyuge. Recuérdese lo que Tácito escribió al respecto: «en la paz y en la guerra comparte su suerte; vive con él, y con él muere».

Cristianismo y germanismo influenciaron la condición de la mujer en la feudalidad. La mujer se hallaba en situación de dependencia absoluta respecto del padre y del marido; en tiempos del rey Clovis «el mundium pesa sobre ella durante toda su vida». Las mujeres desenvuelven su vida totalmente sometidas al señor feudal aunque protegidas por las leyes «como propiedad del hombre y madre de hijos»; su valor aumenta con la fecundidad valiendo el triple de un hombre libre, valor que pierde cuando ya no puede ser madre: la mujer es un útero reproductor.

En la feudalidad también se aprecia la evolución de la condición femenina, como en Roma, en función de la restricción de los derechos de los señores y del aumento del poder real: el mundium pasa de los señores al rey; el mundium se convierte en una carga para el tutor, pero se mantiene el sometimiento de la tutelada.

En los tiempos convulsos de la formación del feudalismo la condición de la mujer es incierta; no estando claramente deslindados los derechos de soberanía y propiedad, los públicos y privados, la condición de la mujer es cambiante y elevada o rebajada, según las contingencias sociales.

Primero se les niega los derechos privados, pues la mujer no tiene derechos públicos. Hasta el siglo XI la fuerza y las armas imponen el orden y sustentan directamente la propiedad: para los juristas feudo «es una tierra que se tiene con cargo de servicio militar» y la mujer no podía tener derecho feudal pues no podía defenderla por las armas ni prestar servicio militar. Cuando los feudos se tornan patrimonio y son hereditarios (de conformidad con normas germánicas las mujeres también pueden heredar), se admite la sucesión femenina; pero esto no mejora su condición: la mujer necesita un tutor que haga valer sus derechos, así el marido es quien lleva el feudo y lo usufructúa. La mujer es sólo el instrumento a través del cual se transmite el dominio, como en Grecia.

La propiedad feudal no es familiar como en Roma, es del soberano, del señor, y la mujer también pertenece al soberano, él es quien le escoge esposo. Como se ha escrito «una heredera es una tierra y un castillo: los pretendientes se disputan esa presa, y la joven a veces sólo tiene 12 años, o menos aún, cuando su padre o señor la da en regalo a cualquier barón». La mujer necesita de un señor que la «ampare» y haga valer sus derechos; así una Duquesa de Borgoña clamaba al rey: «Mi marido acaba de morir, pero ¿de qué sirve el duelo…? Encontradme un marido que sea poderoso, porque lo necesito mucho para defender mis tierras». De esta forma el cónyuge tenía gran poder marital sobre la mujer a la que trataba sin consideración, maltrataba, abofeteaba, etc. y del cual sólo se requería que «castigue razonablemente», como hoy algunos códigos exigen en la corrección de los hijos.

La concepción guerrerista imperante hacía que el caballero medieval prestara más atención a sus caballos que a su cónyuge y los señores predicaban: «maldito sea el caballero que va a pedir consejo a una dama cuando debe participar en un torneo»; a la vez que se apostrofaba a las mujeres: «Entrad en vuestros apartamentos pintadas y doradas, sentaos en la sombra, bebed, comed, bordad, teñid la seda, pero no os ocupéis de nuestros asuntos. Nuestros asuntos consisten en luchar con la espada y el acero. ¡Silencio!». Así menospreciaba y marginaba el mundo medieval de los señores a sus féminas.

En el siglo XIII se desarrolló un movimiento de mujeres letradas, el que desplazándose del Mediodía al Norte las prestigió; el mismo que estuvo ligado al amor caballeresco y al marianismo intenso de esa época. Pero «si la cortesía dulcifica la suerte de la mujer, no la modifica profundamente», como dice S. de Beauvoir en «El segundo sexo» libro donde se encuentra abundante información sobre la historia de la mujer; datos que son útiles, claro está, al margen de la concepción existencialista de su autora. Ya que no son las ideas las que cambian la condición femenina en lo fundamental, sino las bases económicas que les sirven de sustento. Cuando el feudo pasa de ser derecho basado en el servicio militar a tornarse obligación económica, se da una reivindicación de la condición de la mujer, pues ésta es perfectamente hábil para cumplir una obligación monetaria; así se suprime el derecho señorial de casar a sus vasallos y se extingue la tutela sobre la mujer.

De esta forma, soltera o viuda, la mujer tiene los derechos del hombre; si posee un feudo lo gobierna y cumple sus funciones administrativas y hasta comanda su defensa participando en los combates. Pero la sociedad feudal, como todas las basadas en la explotación, requiere del sometimiento femenino en el matrimonio y sobrevive el poder marital: «el esposo es el tutor de la esposa», se predica; o como decía Beaumanoir: «Tan pronto como el matrimonio ha sido consumado, los bienes de uno y otro son comunes por virtud del matrimonio», justificando el tutelaje marital.

En la sociedad feudal, como en otras al mando de explotadores, esclavismo, o capitalismo lo dicho sobre la condición de la mujer ha regido y rige; pero es necesario destacar que sólo en la condición de las mujeres pobres se nota una situación diferente y suavizada frente al poder marital; la raíz de esta situación hay que verla en la participación económica de las mujeres de las clases populares y en la carencia de grandes bienes.

El desarrollo del capitalismo lleva a la descomposición de la feudalidad, situación que imprime sus huellas en la condición de la mujer, como ya señaláramos. Sólo cabe destacar que en el inicio y desenvolvimiento de los burgos, la mujer tomaba parte en las elecciones de diputados para los Estados Generales; lo que nos muestra la participación política femenina, así como la existencia de derechos sobre los bienes familiares, pues el marido no podía enajenar los inmuebles sin consentimiento de la mujer. Sin embargo, la legislación absolutista bien pronto va a frenar estas normas para combatir la difusión del mal ejemplo burgués.

Esta exposición histórica ejemplifica la tesis de Engels y los clásicos sobre la raíz social de la condición de la mujer y sus relaciones con la propiedad, la familia y el Estado, sirve a comprender su certeza y ayuda a ver con mayor nitidez su vigencia. Todo esto nos lleva a una conclusión, la necesidad de adherir firmemente a las posiciones de la clase obrera y aplicarlas para comprender la problemática femenina y participar en su solución y a rechazar, perentoria y constantemente, las tergiversaciones de las tesis marxistas sobre esta cuestión en concreto y a combatir los supuestos desarrollos superados que no son sino intentos de sustituir la concepción proletaria por la burguesa, en este frente, para desorientar el movimiento femenino en marcha.

Expuesta la condición social de la mujer y el esbozo histórico de su desarrollo ligado a la propiedad, la familia y el Estado, resta tratar el problema de la EMANCIPACION DE LA MUJER desde la posición del marxismo.

El marxismo sostiene fundadamente que el desarrollo del maquinismo incorpora a la mujer, así como a los niños al proceso productivo, con lo cual multiplica los brazos a explotar, destruyendo la familia obrera, degenerando físicamente a la mujer y hundiéndola material y moralmente en las miserias de la explotación.

Carlos Marx analizando el trabajo femenino e infantil escribió: «La maquinaria; al hacer inútil la fuerza del músculo, permite emplear obreros sin fuerza muscular o sin un desarrollo físico completo, que posean, en cambio, una gran flexibilidad en sus miembros. El trabajo de la mujer y el niño fue, por tanto, el primer grito de la aplicación capitalista de la maquinaria. De este modo aquel instrumento gigantesco creado para eliminar trabajo y obreros, se convertía inmediatamente en medio de multiplicación del numero de asalariados, colocando a todos los individuos de la familia obrera, sin distinción de edad ni sexo, bajo la dependencia inmediata del capital. Los trabajos forzados al servicio del capitalista vinieron a invadir y usurpar no sólo el lugar reservado a los juegos infantiles, sino también el puesto de trabajo libre dentro de la esfera doméstica y, a romper con las barreras morales, invadiendo la órbita reservada incluso al mismo hogar.

«El valor de la fuerza de trabajo no se determina ya por el tiempo de trabajo necesario para el sustento del obrero adulto individual, sino por el tiempo de trabajo indispensable para el mantenimiento de la familia obrera. La maquinaria, al lanzar al mercado de trabajo a todos los individuos de la familia obrera, distribuyó entre toda su familia el valor de la fuerza de trabajo de su jefe. Lo que hace por tanto, es despreciar la fuerza de trabajo del individuo…. Como se ve, la maquinaria amplía desde el primer momento, no sólo el material humano de explotación, la verdadera cantera del capital, sino también su grado de explotación.

» Al abrir las puertas de las fábricas a las mujeres y a los niños, haciendo que éstos fluyan en gran número a las filas del personal obrero combinado, la maquinaria rompe por fin la resistencia que el obrero varón oponía aún, dentro de la manufactura, al despotismo del capital». (El Capital, Tomo I Págs. 323 y siguientes. Fondo de Cultura Económica, año 1966. Las palabras en negrita están en cursiva en el original).

Prosiguiendo en su magistral análisis el mismo Marx nos describe cómo el capitalismo utiliza en su beneficio hasta las virtudes femeninas y sus obligaciones: » Mr. E. fabricante, me informó que en sus telares mecánicos empleaba exclusivamente mujeres, dando preferencia a las casadas, y sobre todo a las que tenían en casa una familia que vivía o dependía de su salario, pues éstas eran mucho mas activas y celosas que las mujeres solteras; además, la necesidad de procurar a su familia el sustento las obligaba a trabajar con mayor ahínco. De este modo, las virtudes características de la mujer revierten en perjuicio suyo: toda la pureza y dulzura de su carácter se convierte en instrumento de tortura y esclavitud (Nota 57 del tomo referido de El Capital; Pag. 331, edición citada).

Pero así como el capitalismo con la incorporación de la mujer a la producción amplia su explotación, simultáneamente con este proceso se da una base material real para que la mujer luche por reivindicar derechos y es un punto de partida para que combata por su emancipación ; pues como enseñaba Engels en » El origen …»; «La manumisión de la mujer exige, como condición primera, la reincorporación de todo el sexo femenino a la industria social, lo que a su vez requiere que se suprima la familia individual como unidad económica de la sociedad» (el subrayado es nuestro). Y evidentemente, el capitalismo, con sus propios intereses futuros, sienta bases para la futura emancipación de la mujer, así como al desarrollarse crea, también, la clase que ha de destruirlo, el proletariado.

Por otro lado la participación económica y el desarrollo de la lucha de clases impulsan la POLITIZACIÓN DE LA MUJER. Ya destacamos cómo la revolución francesa impulsó el desarrollo político y organizativo de las mujeres y cómo uniéndolas, movilizándolas y haciéndolas combatir sentó bases para el movimiento femenino; vimos también cómo las reivindicaciones femeninas fueron alcanzadas a través des ascenso revolucionario, y cómo fueron conculcados sus derechos y barridas sus conquistas cuando se frenó y reaccionarizó el proceso. Sin embargo, con todo lo positivo que tuvo la incorporación femenina a la revolución francesa, la politización de la mujer resultante no es sino elemental, restringida y pequeñísima comparada con el grandioso avance que implica la politización de las mujeres por la clase obrera, ¿Qué implica ésta politización? Al incorporar el capitalismo masivamente a las mujeres al proceso económico las arranca de las cuatro paredes domésticas, para atraerlas en su inmensa mayoría, a la explotación fabril convirtiéndolas en obreras; así las mujeres se forjan y desarrollan como parte constituyente de la clase más avanzada y última de la historia; la mujer inicia su radical proceso de politización a través de su incorporación a la lucha sindical (el gran cambio que esto implica lo vemos en concreto en nuestra patria en la transformación que se opera en las obreras, campesinas y maestras del Perú, en medio de la lucha sindical); la mujer adviene a formas mas desarrolladas de organización, va siendo ganada y formada ideológicamente por la concepción del proletariado y, finalmente, arriba a las formas superiores de la lucha y organización políticas incorporándose, a través de sus mejores exponentes, a las filas del partido de la clase obrera, para servir al pueblo en todas las formas y frentes de lucha que organiza y dirige la clase obrera mediante su vanguardia política. Este proceso de politización que sólo es capaz de producir el proletariado y el nuevo tipo de mujeres combatientes que genera se ha concretizado en múltiples y gloriosas luchadoras cuyos nombres registra la historia: Luisa Michel, N. Krupskaya, Rosa Luxemburgo, Liu Ju-lan y otras cuya memoria guardan el pueblo y el proletariado.

Para el marxismo ayer como hoy la politización de la mujer es el problema clave de su emancipación, y a ella los clásicos le prestaron especial atención. Marx enseñaba: » Cualquiera que conozca algo de historia sabe que los grandes cambios sociales son imposibles sin el fermento femenino. El progreso social puede medirse exactamente por la posición social del sexo débil». (Carta a Kugelmann, 1856). Y para Lenin la participación de la mujer es mucho mas urgente e importante para la revolución: «La experiencia de todos los movimientos liberadores confirma que el éxito de la revolución depende del grado en que participen las mujeres»(Subraya nuestra).

Así, el desarrollo de la lucha de clases y su agudización, cada día mayor, a la vez que las condiciones sociales concretas de la lucha revolucionaria, bajo las condiciones del imperialismo, plantean y exigen más perentoriamente la politización de la mujer; por eso el mismo Lenin, en plena Primera Guerra Mundial y previendo futuras batallas de la clase obrera en función de las cuales hay que prepararse, llamaba a combatir por: «17. Abolición de todas las limitaciones sin excepción de los derechos políticos de la mujer en comparación con los derechos del hombre. Explicación a las masas de la especial urgencia de esta transformación en unos momentos en que la guerra y la carestía inquietan a las amplias masas populares y suscitan en la mujer de manera particular el interés y la atención hacia la política». Y planteaba: «…es necesario que desarrollemos plenamente una labor sistemática entre estas masas femeninas. Debemos educar a las mujeres que hayamos conseguido sacar de la pasividad, debemos reclutarlas y armarlas para la lucha, no sólo a las proletarias que trabajan en las fábricas o se afanan en el hogar, sino también las campesinas, a las mujeres de las distintas capas de la pequeña burguesía. Ellas también son víctimas del capitalismo». Con estas palabras exigía Lenin la politización de la mujer, la lucha por la reivindicación de los derechos políticos, la necesidad de explicar a las masas la urgencia de la incorporación política de la mujer, la necesidad de trabajar con ellas, educándolas, organizándolas y preparándolas para todas las formas de lucha; finalmente destacaba el orientarse hacia las obreras pero sin olvidar la importancia de las campesinas y recordar a las distintas clases o capas de mujeres que soportan explotación, pues todas ellas pueden y deben ser movilizadas para la lucha popular.

De lo expuesto se ve, que la politización de la mujer ha sido planteada por el marxismo desde sus inicios, concibiendo la lucha femenina como solidaria con la lucha de la clase obrera; de ahí que Bebel en el siglo pasado dijera que «la mujer y el trabajador tienen en común su condición de oprimidos», y que en el Congreso Socialista de 1879 proclamara la igualdad de los sexos y la necesidad de luchar por ella, reiterando la solidaridad del movimiento femenino revolucionario y la lucha de la clase obrera. O como hoy proclama China con mayor precisión, siguiendo la tesis de Mao Tsetung: » La emancipación de las mujeres forma parte de la liberación del proletariado». (Pekín Informa, N° 10-1972).

Esto nos lleva a plantearnos : ¿COMO CONSEGUIR LA EMANCIPACIÓN DE LA MUJER?

Investigando la sociedad capitalista y donde impera la explotación y opresión en general, Engels comprobaba que existen la miseria, la desigualdad, el sometimiento entre los hombres y resaltando el problema femenino puntualizaba: «No es mejor el estado de cosas en cuanto a la igualdad del hombre y de la mujer… Su desigualdad legal, que hemos heredado de condiciones sociales anteriores, no es causa sino efecto, de la opresión económica de la mujer». Y prosiguiendo: «La mujer no podrá ser emancipada si no toma parte en gran medida social en la producción y solo vuelve a ser reclamada en medida insignificante por el trabajo doméstico. Y esto no ha sido posible sino en la gran industria moderna, que no sólo admite en gran escala el trabajo de la mujer, sino que lo exige fatalmente».

Esta afirmación de Engels, sacada de contexto y sin relacionarla con otras del mismo «Origen de la familia…» sirve a algunos, seudomarxistas y tergiversadores, para violentando las ideas de aquél sostener que basta la incorporación de la mujer al proceso económico para que se produzca su emancipación. Engels plantea que la incorporación de la mujer al proceso productivo es condición, esto es base sobre la cual la mujer actúa en pro de su emancipación, y que ésta exige acabar socialmente con el trabajo doméstico que absorbe y anquilosa a las mujeres. Lo que para Engels implica destruir la propiedad privada sobre los medios de producción y desarrollar la gran producción basada sobre la propiedad social de los medios productivos. Es bueno estar muy claros en cuanto a la tesis de Engels, repetimos, pues hoy se pretende buscar amparo en este clásico para distorsionar la posición marxista sobre el problema femenino y pregonar, en beneficio de las clases explotadoras, la simple y llana participación de la mujer en el proceso económico ocultando la raíz de la opresión femenina que es la propiedad privada y soslayar la gran producción social basada en la destrucción de la propiedad privada.

Previendo esta tergiversación, como en otros casos, los clásicos analizan el problema de si la incorporación de la mujer al proceso productivo, que el capitalismo iniciara, es capaz de hacer iguales realmente a hombres y mujeres. La respuesta concisa y contundente nos la dio una vez mas Mao Tsetung en la década del 50: «LA VERDADERA IGUALDAD ENTRE EL HOMBRE Y LA MUJER SOLO PUEDE ALCANZARSE EN EL PROCESO DE LA TRANSFORMACIÓN SOCIALISTA DE LA SOCIEDAD EN SU CONJUNTO».

Lenin investigó la situación de la mujer bajo la democracia burguesa y la comparó con la que tenía bajo la dictadura del proletariado; análisis que lo llevó a establecer: «Desde tiempos lejanos, los representantes de todos los movimientos liberadores en Europa occidental, no durante decenios, sino durante siglos, propugnaron la abolición de estas leyes anticuadas y reivindicaron la igualdad jurídica de la mujer y del hombre, pero ningún Estado democrático europeo, ni siquiera las repúblicas mas avanzadas, han conseguido realizar esto, porque donde existe el capitalismo, donde se mantiene la propiedad privada de las fábricas, donde se mantiene el poder del capital, los hombres siguen gozando de privilegios.

» Desde los primeros meses de su existencia, el Poder Soviético, como poder de los trabajadores, realizó el cambio radical más decidido en la legislación referente a la mujer. En la República Soviética no ha quedado piedra sobre piedra de todas las leyes que colocaban a la mujer en una situación de dependencia. Me refiero precisamente a las leyes que utilizaban de modo especial la situación desventajosa de la mujer, haciéndola víctima de la desigualdad de derechos y a menudo hasta de humillaciones, es decir a las leyes sobre el divorcio, sobre los hijos naturales y sobre el derecho de la mujer a demandar judicialmente del padre alimentos para el sostenimiento del hijo», (Las tareas del movimiento obrero femenino en la República Soviética).

De este análisis comparativo se extrae la conclusión de que solamente la revolución que lleva al poder a la clase obrera en alianza con el campesinado es capaz de sancionar la verdadera igualdad jurídica entre hombres y mujeres y más aún hacerla cumplir. Sin embargo, como el mismo Lenin enseñaba, esta real igualdad jurídica que inicia la revolución no es sino el comienzo de una larga lucha por la plena y completa igualdad ante la vida entre hombres y mujeres: «Pero cuanto más nos deshacemos del fárrago de viejas leyes e instituciones burguesas, tanto más claro vamos viendo que sólo se ha descombrado el terreno para la construcción, pero no se ha comenzado la construcción misma».

«La mujer continúa siendo esclava del hogar, a pesar de todas las leyes liberadoras, porque está agobiada, oprimida, embrutecida, humillada por los pequeños quehaceres domésticos, que la convierten en cocinera y en niñera, que malgastan su actividad en un trabajo absurdamente improductivo, mezquino, enervante, embrutecedor y fastidioso. La palabra emancipación de la mujer no comenzará sino en el país y en el momento en que empiece la lucha en masa (dirigida por el proletariado dueño del Poder del Estado) contra esta pequeña economía doméstica, o más exactamente, cuando empiece su transformación en masa en una gran economía socialista». (Una Gran Iniciativa; lo subrayado en cursiva en el original).

Así Lenin y Mao Tsetung respondieron anticipadamente a las tergiversaciones oportunistas y seudodesarrollos del marxismo que hoy pretenden torcer las tesis de Engels y confundir la posición de la clase obrera sobre la cuestión femenina.

El marxismo concibe la lucha por la emancipación de la mujer como una lucha larga aunque victoriosa : » Esta es una lucha prolongada, que requiere una radical transformación de la técnica social y de las costumbres. Pero ésta lucha terminará con la plena victoria del comunismo». (Lenin, con motivo del Día Internacional de la Obrera).

Lo anterior, en esencia, muestra la identidad de lucha que hay entre el movimiento femenino revolucionario y la lucha de la clase obrera por la construcción de una nueva sociedad; y, además, sirve para comprender el sentido de las palabras que Lenin estampara, llamando a las obreras a desarrollar las instituciones y medios que la revolución ponía a su alcance: «Decimos que la emancipación de los obreros debe ser obra de los obreros mismos y de igual modo LA EMANCIPACIÓN DE LAS OBRERAS DEBE SER OBRA DE LAS OBRERAS MISMAS» (Las tareas…).

Estas son las tesis centrales del marxismo sobre el problema de la emancipación, la politización y la condición de la mujer; posiciones que preferimos transcribir en su mayor parte, mediante citas de los clásicos, por cuanto estos planteamientos no son suficientemente conocidos y porque además fueron magistral y concisamente expresados por sus propios autores los que nos releva de la tarea de pretender darles una nueva redacción máxime si tenemos en cuenta su plena y completa vigencia. Por otro lado, las tergiversaciones que hoy se intenta de las posiciones marxistas referentes a la cuestión femenina exige, también, el difundir las propias palabras de los clásicos.

Finalmente, es indispensable, aunque sólo sea de paso, hacer notar que Marx, Engels, Lenin y Mao Tsetung plantean la tesis de la emancipación de la mujer y no de la liberación femenina como se puede apreciar de las citas transcritas. Sobre el particular, baste decir que el análisis de la condición de la mujer a través de la historia nos presenta a ésta como sujeta a tutela y en una situación de sometimiento con respecto al varón. lo que hace de la mujer un ser que, perteneciendo a la misma clase del cónyuge o del hombre a la que está relacionada, se encuentra en una situación de inferioridad ante aquél, rebajamiento que las leyes consagran e imponen; concordante con esta situación de minusvalía, a lo largo de la historia vemos cómo ha debido reivindicar sus derechos para lograr una igualdad formal con el hombre bajo el dominio capitalista, y como sólo la lucha revolucionaria triunfante bajo dirección del proletariado es capaz de sentar y hacer cumplir una real igualdad jurídica de hombres y mujeres, aunque, como viéramos, la igualdad plena ante la vida, como dijera Lenin, se desarrollará a medida que se desenvuelve la gran producción socialista. Estas simples observaciones muestran la certeza de la tesis de la emancipación de la mujer la que se concibe como parte de la liberación del proletariado. En tanto que la tesis de la liberación femenina históricamente aparece como una tesis burguesa en cuyo fondo se oculta la contraposición de hombres y mujeres por el sexo y se camufla la raíz de la opresión de la mujer; hoy vemos como se desenmascara cada vez más la liberación femenina como feminismo burgués, que apunta a la división del movimiento popular apartando del mismo a las masas femeninas y que busca principalmente oponerse al desarrollo del movimiento femenino bajo la guía y conducción de la clase obrera.

II. EL PROBLEMA FEMENINO EN MARIATEGUI

Hace 50 años Mariátegui con su aguda visión revolucionaria caló la importancia del problema femenino en el país y su perspectiva («Laten en el Perú las primeras inquietudes feministas…»); a esta cuestión dedicó dos importantes trabajos, » La Mujer y la Política» y » Las Reivindicaciones Feministas», a mas de múltiples aportes que se encuentran en sus escritos. A esta fuente es indispensable remontarse porque en ella está la posición de la clase obrera peruana frente a la cuestión femenina; más aún, si esta problemática es una faceta poco conocida y estudiada de la obra mariateguiana.

José Carlos Mariátegui nos enseñó: «No se estudia, en nuestro tiempo, la vida de una sociedad, sin averiguar y analizar su base: la organización de la familia, la situación de la mujer»; e investigando el naciente movimiento feminista peruano decía: «A este movimiento no deben ni pueden sentirse extraños ni indiferentes los hombres sensibles a las grandes emociones de la época. La cuestión femenina, es una parte de la cuestión humana».

Tengamos presente, pues, que desde su surgimiento político la clase obrera del país prestó atención a la situación de la mujer, estableciendo a través de su gran representante su posición frente a aquélla, así como brindó apoyo combatiente a las luchas femeninas como lo prueba la solidaridad de textiles y choferes con las obreras de la compañía A. Field, el año 26.

¿Cuál fue el desarrollo femenino que atrajo tan certera atención? La situación de la mujer en el país ha sufrido notorio cambio especialmente en este siglo y en particular después de la I y II Guerras Mundiales. Si bien la condición de la campesina ha variado más lentamente, la de sus hermanas devenidas obreras y profesionales ha experimentado más rápida y profunda modificación. Evidentemente la presencia de la mujer en nuestra sociedad ha ido conquistando posiciones cada vez más ampliamente.

En el siglo pasado la acción y la obra literaria de Clorinda Matto de Turner, Mercedes Cabello de Carbonera y Margarita Práxedes Muñoz, destacan la presencia femenina sobre un fondo de millones de campesinas, trabajadoras y mujeres, a la vez que anónimas, sujetas a dura opresión social de raigambre feudal. La mujer peruana del siglo pasado tenía mínimo acceso a los estudios, y cuando se le permite seguir estudios secundarios las normas educacionales van a establecer para ella un curriculum mediatizado conformado por el último grado de la primaria de los varones y algunos cursos secundarios de los que éstos seguían. El abandono de la educación femenina se expresa claramente en que si bien había instituciones privadas que la atendían o preparaban para el ingreso a la Universidad, recién en 1928 se abrió en Lima el » Colegio Nacional de Mujeres de Lima»; hasta entonces la capital no había tenido un plantel de este carácter. Es bueno destacar como en la parte final del siglo pasado algunas educadoras se preocupaban de la educación de las mujeres, planteando su renovación: exige superar la errónea concepción de «educarlas sólo para el matrimonio, pues hace pensar que es su único fin sobre la tierra», que su educación no debe estar en manos de monjas las que habiendo abandonado el mundo no pueden formar buenas mujeres, y que es necesario acabar con el error de que la señorita o señora que trabaja decae socialmente, a la vez que demandan y crean nuevos centros educacionales: en esta labor destacó Teresa González de Fanning.

Asimismo la educación universitaria les estaba vedada, recién en la década del 90 del siglo pasado, se registra su presencia en la Universidad; y sólo en 1908 se autorizó a las mujeres ingresar y optar grado en las universidades y ejercer profesiones. En la educación nítidamente se ve, pues, el menosprecio de la mujer y su postergación social. Pero con las transformaciones del siglo XX se van ampliando las posibilidades de estudio y de profesionalización de las mujeres, siendo el magisterio la profesión a la que más acuden; sólo a partir de la Segunda Guerra Mundial se registra una diversificación profesional femenina. Las universitarias que a comienzos del siglo se contaban con los dedos de la mano, llegan al presente casi al 30% de los universitarios del país.

Pero lo que realmente va a implicar un cambio profundo, radical y de larga perspectiva es la incorporación de la mujer a la producción fabril: en este siglo comienza a producirse la proletarización de la mujer peruana al compás de la introducción de la máquina y el desarrollo del capitalismo burocrático, dándose en nuestro medio, con sus condiciones específicas, la situación que describe Marx y que hemos transcrito en la primera parte de este trabajo. Con la incorporación productiva de la mujer como obrera, se abre paso el proceso de la politización proletaria de las masas femeninas peruanas; se inicia la participación femenina en los sindicatos, las mujeres se adhieren a la lucha por salarios, jornada de ocho horas y condiciones de trabajo, participan en las luchas populares junto a los obreros en las acciones contra la carestía de la vida y el alza de precios, desarrollan su comprensión ideológica y, finalmente las mujeres del país en medio del combate revolucionario advienen en militantes políticas de la clase obrera.

El proceso de desarrollo político de la mujer peruana, paralelo a su incorporación laboral, dio grandes aportes a la lucha de clases del país en el primer tercio de este siglo, entre cuyos hitos merece destacar la lucha que por las ocho horas libraron los obreros agrícolas de Huaral, Barranca, Pativilca y Huacho en la que ofrendaron su vida cinco obreras, en el año 1916, sellando con su sangre la adhesión a su clase. Asimismo su participación en las grandes acciones contra el alza de precios y la carestía de la vida, de mayo de 1919; acciones en las que las trabajadoras organizaron un Comité Femenino a fin de canalizar sus luchas de apoyo y acordaron: «Hacer un llamamiento a todas las mujeres sin distinción de clases para que cooperen con su acción a la defensa de los derechos de la mujer peruana»; en esta gran lucha las mujeres se enfrentaron a las fuerzas policiales en su mitin del 25 en el que luego, de imponerse a la represión policial sangrienta, proclaman las siguientes conclusiones:

» Las mujeres de Lima, pueblos circunvecinos y campesinos reunidos en gran comicio público el domingo 25 de mayo de 1919 en el Parque Neptuno, teniendo en consideración:

» Que no es posible tolerar por mas tiempo, la situación de miseria a que la carestía de las subsistencias y alquileres de habitación y todo lo necesario para la vida ha reducido al pueblo;

» Que la mujer peruana, al igual de la de todos los pueblos civilizados, ha comprendido su alta misión de intervenir en la resolución de los problemas económico-sociales que la afectan;

» Han acordado:

» 1°- Hacer suyas las conclusiones del mitin popular realizado en la Alameda de los Descalzos el 4 del pte.

» 2°- En caso de no ser aceptadas dichas conclusiones, proclamar un paro general femenino en todos los ramos, dejando la fecha a juicio del Comité Masculino Pro-Abaratamiento de las Subsistencias».

(Martínez de la Torre, Apuntes para una interpretación marxista de la historia social del Perú, Tomo I, Lima 1947. Las subrayas son nuestras.)

Otro capítulo de esta historia en la lucha femenina fue la librada por el Socorro Rojo contra la persecución, represión, prisión y política de sangre que desencadenó la dictadura de Sánchez Cerro, en defensa de los derechos y libertades del pueblo especialmente del proletariado.

En estas luchas indicadas a más de la politización de la mujer o, más estrictamente, como índice de una correcta perspectiva, debe destacarse que en ellas las masas femeninas libraron sus acciones íntimamente unidas a los intereses populares que son los suyos y en directa adhesión y apoyo de las luchas de la clase obrera que es su clase.

En síntesis, el camino recorrido por las mujeres peruanas en este siglo y en la parte final del anterior, está signado por su incorporación a la producción en forma amplia y bajo el capitalismo burocrático que impulsa el imperialismo norteamericano y por la ampliación de su acceso a los estudios, especialmente universitarios. Siendo éstas las bases sobre las cuales se incubaran los primeros ímpetus feministas en el país, fenómeno que Mariátegui registra en las siguientes palabras: «El feminismo no ha aparecido en el Perú artificial ni arbitrariamente. Ha aparecido como consecuencia de las nuevas formas del trabajo intelectual y manual de la mujer. Las mujeres de real filiación feminista son las mujeres que trabajan, las mujeres que estudian. La idea feminista prospera entre las mujeres de oficio intelectual o de oficio manual: profesoras, universitarias, obreras. Encuentra un ambiente propicio a su desarrollo en las aulas universitarias, que atraen cada vez más a las mujeres peruanas y en los sindicatos obreros, en los cuales las mujeres de las fábricas se enrolan y organizan con los mismos derechos y los mismos deberes que los hombres. Aparte de este feminismo de diletantes un poco pedante y otro poco mundano. Las feministas de este rango convierten el feminismo en un simple ejercicio literario, en un mero deporte de moda». (Las Reivindicaciones Feministas; las subrayas son nuestras).

Sobre esta base es que Mariátegui elaboró en el país la posición del proletariado peruano sobre la cuestión femenina estableciendo la línea general a seguir en este problema, para quien quiera desarrollar desde el marxismo. Veamos los problemas básicos de esta posición.

1. La situación de la mujer.

El punto de partida del estudio del problema femenino, desde la posición del proletariado peruano, exige tener presente que Mariátegui representa en el país la aplicación de la verdad universal del marxismo-leninismo a las condiciones concretas de un país atrasado y oprimido, aplicación que lo lleva a sentar científicamente el carácter semifeudal y semicolonial de nuestra sociedad en cuyo seno se desenvuelve una revolución democrática-nacional desde el año 1928 a través de un largo y sinuoso proceso cuya etapa superior aún está pendiente. Este es el sustento y guía del pensamiento de Mariátegui y a partir de estas consideraciones hay que tratar todos los problemas y políticas por él establecidas, entre ellas la referente al problemas femenino.

Así, pues, Mariátegui parte del carácter semifeudal y semicolonial de la sociedad peruana para enjuiciar la situación de la mujer; esto ya implica que él rechaza desde el inicio la caduca teoría de la «naturaleza femenina», concibiendo a la mujer como una situación o condición que deriva de la estructura de la sociedad en que se desenvuelve y destacando el carácter dinámico, cambiante de la situación femenina señala el papel transformador que tiene el trabajo en la condición de la mujer en tanto a ubicación social e idea sobre ella. El párrafo siguiente es muy expresivo en éste y otros puntos.

» Más si la democracia burguesa no ha realizado el feminismo, ha creado involuntariamente las condiciones y premisas morales y materiales de su realización. La ha valorizado como elemento productor, como factor económico, al hacer de su trabajo un uso cada día más extenso y más intenso. El trabajo muda radicalmente la mentalidad y el espíritu femenino. La mujer adquiere, en virtud del trabajo, una nueva noción de sí misma. Antiguamente, la sociedad destinaba a la mujer al matrimonio o a la barraganía. Presentemente, la destina, ante todo, al trabajo. Este hecho ha cambiado y ha elevado la posición de la mujer en la vida». Así queda claro, para el proletariado peruano, que es la sociedad la que da una condición a la mujer y no ninguna malhadada naturaleza, que la condición femenina es variante y que es el trabajo el que está imprimiendo un gran salto en la posición y en la concepción de la mujer. Este es el punto de partida mariateguiano a la vez que arremete contra la reducción biologista de la mujer a simple reproductora, y las emprende contra los mitos rosa que sólo sirven taimadamente a remachar su opresión : «La defensa des la poesía del hogar es, en realidad, una defensa de la servidumbre de la mujer. En vez de ennoblecer y dignificar el rol de la mujer, lo disminuye y lo rebaja. La mujer es algo más que una madre y que una hembra, así como el hombre es algo más que un macho». (A Las Reivindicaciones …, pertenecen los últimos dos párrafos; y en éstos como en los que transcribirán las subrayas nos pertenecen).

Desarrollando la tesis de la raíz social de la condición femenina, Mariátegui sienta la diferencia entre latinas y sajonas estableciendo la conexión causal entre fondo feudal y manera de ser y variación de la mujer: «La latina vive con más prudencia, con menos pasión. No tiene esta ansia de verdad. La española sobre todo, es muy cauta y muy práctica. Waldo Frank, precisamente, la ha definido con precisión admirable. «La mujer española -ha escrito- es pragmatista en amor. Considera el amor como el medio de criar hijos para el cielo. No existe en Europa mujer menos sensual, menos amorosa. De muchacha es bonita; fresca esperanza colorea su tez y agranda sus negros ojos. Para ella, el matrimonio es el estado más alto a que puede aspirar. Una vez casada desaparece en ella, cual una estación, la innata coquetería de la primavera: al momento se torna juiciosa, gruesa, maternal». (Signos y Obras, «Rahab» de Waldo Frank).

Lo dicho sobre la mujer española naturalmente que se extiende a la latinoamericana y dentro de ella a la del país, y muestra la mentalidad femenina que genera el antiguo y presente trasfondo semifeudal aún no superado. Pero a más de esto, analizando las relaciones entre el imperialismo y las naciones oprimidas en América, Mariátegui destaca la mentalidad extranjerizante que el dominio yanqui imprime en la mentalidad femenina : «La burguesía limeña fraterniza con los capitalistas yanquis, y aún con sus simples empleados, en el Country Club, en el Tennis y en las calles. El yanqui desposa, sin inconveniente de raza ni religión, a la señorita criolla, y ésta no siente escrúpulo de nacionalidad ni de cultura en preferir el matrimonio con un individuo de la raza invasora. Tampoco tiene este escrúpulo la muchacha de la clase media. La «huachafita» que puede atrapar un yanqui empleado de la Grace o de la Foundation, lo hace con la satisfacción de quien siente elevarse su condición social». (Punto de vista antiimperialista).

Así, tipificada la condición femenina en nuestra sociedad como servidumbre de la mujer se establece el fondo social semifeudal y semicolonial que es su raíz, desechándose toda interpretación sustentada en la llamada «naturaleza femenina deficitaria».

Sobre esta base Mariátegui pasa al análisis concreto de las mujeres peruanas pertenecientes a las diferentes clases; en magistral descripción se pinta a las obreras: «Si las masas juveniles son tan cruelmente explotadas, las mujeres proletarias sufren igual o peor explotación. Hasta hace muy poco, la mujer proletaria tenía circunscrita su labor a las actividades domésticas en el hogar. Con el avance del industrialismo entra a competir con el obrero en la fábrica, taller, empresa, etc… Así la vemos en las fabricas textiles, galleterías, lavanderías, fábricas de envases y cajas de cartón, jabones, etc., en que desempeñando las mismas funciones que el obrero, desde el manejo de la máquina, hasta la más mínima ocupación, gana siempre de 40% a 60% menos que el varón. Al mismo tiempo que la mujer se adiestra para desempeñar funciones en la industria, penetra también en las actividades de oficinas, casas comerciales, etc., compitiendo siempre con el hombre y con gran provecho de las empresas industriales, que obtienen una baja apreciable de los salarios y aumento inmediato de sus ganancias. En la agricultura y en las minas encontramos a la mujer proletaria en franca competencia con el trabajador, y donde quiera que investiguemos encontramos a grandes masas de mujeres explotadas, prestando sus servicios en toda clase de actividades … En el proceso de nuestras luchas sociales, el proletariado ha tenido que plantear reivindicaciones precisas en su defensa; los sindicatos textiles que son los que hasta hoy más se han preocupado de este problema aunque no definitivamente, en más de una ocasión han ido a la huelga, con el objeto de hacer cumplir disposiciones que, estando enumeradas en la Ley, los gerentes se han negado a cumplirlas; tenemos capitalistas (como el «amigo» del obrero señor Tizón y Bueno) que no han trepidado en considerar como «delito» el hecho de que una trabajadora haya dado indicios de que iba a ser madre, » delito» que ha determinado su despido violento para eludir la disposiciones de la Ley. En las galleterías, la explotación de la mujer es inicua». (Manifiesto de la CGTP a la clase trabajadora del país. Problema de la Mujer; documento cuya redacción estuvo bajo la dirección de Mariátegui).

¿ Es valida esta descripción ? Sí ; en esencia la situación de la obrera es igual: amplia explotación en cada vez más ramas de la producción, la que en algunas es verdaderamente inicua; utilización del trabajo femenino para rebajar salarios, a más de que éstos son inferiores a los que se pagan a los obreros; incumplimiento de las leyes que benefician a las mujeres y oculto antiobrerismo de los falsos amigos del proletariado. Es también muy vigente la necesidad de apoyar las conquistas de las obreras.

Asimismo Mariátegui pasa revista a la condición de las campesinas indígenas de las que dice que junto a sus niños y maridos están obligadas «a la prestación de servicios gratuitos a los propietarios y a sus familiares, lo mismo que a las autoridades»; su mísera condición y ubicación social tiene una raíz: el latifundio y la servidumbre.

En cuanto a la pequeña burguesía, a más de destacar las tribulaciones de las mujeres de esta clase, el análisis de las maestras primarias sirve a Mariátegui para exponer cómo el medio social, la cercanía al pueblo y su dedicación a tiempo completo a la enseñanza, modifica su actitud y su espíritu abriéndolo para, que en él prendan «fácilmente los ideales de los forjadores de un nuevo Estado social», ya que : «Nada la mancomuna a los intereses del régimen capitalista. Su vida, su pobreza, su trabajo, las confunde con la masa proletaria». Planteando dirigirse a ellas pues «en sus filas reclutará la vanguardia más y mejores elementos».

2.- Antecedentes históricos de la lucha femenina.

Como viéramos, para Mariátegui la industrialización incorpora a la mujer al trabajo y mediante éste muda su condición y su espíritu, señalando, como los clásicos, la doble situación que esto significa: «si la mujer avanza en la vía de su emancipación en un terreno democrático burgués, en cambio este hecho suministra al capitalista mano de obra barata a la par que un serio competidor al trabajador masculino». (Manifiesto ya referido). Por otro lado exponiendo que la revolución francesa contiene elementos del movimiento feminista, reivindica la figura de Babeuf, dirigente de los igualitarios, a quien considera «un asertor de las reivindicaciones feministas» y de quien trae estas lúcidas palabras : «no impongáis silencio a este sexo que no merece que se le desdeñe … Sino contáis para nada a las mujeres en vuestra república, haréis de ellas pequeñas amantes de la monarquía» y «este sexo que la tiranía de los hombres ha querido siempre anonadar, de este sexo que no ha sido inútil jamás en las revoluciones».

Y balanceando el aporte de la Revolución Francesa a la emancipación femenina en «La Mujer y la Política» dijo:

«La Revolución Francesa, en cambio, inauguró un régimen de igualdad política para los hombres; no para las mujeres. Los Derechos del Hombre podían haberse llamado, más bien, Derechos del Varón. Con la burguesía las mujeres quedaron mucho más eliminadas de la política que con la aristocracia. La democracia burguesa era una democracia exclusivamente masculina. Su desarrollo tenía que resultar, sin embargo, intensamente favorable a la emancipación de la mujer. La civilización capitalista dio a la mujer los medios de aumentar su capacidad y mejorar su posición en la vida».

Certeramente, pues, se nos planteó lo que la clase burguesa hace por la mujer: si bien es capaz de dar condiciones para su desarrollo, es incapaz de emanciparla. Mariátegui lo sabía muy bien; como que, no obstante esta limitación, el capitalismo en su desarrollo va abriendo a la mujer las puertas a las diferentes actividades, incluida la política, muy especialmente en el siglo XX tanto que se convierte en un signo de éste. Desarrollando este planteamiento el mismo Mariátegui reivindica figuras femeninas y señala y difunde el aporte que múltiples mujeres han hecho a la poesía, la novela, el arte en general, la lucha y la política. Así, nos enseña como juzgar a las mujeres de las diferentes clases y a las celebridades, señalando sus méritos y deméritos e indicando lo principal en cada caso y, lo que es más importante, destaca su aporte al avance femenino.

¡Hoy 8 de marzo, y por siempre, recordada, CAMARA NORAH!

3.- Movimiento Femenino.

Punto central y de gran importancia hoy en el planteamiento mariateguiano sobre el problema de la mujer con sus tesis referentes al movimiento femenino, cuestión en la que se debe destacar tres partes: feminismo; politización de la mujer y organización.

En cuanto al FEMINISMO, Mariátegui sostiene que no aparece «ni artificial ni arbitrariamente» entre nosotros sino que respondió a la incorporación de las mujeres al trabajo manual e intelectual; en este punto destaca principalmente que aquél prospera entre las mujeres que trabajan y, señalando como ambiente propicio al desarrollo del movimiento femenino las aulas universitarias y los sindicatos, plantea la directiva de orientarnos hacia esos frentes para impulsar la movilización de la mujer. Aunque debe decidirse que tal orientación no implica en modo alguno, marginar a las campesinas; pues si recordamos que Mariátegui tiene como clase principal de nuestro proceso a la campesina, no cabrá la menor duda que también las mujeres campesinas son frente de movilización y, más aún fuente principal que todo movimiento femenino ceñido al proletariado aspira alcanzar.

En » Las Reivindicaciones Feministas» Mariátegui nos plantea la esencia del movimiento femenino: «Nadie debe sorprenderse de que todas las mujeres no se reúnan en un movimiento feminista único. El feminismo tiene, necesariamente, varios colores, diversas tendencias. Se puede distinguir en el feminismo tres tendencias fundamentales, tres colores sustantivos: feminismo burgués, feminismo pequeño burgués y feminismo proletario. Cada uno de estos feminismos formula sus reivindicaciones de una manera distinta. La mujer burguesa solidariza en feminismo con el interés de la clase conservadora. La mujer proletaria consustancia su feminismo con la fe de las multitudes revolucionarias en la sociedad futura. La lucha de clases -Hecho histórico y no aserción teórica- se refleja en el plano feminista. Las mujeres, como los hombres, son reaccionarias, centristas o revolucionarias. No pueden por consiguiente, combatir juntas la misma batalla. En el actual panorama humano, la clase diferencia más a los individuos que en el sexo».

Esta es la esencia de la cuestión femenina: el carácter de clase de todo movimiento femenino. Y esto debemos tenerlo presente hoy más que nunca, pues nuevamente se reimpulsa la organización de las mujeres; surgen múltiples grupos, los que por general callan u ocultan el carácter de clase que los sustenta, esto es, la clase a la cual sirven, y pregonan desde una unificación de las mujeres por la reivindicación de sus derechos frente a los hombres, hasta un servir unidas todas, sin distinción de clases, a una supuesta transformación social «humanista, cristiana y solidaria», pasando por modalidades intermedias de no muy claras o confusas posiciones de clase. El problema sustantivo es, pues, una vez más desentrañar la raíz clasista que encierra todo grupo, organismo, frente o movimiento femenino, para deslindar posiciones y establecer a quién sirven, si realmente están o no del lado del pueblo.

Estas cuestiones nos llevan a un problema capital: conforme a qué principios, a qué criterio de clase y orientación seguir en la construcción de un movimiento femenino al servicio del pueblo. Aquí la posición de Mariátegui es luminosa y concreta : El feminismo, como idea pura, es esencialmente revolucionario». Y revolucionario para él quiere decir, en esencia, proletario; así todo el movimiento femenino popular que en la teoría y en la práctica quiera servir realmente al pueblo, a la revolución, tiene que ser un movimiento femenino adherido al proletariado, y adherido al proletariado quiere decir hoy, en nuestra patria, adherido al pensamiento de Mariátegui.

En lo referente a la POLITIZACIÓN DE LA MUJER. Los clásicos del marxismo siempre han dado capital importancia a este punto, pues sin aquélla, es imposible desarrollar la movilización y organización de las mujeres, y sin éstas la mujer no puede combatir junto al proletariado por su propia emancipación. Siguiendo su gran ejemplo, la clase obrera peruana a través de Mariátegui señaló la importancia de la politización de la mujer, resaltando que su deficiencia o carencia servía a la reacción.

» Las mujeres, en su mayor parte, por su exigua o nula educación política, no son en la lucha contemporánea una fuerza renovadora sino una fuerza reaccionaria». (Figuras y aspectos de la vida mundial).

Esto es suficientemente claro, más lo que cabe es preguntarnos ¿En qué consiste esta politización? Para el fundador del Partido Comunista: la incorporación decidida y combatiente de la mujer a la lucha de clases, su movilización junto a los intereses populares, su integración a las organizaciones de clase y del pueblo y la formación de las propias de las mujeres, su formación en la ideología de la clase obrera y todo esto en adhesión, con asesoría y bajo dirección del proletariado. En síntesis, la incorporación de la mujer a la política, a la lucha de clases, bajo la dirección de la clase obrera.

Sobre la ORGANIZACIÓN DE LAS MUJERES. Para enfrentar a sus enemigos y luchar por sus intereses de clase el proletariado no tiene más arma que su organización, enseña el marxismo; este principio se aplica al pueblo que sólo es fuerte si está organizado y, por tanto, también a las mujeres, la que sólo pueden combatir con éxito organizadamente.

Como «marxista convicto y confeso», Mariátegui aplicó estos principios creadoramente. Prestó especialísima atención a la organización de las obreras, como se ve de lo planteado en el «Manifiesto de la CGTP» aludido:

«Todo este cúmulo de «calamidades» que pesa sobre la mujer explotada no puede resolverse sino a base de la organización inmediata. De la misma manera que los sindicatos tienen que construir sus cuadros juveniles, deben crear sus secciones femeninas, donde se educarán nuestras futuras militantes femeninas».

Igual preocupación expresaba Mariátegui cuando bajo su orientación el estatuto de la referida Confederación disponía formar una Comisión Femenina Permanente a nivel de Comité Ejecutivo. Lamentablemente, estas orientaciones no se han llevado a la práctica correctamente; ha quedado como un simple cargo burocrático sindical, llamado «asuntos femeninos» o una nominación similar, cuando lo hay, sin que cuajen orgánicamente las secciones femeninas de los sindicatos, quedando así como tarea pendiente.

Posteriormente, el 4 de marzo de 1930, el Partido Comunista aprueba la siguiente moción :

» Primero .- Creación de un Secretariado Provisional para la organización de la juventud socialista, bajo el control inmediato del Partido.

«Segundo.- Creación de un Secretariado Provisional para la organización de las mujeres trabajadoras, bajo la dirección y control del Partido».

«Tercero.- Ambos secretariados lucharan por la organización inmediata de los jóvenes de ambos sexos, por su capacitación política e ideológica , como etapa de preparación para su ingreso al P». (Martínez de la Torre, obra citada, Tomo II ; la subraya es nuestra ).

Aquí se concretó la tesis de Mariátegui de la necesidad de prestar atención a la organización femenina, incluso en los niveles políticos más desarrollados; y se expresa su posición de que la organización de las mujeres es, en última instancia, el problema de su organización bajo la dirección y control de la clase obrera y su Partido. Tales planteamientos conducen a la exigencia de interrogarse, ante cada grupo, organismo, frente o movimiento femeninos: ¿Qué clase, cómo y para qué organiza a las mujeres?; y tener presente que estos puntos sólo pueden resolverse satisfactoriamente, esto es, para la clase y el pueblo, adhiriéndose a las posiciones de la clase obrera.

Estas tres cuestiones: feminismo, politización de la mujer y organización de las mujeres y las tesis que sobre las mismas ha sentado Mariátegui deben estudiarse y aplicarse consecuentemente, pues sólo así se podrá desarrollar un auténtico movimiento femenino popular.

4.- La emancipación de la mujer.

En este punto también como en los clásicos, Mariátegui sostiene que con el capitalismo y su industrialización «la mujer avanza en la vía de su emancipación», pero en este sistema ni siquiera consigue la real igualdad jurídica; por ello un consecuente movimiento femenino busca ir mas allá y en este camino necesariamente tiene que unirse a la lucha del proletariado. Esta comprensión llevó al gran pensador proletario de nuestra patria a sentar: «El movimiento feminista aparece marcadamente solidarizado con el movimiento revolucionario»; y que aunque nacido liberal, el feminismo sólo comenzaba a realizarse con la revolución :

«Nacido de la matriz liberal, el feminismo no ha podido ser actuado durante el proceso capitalista. Es ahora, cuando la trayectoria histórica de la democracia llega a su fin, que la mujer adquiere los derechos políticos y jurídicos del varón. Y es la Revolución Rusa la que ha concedido explícita y categóricamente a la mujer la igualdad y la libertad que hace mas de un siglo reclamaban en vano de la revolución francesa Babeuf y los igualitarios». (Las Reivindicaciones…).

Y es así que sólo con la construcción de una nueva sociedad irá surgiendo paralelamente la nueva mujer que habrá de ser» substancialmente distinta de la que ha formado la civilización que actualmente declina» ; y estas nuevas mujeres se irán forjando en la fragua revolucionaria y relegando al desván histórico el viejo tipo de mujer deformado por el viejo sistema de explotación, que ya se hunde para la verdadera dignificación de la mujer.

«A medida que el sistema socialista reemplace al sistema individualista decaerán el lujo y la elegancia femeninos … La humanidad perderá algunos mamíferos de lujo; pero ganará muchas mujeres. Los trajes de la mujer del futuro serán menos caros y suntuosos; pero la condición de esa mujer será digna. Y el eje de la vida femenina se desplazará de lo individual a lo social … Una mujer, en suma, costará menos, pero valdrá más». (La Mujer y la Política).

A más de estas ideas básica, Mariátegui se ocupa de otros problemas íntimamente ligados a la mujer en especial: divorcio, matrimonio, amor, etc.; los trata con fina ironía y con agudas críticas toma posición frente a ellos. Sin embargo, como buen marxista no centra su atención en los mismos hasta tornarlos cuestión principal; pues hacer tal cosa es olvidar la lucha principal y la meta fundamental, a la vez que sembrar confusión y desorientar la lucha revolucionaria.

Hasta aquí la exposición de las tesis centrales del pensamiento de Mariátegui sobre el problema de la mujer, en cuya exposición si hemos acudido a abundancia de citas ha sido por iguales razones a las tenidas al plantear la posición marxista en este trabajo.

 
III. DESARROLLAR EL MOVIMIENTO FEMENINO SIGUIENDO A MARIATEGUI.

1.- Vigencia de Mariátegui.

Por todo lo expuesto, una conclusión se impone: las tesis que Mariátegui sostuvo sobre el problema femenino son resultado de la consecuente aplicación del marxismo-leninismo a las condiciones específicas de una sociedad semifeudal y semicolonial como la nuestra. Sobre esto, por lo general, no hay discrepancia y aunque no se expresa una adhesión abierta, por lo menos con el silencio se muestra una aparente aceptación de aquella conclusión. Más el problema no es si el pensamiento de Mariátegui es una correcta aplicación del marxismo al país, la cuestión central es una: la vigencia actual de su pensamiento; tema acerca del cual, y para no romper lanzas contra el inmenso y creciente prestigio de Mariátegui, a la vez que se expresa un aparente reconocimiento se cuestiona su vigencia invocando el transcurso de más de 40 años y enarbolando, errónea y taimadamente, la necesidad de tener en cuenta «los desarrollos creadores del marxismo para superarlo».

El análisis de este punto nos lleva a revisar, aunque sea de paso, algunas posiciones que sobre el problema femenino han sido sustentadas en el país. Así, el notable y pugnaz pensador don Manuel González Prada, se ocupó de este problema en su «Las Esclavas de la Iglesia», en 1904, trabajo que se encuentra en «Horas de Lucha»; allí a la vez que se expone importantes conceptos como: «No se conoce bien al pueblo sin haber estudiado la condición social y jurídica de la mujer», «La elevación moral de un hombre se mide por el concepto que se forma de la mujer: para el ignorante y brutal no pasa de ser una hembra, para el culto y pensador es un cerebro y un corazón», «Si llevamos el nombre de nuestro padre, representamos la hechura moral de nuestra madre …. La fuerza motriz el gran propulsor de las sociedades, no funciona bulliciosamente en la plaza ni en el club revolucionario, trabaja silenciosamente en el hogar», los que sirven a centrar la atención en la importancia de la mujer; por otro lado, expresaba ideas tales como «La emancipación de la mujer, como la libertad del esclavo, no se debe al Cristianismo, sino a la Filosofía», «En las naciones protestantes se realiza tan seguramente la ascensión femenina que ya se prevé la completa emancipación», «Los esclavos y los siervos deben su dignidad de personas al esfuerzo de los espíritus nobles y abnegados; la mujer católica se emancipará solamente por la acción enérgica del hombre» y «en las batallas por la idea no se conoce auxiliar más poderoso que el amor».

Así se ve que González Prada a la vez que señala y denuncia la opresión sobre la mujer, el importante papel que cumple y la necesidad de ocuparse del problema femenino y plantea la emancipación de la mujer, aunque para él la raíz de la cuestión sea el catolicismo que domina en las mujeres, crea en la posible emancipación femenina bajo el capitalismo y centre el problema en el individuo, sus ideas significan un aporte, como en otros temas, al estudio del problema de la mujer en el país.

Y estas ideas resaltan más cuando vemos casi 30 años después que Jorge Basadre plantea :

» Gregorio Marañón ha reivindicado el rol esencial de la mujer que es el amor; en tanto, que el rol esencial del hombre es el trabajo… Por eso el niño prefiere jugar con soldados, símbolo de lucha, de esfuerzo, afán de supremacía; mientras la niña prefiere jugar con las muñecas, precozmente maternal. En virtud de un mandato de la naturaleza, el encanto de la mujer criolla, aún en el caso de que no es mestiza, se diferencia del de las mujeres de otras latitudes con un propio sabor frutal o vegetal… Como, en cambio la superioridad más alta del hombre está en la mente y como la mente americana vegeta todavía influenciada en forma determinante por Europa, el hombre es en América, inferior en su conjunto, a la mujer… En suma, una gloria americana se pierde o se achica … Una mujer de América que sea representativamente hermosa, puede, en cambio interesar en cualquier parte» (Perú: Problema y Posibilidad cap. XI): Aquí la posición es tan claramente reaccionaria que huelgan los comentarios.

Si en Basadre las clases dominantes nos hablan de una «naturaleza femenina» cuya esencia es el amor, las mismas en 1940 se expresan a través de Carlos Miró Quesada Laos de la siguiente manera :

«El rol de la mujer en la vida moderna es múltiple. Ya no son los tiempos -para siempre idos-, en que el trabajo le estaba vedado. Todo lo contrario. Hoy la mujer trabaja en diversas actividades … Porque ha demostrado que puede actuar tan eficientemente como el hombre … Está, pues, en el deber de estudiar, de prepararse para el porvenir. Y si en esas labores las mujeres comparten las obligaciones con los hombres, en otra son y serán siempre mejores que los hombres. Y es que la mujer pone en la vida muchas cosas que le son innatas. Tiene manos de madre y de enfermera … Esa es la feminidad que, gracias a Dios no perderán jamás, a despecho del siglo XX, de las guerras y de las teorías revolucionarias. La palabra consuelo evoca a la mujer … El creador después de hacer al hombre… La puso a su lado para que fuera su compañera, para que le sirviera de estímulo y dulzura en la existencia … Hay que obedecer primero a los padres, luego a los maestros, mas tarde al marido y siempre al deber» (Tres Conferencias, Lima 1941).

Con Basadre los explotadores posponen el trabajo femenino; con Miro Quesada, habidas nuevas exigencias, exaltan y demandan el trabajo de la mujer. Más en el fondo de ambos late la «naturaleza femenina». Pero no solamente en este campo se dan estas ideas; posiciones incorrectas se encuentran también en escritos y revistas que dicen ser revolucionarias y hasta adherir al marxismo; en ellas se expresan conceptos como los siguientes :

Hablando del «Sentido de la vida», que participar en el «cambio social» permitirá, entendemos que a la mujer, «deshacerse de su problema existencial, ya que el sentido de la vida reside entonces en el provecho que cada individuo puede ofrecer a su prójimo por medio de su voluntad y esfuerzo». Tratando el tema «Mujer y Sociedad» luego de intentar esbozar la tesis de Engels sobre el desarrollo de la familia se plantea, «estamos posesionados del mito de la inferioridad de la mujer. Y de esto se deriva la necesidad de la liberación de la mujer… su liberación sólo puede darse cuando se cambie tal estructura económico-social con el desarrollo de una sociedad nueva»; se destaca así la liberación y ambigua e imprecisamente su fondo social para concluir centrándose en como normar» la relación entre sexo que responde a la nueva ideología. Si la mujer es igual o debe ser igual al hombre, las bases de tal relación serian :

a) liberar a la mujer de las alienaciones religiosas…, b) ejercitar el derecho a elegir a su compañero, sin obedecer a prejuicios sobre la iniciativa masculina…, c) no entender la liberación de la mujer como sinónimo de amor libre…, y (¡menos mal!) d) siendo la mujer igual al hombre, no deberá apartarse de la política, aduciendo su condición femenina… el amor, como punto de partida de un cambio social, debería ser el estímulo para que la juventud (hombres y mujeres) luchen por construir un mundo igualitario sin opresiones ni injusticias». Y publicando el cuento «El Panetón del Desocupado», cuento navideño se difunde sagazmente la «generosidad de la mujer» y el «egoísmo del hombre», solapada versión de «naturaleza femenina»: «Luego los dos fantasmas se han quedado en silencio. Cada uno de los pensamientos por su lado. La mujer en su pasado; el hombre en su futuro. La mujer, en lo que debe hacerse; el hombre en lo que puede hacer para él. Una generosidad y un egoísmo, siempre clavados de frente, siempre forcejeando en lo oscuro de su conciencia». (Revista MUJER números 1 y 2 : aunque no están fechadas se ubican en la parte final de la década del 60). Evidentemente, las ideas contenidas en las revistas MUJER; pese a su aparente posición revolucionaria y marxista, revelan un nítido fondo burgués; en modo alguno expresan una posición proletaria sobre el problema femenino.

¿ Qué nos demuestra este recuento ?. Una verdad monda y lironda que, la cuestión no es en absoluto el tiempo en que se plantean las posiciones ni el problema es «tener en cuenta los desarrollos creadores del marxismo» lo central es la posición de clase en que se sustenta un planteamiento. Hemos visto una posición anterior a Mariátegui, la de González Prada que no obstante ser anterior a él en unos 30 años encierra elementos positivos; así como una posición coetánea, la de Basadre, que es abiertamente reaccionaria; finalmente dos posiciones posteriores a él, la de Miró Quesada aunque renovando criterios también reaccionaria y la de la revista MUJER, mas de 30 años posterior a Mariátegui y hasta con pujos de marxista, definidamente adhiriéndose a posiciones burguesas pero con pretensiones de presentarse revolucionaria y al servicio de la emancipación femenina.

¿Qué se concluye? Lo que decíamos, el problema es el fundamento de clase que sustenta una posición, en este caso una posición sobre el problema femenino. Con Mariátegui, exponente cumbre de nuestra clase obrera, se establece la posición del proletariado sobre el problema de la mujer, él ha sentado las bases de la línea política proletaria sobre esta cuestión y sus posiciones son plenamente vigentes, en éste como sobre los demás de la política revolucionaria del proletariado en nuestro país. Por tanto, el desarrollar un movimiento femenino popular exige, hoy más que nunca, adherir firme y consecuentemente el pensamiento de Mariátegui partiendo de aceptar su vigencia.

2.- Retomar el camino de Mariátegui.

La lucha de las mujeres peruanas tiene larga tradición y la de las proletarias, sellada con su sangre, más de 50 años. Asimismo las organizaciones femeninas tienen larga data; sin embargo, el proceso organizativo de la mujer peruana ha entrado en expansión en la década del 60 avizorándose su brillante perspectiva, aunque larga y sinuosa.

Actualmente tenemos una multiplicidad de organizaciones de diferente extensión y nivel y, lo que es más importante, germinando antiguas semillas apunta ya la formación de un verdadero movimiento femenino popular. Tenemos hoy un ya cincuentenario Consejo Nacional de Mujeres sustentado en la caduca y superada tesis des la «naturaleza femenina»; un «Movimiento de Derechos de la Mujer» que enarbola un feminismo que apunta a la liberación de la dependencia del hombre; una gama de organismos en formación que alienta el régimen vigente en beneficio de su proceso corporativista, bajo la orientación y control de Sinamos y bajo la concepción de su «participación de la mujer», parte de su «democracia de participación plena», que oculta que la raíz de la opresión femenina es la propiedad privada y que el sometimiento de la mujer se inició con ella, que tergiversando nuestra historia y usando un «materialismo vulgar» y rastrero propagandiza «en 1968 se inicia el proceso revolucionario que busca a la auténtica liberación de la mujer con igualdad política y participación activa» para concluir «somos nosotras las que debemos crear las diferentes formas de organización femenina» recalando en solapado y artero feminismo burgués. Y una Unión Popular Nacional de Mujeres Peruanas, organismo del oportunismo de derecha que ha montado, como siempre, un aparato colaboracionista dedicado totalmente al servicio del régimen.

Este incremento y reimpulso organizativo de las masas femeninas exige investigar seriamente el problema de la mujer y analizar clásicamente las organizaciones existentes o en formación; así se deslindará campos para establecerse, como en otros terrenos, las dos líneas en el problema de la mujer: la contrarrevolucionaria bajo el comando del imperialismo y la burguesía intermediaria y, la revolucionaria cuyo mando y centro es el proletariado. Así se servirá al desarrollo organizativo del movimiento femenino popular, el que requiere necesariamente que su construcción se libre en medio de la lucha de las dos líneas, expresión de la lucha de clases y de los intereses afines y contrapuestos de las clases en contienda. Claro está y esto no se debe olvidar, que dentro de cada línea hay variantes y diferencias en función de las clases agrupadas en torno a cada línea; de ahí que el problema consista en establecer las dos líneas contrarias y, dentro de cada una las variaciones y matices de las mismas, y la posición que está al mando en cada línea que respondiendo a la clase que dirige da su carácter revolucionario o contrarrevolucionario a cada una de las líneas en lucha.

Todo lo expuesto nos lleva pues a la necesidad de «retomar el camino de Mariátegui en el problema de la mujer», a fin de servir a la formación y desarrollo de un MOVIMIENTO FEMENINO POPULAR concebido como un movimiento generado por el proletariado en las masas femeninas con las siguientes características: 1) Adherido al pensamiento de Mariátegui, 2) Organización clasista de masas, 3) Sujeto al centralismo democrático.

La construcción de tal MOVIMIENTO nos plantea dos problemas: 1) la construcción ideológico-política que implica, necesariamente dotarlo de Principios y Programa; 2) la construcción orgánica, a la que podemos servir formando núcleos o grupos de activistas que llevando principios y programa a las masas femeninas -obreras, campesinas, profesionales, universitarias, secundarias, etc.-, trabajen por la politización de la mujer, movilizándolas a través de sus luchas y organizándola para adherirla a la lucha política, acorde con la orientación y política del proletariado.

Para concluir este aporte al estudio y comprensión del problema de la mujer es pertinente transcribir una Declaración de Principios y Programa que hace algún tiempo circula en nuestro medio, documentos que, entendemos subrayando su carácter de proyectos, pueden servir como base de discusión útil a la construcción ideológico-política del MOVIMIENTO FEMENINO POPULAR en marcha.

 
DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS

(De «Declaracion de Principios y Programa del Movimento Femenino Popular (proyectos).»   RIMARIYÑA WARMI, número 2; Vocero del Movimiento Femenino Popular de Ayacucho: setiembre 1973.)

Con la aparición de las clases, que marca el comienzo de la explotación, se inició también el peso opresor sobre la mujer; de esclava a sierva, de sierva a obrera. Hasta hoy, donde hay explotadores la mujer está sojuzgada y esta situación sólo puede acabar cuando caigan de raíz las bases clasistas de opresión.

De la esclavitud femenina de ayer a la igualdad formal de hoy median siglos de lucha callada y tenaz o de violencia de masas que arrancaron conquistas en batallas sin cuartel. La sociedad se desarrolla en medio de la lucha de clases y las masas en combate la hacen progresar.

El avance de las mujeres ha sido y es el avance del pueblo. Pero no han sido pasivas beneficiarias, sino hermanas combatientes y luchadoras decididas de la causa de los oprimidos y militantes de primera fila; las trincheras del pueblo en todas partes llevan también las huellas imborrables de su sangre. La mujer no es, como se dice apolítica e indiferente; la mujer es, en especial la del pueblo, combatiente revolucionaria.

Las hijas de las clases oprimidas, obreras, campesinas y trabajadoras han dado gloriosos nombres que engalanan las gestas emancipadoras de las masas: Rosa Luxemburgo y Liu ju-Lan, son ejemplos de la lucha revolucionaria internacional y en nuestro pueblo Micaela Bastidas.

Es que la mujer no es un simple ser pasivo, ni banal adorno doméstico ni apolítico instrumento; la mujer con conciencia de clase es luchadora infatigable y militante decidida.

La mujer peruana también ha sido y es combatiente popular, y como parte de nuestro pueblo, ha combatido junto a él a lo largo de nuestra historia; la lucha de la mujer de nuestra patria tiene su síntesis: Micaela Bastidas.

Las mujeres de hoy sufren opresión y explotación y éstas tienen una causa: la situación semicolonial y semifeudal de nuestro país; situación que al pesar como montañas sobre nuestro pueblo redoblan su peso sobre las masas femeninas del Perú.

En esta sociedad cuyas masas se alzan contra el imperialismo y el feudalismo, las mujeres están tomando emplazamiento de combate y lanzan su claro grito de guerra para unirse al rugiente grito de nuestro pueblo. La lucha de la mujer peruana es parte de la lucha del pueblo oprimido y explotado y sus enemigos son los mismos. Sus luchas comunes y su éxito final incontenible y necesario será también el mismo éxito triunfal y liberador.

Si bien la mujer peruana nunca ha dejado de combatir los tiempos que corren, exigen su participación más amplia y profunda.

Hoy cuando las clases dominantes profundizando el capitalismo dependiente del imperialismo en el país; cuando aplicando concepciones antidemocráticas y verticalistas se apunta a organizar a las masas con moldes corporativistas negadores del principio de la lucha de clases; hoy cuando se propicia la movilización y la organización femenina al margen de la lucha popular y en pro de los dominantes, el MOVIMIENTO FEMENINO POPULAR de Ayacucho reinicia su marcha combatiente y, con clara conciencia de la situación de nuestra patria, se lanza a la lucha por la movilización clasista de la mujer peruana, al servicio de la revolución democrático-nacional.

Esta tarea se cumplirá ciñéndose a principios sustanciales:

  • Sólo es posible cumplir un papel revolucionario consecuente y firme siguiendo la invencible luz del Pensamiento de Mariátegui.
  • Las masas se liberan a sí mismas y a ellas hay que servir haciéndoles tomar conciencia de su papel creador en la historia.
  • En nuestro país las masas a las cuales debemos ir son las obreras y campesinas principalmente, y siempre orientándonos a las más pobres y explotadas
  • Para movilizar y organizar es necesario investigar y propagandizar; esto es conocer los problemas concretos de las masas y desarrollar en medio de ellas agitación y propaganda revolucionarias.
  • Hay que organizarse en todas las formas que el proletariado ha creado y desarrollado. La mujer debe participar en todas ellas.
  • Las mujeres sólo pueden organizarse correctamente si es que lo hacen siguiendo un principio clasista de agrupar a las mujeres partiendo de su posición de clase.
  • Sin conciencia política clara y justa no hay alma, esto es seguir consciente y firmemente las leyes de la lucha popular en nuestra patria.
  • Partir de las necesidades fundamentales y primarias de las masas para elevar paso a paso, mediante la lucha, la conciencia política, partir de las necesidades y problemas más concretos de las mayorías y elevarlas políticamente.
  • La lucha revolucionaria sólo puede triunfar uniéndose todos los pueblos y clases oprimidos, pero lo principal es apoyarse en los propios esfuerzos.
  • Bajo estos principios, para cumplir el objetivo de movilización clasista de la mujer peruana, el MOVIMIENTO FEMENINO POPULAR de Ayacucho empeña su esfuerzo, tenacidad y lucha para uniéndose a otros similares, crear y desarrollar el MOVlMIENTO POPULAR de nuestra patria como movimiento generado por el proletariado en las masas femeninas, con tres características: 1) Adherido al Pensamiento de Mariátegui; 2) como organización clasista de masas, y 3) sujeto al centralismo democrático.

 
PROGRAMA

(De «Declaracion de Principios y Programa del Movimento Femenino Popular (proyectos).»   RIMARIYÑA WARMI, número 2; Vocero del Movimiento Femenino Popular de Ayacucho: setiembre 1973.)

1. Movilización clasista de las mujeres en torno a los objetivos de la Revolución Peruana, antiimperialista y antifeudal.

2. Luchar contra la opresión que pesa sobre la mujer en lo económico, político e ideológico. Salario igual para trabajo igual, igualdad efectiva ante la ley, posibilidades iguales de educación; dignificación de la mujer; contra prejuicios, supersticiones y apoliticismo; contra la deformación ideológica.

3. Por el cumplimiento de los derechos y beneficios de la mujer; defender las conquistas logradas y ampliar los derechos a través de la lucha.

4. Movilizar ideológico-políticamente a la mujer desarrollando propaganda y agitación basadas en el Pensamiento de Mariátegui y combatiendo al imperialismo y a la feudalidad y todas las posiciones oportunistas de derecha e izquierda.

5. Formación de conciencia clasista y espíritu de servir al pueblo, ligarse a las masas, principalmente obreras y campesinas y combatir junto a ellas por sus derechos y conquistas y las libertades democráticas.

6. Organización de las mujeres en todos los planos. Combatir por la formación de la FEDERACION NACIONAL DE MUJERES DEL PERU, como parte del Frente Unico del Pueblo.

7. Propiciar eventos y reuniones femeninas para lograr la organización revolucionaria de la Mujer Peruana, y participar en los eventos populares llevando su voz.

8. Movilizar a las mujeres para unirlas a las masas populares y ligarlas a las luchas del Pueblo.

9. Crear un órgano de prensa que sea expresión clasista de la mujer peruana. «RIMARIYÑA WARMI» sirve a este fin.

10. Concurrir a forjar el SOCORRO ROJO de nuestro pueblo. Y fomentar campañas económicas para que el pueblo cuente con sus propios medios.

11. Difundir y desarrollar la Cultura Popular.

12. Cultivar la solidaridad con la lucha de los pueblos oprimidos y clases explotadas uniéndonos a su lucha contra el frente reaccionario del imperialismo norteamericano y el revisionismo soviético. Ligarse a las organizaciones consecuentes, especialmente a las mujeres que luchan en el Frente Revolucionario Mundial.

jueves, 6 de marzo de 2025

Hamburgo: evento del 6 de marzo al 18 de marzo

Hamburg: 6. März Veranstaltung zum 18.März

Wir teilen hier gerne eine Einladung zu einer Veranstaltung des Netzwerk Freiheit für alle politischen Gefangenen:

Internationales Zentrum B5

im Rahmen des Gefangenen Info Cafe
Brigittenstraße 5

am Donnerstag, den 6. März 2025
Beginn: 19:00 Uhr
Um 18 Uhr gibt es Essen.

Zu aktuellen Situation der Unterdrückung

Am häufigsten betroffen von dieser staatlichen Repression in der BRD, sind die Genoss: Innen, welche nach §129 b angeklagt oder inhaftiert werden.

Die Repression gegen alle, die Kritik an den imperialistischen Kriegen üben, hat sich mit dem Erstarken der Solidaritätsbewegung mit dem anti-kolonialen Kampf in Palästina weiter zugespitzt.
Allein in Berlin geht man von 4.200 strafrechtlichen Ermittlungsverfahren aus, bundesweit von 6.200.

Seit dem sogenannten Antifa Ost- und dem Budapest-Verfahren, nehmen aber auch die Verfahren, Anklagen und Verhaftungen von Antifaschist:Innen zu.
Auch wollen wir auf die Entscheidung über die Freilassung von Gbeorges Abdallah eingehen, die auf den 19. Juni verschoben worden ist. Georges befindet sich seit über 40 Jahren in Frankreich im Knast.

Ein weiterer Teil dieser Repression ist die mediale Hetze gegen Burkhard, Daniela und Volker, welche durch die Verhaftung von Daniela weiter forciert wurde.


Eine Knastkundgebung wird es deshalb für sie am 15. März in Vechta geben.


Der Prozess gegen Daniela wegen Geldbeschaffungsaktionen wird im Sicherheitssaal des Oberlandesgerichts Celle am Dienstag, den 25.März um 10 Uhr beginnen.


Lasst uns drüber reden, wie wie da gemeinsam hinfahren können!


Nos gustaría compartir una invitación a un evento organizado por Freedom Network para todos los presos políticos:


Centro Internacional B5 como parte del Café de información para prisioneros

Brigittenstraße 5 el jueves 6 de marzo de 2025

Inicio: 19:00 horas

Hay comida a las 6 p.m.


Sobre la situación actual de opresión

Las personas más afectadas por esta represión estatal en la República Federal de Alemania son los camaradas acusados ​​o encarcelados según el artículo 129 b.

La represión contra cualquiera que critique las guerras imperialistas se ha intensificado a medida que ha crecido el movimiento de solidaridad con la lucha anticolonial en Palestina.

Se estima que sólo en Berlín hay 4.200 investigaciones criminales y 6.200 en todo el país.

Desde los llamados juicios de Antifa Ost y de Budapest, también han aumentado los juicios, acusaciones y detenciones de antifascistas.

También queremos abordar la decisión sobre la liberación de Gbeorges Abdallah, que ha sido pospuesta hasta el 19 de junio. Georges lleva más de 40 años en prisión en Francia.

Otra parte de esta represión es la incitación mediática contra Burkhard, Daniela y Volker, que se aceleró aún más con el arresto de Daniela

Por eso el 15 de marzo habrá una manifestación en la cárcel en Vechta.

El juicio contra Daniela por actividades de recaudación de fondos comenzará en la sala de seguridad del Tribunal Regional Superior de Celle el martes 25 de marzo a las 10 horas.

¡Hablemos de cómo podemos llegar allí juntos!

martes, 4 de marzo de 2025

Notas y materiales sobre el Perú Contemporáneo (III, continuación d.Anexos II.4)

 

 

ANEXO II


4. En VOZ POPULAR, que hemos citado anteriormente en estas notas, de febrero-marzo de 1972, respecto a la concurrencia de la inversión extranjera de las superpotencias, en ese momento de los EEUU y la Unión Soviética revisionista y de otras potencias, dice:

Análisis del Plan Nacional de Desarrollo 1971-1975.-  del articulo:

Hace cuatro años, en el número 3 de VOZ POPULAR,: publicamos un "Análisis del Plan:

Nacional de Desarrollo 71-75" cuyo último párrafo (La tesis central del Informe) decía:

“'De lo expuesto no. puede menos que. concluirse que el Plan Nacional de. Desarrollo para 1971-1975 sirve y está dentro de los planes del imperialismo norteamericano para Latinoamérica y sirve a les clases explotadoras nativas, en especial a los grandes capitalistas de la burguesía intermediaria. Así, pues, este nuevo plan económico social no es sino, como dijéramos, la profundización del camino capitalista burocrático que el imperialismo impone al país; con la particularidad de que hoy se lleva a cabo bajo el impulso dinámico y participación directa del Estado en la economía y participación de las fuerzas armadas como columna central y fundamento del Estado peruano. Plan que ha sido concebido y se ejecuta dentro de las condiciones internacionales especificas de nuestro tiempo y, muy especialmente, en función de las fuerzas sociales y el desarrollo de la lucha de clases en el país”

Hoy al reproducir ese documento le corresponde una introducción sobre algunos resultados de los planes económicos del régimen, la actual situación económica y el camino que realmente se sigue en el país. A ese fin sirve el presente artículo.

 

I.  LOS PLANES ECONÓMICOS DEL GOBIERNO Y SUS RESULTADOS

 

(…)

 Surge la interrogante ¿CUÁLES SON LOS RESULTADOS HASTA HOY? Esto es lo primero que queremos analizar.

(…)

Así, en conclusión, las tan pregonadas: '’profundas reformas estructurales revolucionarias no son tales sino medidas para la profundización del capitalismo burocrático que, en consecuencia, intensifican la acumulación del capital a costa de la explotación y hambre de las masas populares, a la vez que son "redistribución de ingresos ", no son sino parte del mismo proceso que sirve, ademas, a ampliar su base de sustento, generando una forma de "aristocracia obrera" que es semillero de "burocracias gremiales" en pro de lo remodelación corporativa de la sociedad peruana por la cual e1 régimen pugna tras su publicitada "democracia social de participación plena”. Y, más aun, en síntesis, ¿ a donde llevan todas estas "profundas reformas estructurales revolucionarias”? A entramparse ellas mismas porque no pueden destruir ni la opresión imperialista ni la explotación feudal, y a generar crisis porque el capitalismo siempre la genera, mas aun un capitalismo burocrático como el que se impulsa. ¿ Y a las masas? A luchar mas por las trabas que se levantan en su camino por defender sus conquistas que la crisis quiere despojarles. Por defender su propia integridad física y moral y su desarrollo y por la necesidad de cambiar la sociedad para liberarse de la explotación, del hambre, de la miseria, de la ignorancia, y de la reforzada opresión política que se ceba en sus propios hijos cegando sus vidas y derramando su sangre.

(…)

¿Cuál es la situación de la industria del país  frente al capital imperialista? .'Es bueno plantearse este punto, pues, aquí también se ha hablado mucho y demagógicacente. Recurramos una vez más a autores no tachables de “ultraizquierdistas". E. Anaya Franco en su trabajo “Imperialismo, Industrialización y transferencia de tecnología, en el Perú", sacando conclusiones sobre 20 años de industrialización, escribe:

 “ la dinámica del crecimiento industrial en el Perú ha sido impulsada en las últimas décadas por las grandes empresas y conglomerados multinacionales de origen norteamericano, europeo y .japonés, los mismos que al penetrar a nuestra economía han tendido a establecer bien sea forma monopólicas u oligopólicas tanto en lo que se refiere a la producción cuanto a la distribución del producto que elaboran (Pág. 76 , el subrayado es de VP)

 

Y analizando las relaciones entre la penetración imperialista y la burguesía compradora, en la página 78 de la misma obra, se dice:

 

“ La penetración de las grandes empresas v los conglomerados multinacionales en la industria manufacturera `peruana’ han contribuido a generar  de manera directa un marginamiento lento, aunque de forma segura, de los nuevos y viejos sectores de la burguesía nacional...Es así que en las dos últimas décadas el papel  que ha venido asumiendo la `burguesía nacional` ha sido el de desarrollar nuevos grupos industriales que con el devenir del tiempo  han sido controlados por el capital externo. Por lo tanto, lo que más se desarrolla actualmente es una burguesía intermediaria surgida de ciertos grupos, que en base a su prestigio, experiencia y vinculaciones sociales y económicas han  sido integradas a las grandes empresas y conglomerados multinacionales a pasando a formar parte del cada vez más creciente sector intermediario "(la subraya es nuestra).

Aparte de que cuando el autor se refiere a la “burguesía nacional” se está refiriendo a la burguesía nativa; los párrafos transcritos muestran el proceso de control del imperialismo sobre nuestra “industrialización” y, además, lo que siempre debe tenerse presente, el desarrollo de la burguesía compradora a la sombra del imperialismo. Estudiando la industria J. A. Torres Z, en su obra "Estructura económica de la 'industria peruana", precisa el control imperialista:

" Tal vez la conclusión más significativa del análisis estructural es el alto grado de control que las empresas extranjeras tienen aún en los sectores e industria del Perú, es más, una cuantificación directa del nivel de la inversión extranjera en el país no daría una imagen acertada del grado de control del capital extranjero en la economía. Este control es sustancialmente ampliado por el carácter estratégico de la inversión, por el hecho de que las empresas mas importantes en cada industria son extranjeras, y porque la mayor parte de estas empresas son subsidiarias de grandes corporaciones multinacionales”  (Pág. 67 , el subrayado es nuestros).

 

(...)

 

El problema es simple! El capital imperialista a aumentado su control sobre la industrialización del país. Para no abundar, baste mencionar el caso de la industria automotriz: al amparo de las medidas de este Gobierno se ha producido una mayor concentración monopolista, de 13 empresas que antes controlaban esta industraia hoy quedan 5, todas ellas poderosos monopolios mundiales, Chrysler (yanqui), Volkswagen'.(alemana) , Nizan y Toyota (japonesas) y Volvo (sueca), cuya producción ha aumentado y desde nuestro país apuntan al mercado andino (…)

Esto es en concreto, los resultados de la llamada “industrialización nacional”, las empresas imperialistas amplían su dominio . Unos botones para muestra, la referida Chrisler… el de la Bayer, este poderoso consorcio alemán en sociedad con el Estado (que detenta el 30% de las acciones) amplia su producción de fibra acrílica para cubrir necesidades del Mercado Andino; y el complejo metal-mecánico de Trujillo en el cual A.B. Volvo (sueca) Perkins Ingenio Lmtd (inglesa) y'Masey Ferguson "Lmtd (norteamericana) en sociedad con el Estado invierten para motores diésel y maquinaria agrícola, apuntando también, obviamente, al Mercado Andino.

En conclusión la ley general de industrias y demás medidas conexas están llevando, como tenía que ser, al mayor control imperialista del proceso industrial y a su sometimiento creciente al juego de intereses de las grandes potencias de la economía mundial y, especialmente de las superpotencias. Lo que sucede en el sector pesca es muy expresivo, como hace tiempo se hicieron gala públicamente, invocando que era “muestra de confianza en la solidez y porvenir del proceso peruano", los intereses imperialistas son notorios: rusos en Paita, alemanas en Samanco, holandeses en Pisco, polacos en Tacna y daneses en la infraestructura pesquera serrana, Otro ejemplo es la financiación de Cuajone, también invocado como ejemplo de confianza,' los 390 millones de dólares aportados el año 73 lo-fueron por el Chase Manhattan Bank. que encabezando a los bancos de Estados Unidos, Japón y Canadá aportó 175 millones de dólares y, además, por los consumidores o garantes del Internacinale Financo Co. y otros por 215 millones.

¿Qué muestra esto? Simplemente, el juego de las grandes potencias imperialistas y de las superpotencias directa o indirectamente, lo último sobre todo en el caso de la Unión Soviética, que no solo actúa en nestro país abiertamente sino a través de países a ella sometidos. Sobre la penetración económica soviética baste decir :que el comercio con ella y sus subordinados ha ido creciendo a partir del ano 69 hasta ocupar el primer lugar cono compradora como lo dijera el propio Ministro de Comercio (…) Así, destaquémoslo pues se soslaya, ha comenzado en el Perú la penetración económica del socialimperialismo soviético y se desarrollará, necesariamente, siguiendo las leyes y los caminos del imperalismo para oprimirnos como ya lo hace en otras partes. Por otro lado, sabemos qué defiende, entre otras cosas, el oportunismo revisionista de “Unidad” y sus secuaces y porque el problema para ellos es comercio y préstamos con la URSS.

Así, pues, la situación de la industria es en esencia, la que ya Mariátegui señalara en junio de 1929 , cuando en “Capitalismo y Socialismo”, escribió:

"La industria es todavía muy pequeña en el Perú sus posibilidades de desarrollo están limitadas por la situación, estructura 'y carácter de la economía nacional pero las limita más aún la dependencia de la vida económica a los intereses del capitalismo extranjero. Las firmas importadoras son, en muchos casos, los propietarios o accionistas de las firmas nacionales. Lógicamente, no les interesa sino la existencia de aquella industria que por razones de arancel, materias primas o mano de obra aconsejan; tienden, en general, a conservar al Perú como mercado consumidor de la manufactura extranjera y productor de materias primas”.

Y, para concluir estas transcripción de extractos del artículo de la reproducción de VP N.º 3 sobre “SITUACIÓN ECONÓMICA ACTUAL Y REAJUSTE GENERAL CORPORATIVO”, para propinarle un golpe demoledor a lo que sostiene la LOD, citamos del mismo artículo, lo siguiente.

Tal es nuestra situación y ya está claro que la causa de la crisis es el propio proceso de profundización del capitalismo burocrático y que la crisis mundial; lo que hace  es agravar nuestra crítica situación económica, en cuya raíz está, nadie lo duda, nuestra condición de país semifeudal y semicolonial, caracteres que precisamente la profundización del capitalismo burocrático y la corporativización en marchan evolucionan y preservan, pese a todo lo que se diga en contrario”.

Finalmente,  diremos: “Una vez más se pintan de cuerpo entero los revisionistas de "Unidad” se escribió en el artículo los nombrados revisionistas, en este caso, las ratas de la LOD revisionista y capitulacionista

ANEXO III

Introducción . En el informe sobre la Mympes, aunque solo trata de las empresas formales, hemos visto una interesante comparación,, que nos permite diferenciar  la estructura productiva de nuestros países con la de los países capitalistas desarrollados o imperialistas, partiendo, de nuestra parte, que no podemos borrar las diferencias entre la gran empresa del imperialismo y la gran empresa de los países de capitalismo burocrático. No podemos decir que “todo es monopolio”, si bien ambas tienen este carácter, las grandes empresas monopolistas imperialistas desempeñan el papel dominante, mientras la gran empresa monopolista del capitalismo burocrático (nativas) son intermediarias de las primeras, esto es, agentes económicos del imperialismo.

Asimismo, el Informe antes nombrado, nos permite documentar que no podemos ver el imperialismo como un todo, como lo advirtió Lenin en su polémica contra Bujarín (ver en este anexo), porque no existe tal todo, sino la conjunción de los dos “principios” contradictorios la competencia y el monopolio, ; esto es tanto más válido, para su hijo enfermo, el capitalismo burocrático, es decir, el camino dominante que el imperialismo imprime en un  país semifeudal y semicolonial, no solo existe la gran empresa, sino también la mediana o nacional, la pequeñas y hasta la llamada  microempresa.

 El Presidente Mao, precisó:

“Un puñado de capitalistas monopolistas ocupan la posición dominante en estos países (imperialistas). Conjuntamente se encuentra un gran número de capitalistas medianos y pequeños. Se dice que el capital norteamericano está a la vez centralizado y descentralizado” (Notas acerca del Manual de Economía Política de la URSS).

 “China dispone ya de una industria moderna que constituye aproximadamente el 10 por ciento de su economía; esto es un factor de progreso, esto difiere de los tiempos antiguos (…)

 China aún tiene una agricultura y una artesanía dispersas e individuales que constituyen aproximadamente el 90 por ciento de toda su economía; esto es un factor de atraso, esto no difiere mucho de los tiempos antiguos; el 90 por ciento, más o menos, de nuestra vida económica permanece aún en el nivel de los tiempos antiguos (…)

La industria moderna de China está sumamente concentrada, aunque el valor de su producción llega sólo al 10 por ciento aproximadamente del valor global de la producción de la economía nacional; la parte mayor y más importante del capital está concentrada en manos de los imperialistas y de sus lacayos, los capitalistas burocráticos chinos (…)

La industria capitalista privada de China, que ocupa el segundo lugar en la industria moderna del país, representa una fuerza que no debe ser pasada por alto. La burguesía nacional de China y sus representantes, oprimidos o restringidos por el imperialismo, el feudalismo y el capitalismo burocrático, a menudo han tomado parte o mantenido una posición neutral en las luchas de la revolución democrática popular.” (Presidente Mao, Informe ante la II Sesión Plenaria del CC, 5 de marzo de 1949).

El informe de la CEPAL sobre los Mypimes, como se verá se refiere a  nuestros países, como de “ una estructura productiva heterogénea”, tratando de velar el verdadero carácter de la misma!.

Ahora si veamos el anexo:

 III. VIII CONGRESO DEL PC(b}R, INFORME SOBRE EL PROGRAMA DEL PARTIDO, ...

 

....

Notas y materiales sobre el Perú contemporáneo (III, continuación d, anexos II.2)

 

ANEXO II

......

......

ANEXO II. 2

 

Breve Introducción:

Lenin, estableció que: “El imperialismo es, entre otras cosas, la exportación de capital. La producción capitalista se trasplanta con creciente rapidez a las colonias. Es imposible arrancar a éstas de la dependencia del capital financiero europeo”. “En nuestros días se ha formado un sistema de un puñado de "grandes" potencias imperialistas (5  ó 4), cada una de las cuales oprime a otras naciones. Esta opresión es una de las fuentes del retraso artificial del hundimiento del capitalismo y del apoyo artificial al oportunismo y al socialchovinismo de las naciones imperialistas que dominan el mundo”.

La LOD, no puede explicar mediante el análisis político su pretendida “evolución de la semicolonialidad”, por eso, para embrollar la cuestión saltan de  lo político a lo económico cuando establecen su caracterización del país que, puede decirse, es una copia de la caracterización del país hecha por los revisionistas tensiaopignistas de “Patria Roja” en su “VII Conferencia” (1972).

Para nosotros, como lo establece Lenin y lo desarrolla el Presidente Mao, la diferencia no está en la dependencia económica (análisis económico), sino en el análisis político, esto es, si tienen o no soberanía formal, lo cual requiere responder a la pregunta de si el país oprimido de que se trata, ¿es controlado por uno o por varios Estados imperialistas?.

 

2. Lenin, en su obra SOBRE LA CARICATURA DEL MARXISMO, aplastando a P. Kíevski quien sostenía la fundamentación política de Kautsky sobre el imperialismo y para eludir el análisis económico que había prometido en la cuestión de la autodeterminación de las naciones, se saltaba a la fundamentación política, la LOD para eludir la fundamentación política de su “evolución de la situación semicolonial” del país a “Perú capitalista”, como hemos visto, se salta de la fundamentación política a ensayar una fundamentación económica, chocando abruptamente con la teoría marxista y la realidad, Lenin al respecto, dice:


“ P. Kíevski no intenta siquiera emprender un análisis económico! Confunde la esencia económica del imperialismo con sus tendencias políticas, como puede verse ya en la primera frase del primer párrafo de su artículo. He aquí esa frase: "El capital industrial es la síntesis de la producción precapitalista y del capital comercial y de préstamo. El capital de préstamo se ha convertido en un servidor del capital industrial. El capitalismo supera ahora los distintos tipos de capital y surge su tipo superior, unificado, el capital financiero, por lo que toda la época puede ser denominada época del capital financiero, cuyo sistema adecuado de política exterior es el imperialismo".

Toda esta definición es inservible por completo desde el punto de vista económico: en lugar de categorías económicas exactas contiene únicamente frases. Pero es imposible detenerse ahora en esta cuestión. Lo importante es que P. Kíevski define el imperialismo como "sistema de política exterior".

 

En primer lugar, esto significa, en el fondo, una repetición errónea de la errónea idea de Kautsky.

En segundo lugar, es una definición política, puramente política, del imperialismo. Con la definición del imperialismo como "sistema de política", P. Kíevski quiere eludir el análisis económico que había prometido al declarar que la autodeterminación "es tan" irrealizable, es decir, irrealizable desde el punto de vista económico, en el imperialismo, como los bonos de trabajo en la producción mercantil*!

En su discusión con los izquierdistas, Kautsky declaró que el imperialismo es "únicamente un sistema de política exterior" (concretamente: de anexión) y -que no se puede calificar de imperialismo cierta fase económica, grado de desarrollo, del capitalismo. Kautsky no tiene razón. No es inteligente, desde luego,' discutir acerca de las palabras. Es imposible prohibir emplear

la "palabra" imperialismo de uno u otro modo. Pero si se quiere discutir, hay que aclarar con exactitud los conceptos.

Desde el punto de vista económico, el imperialismo (o "época" del capital financiero, no se trata de palabras) es el grado superior de desarrollo del capitalismo, precisamente el grado en que la producción se hace tan grande y gigantesca que la libertad de competencia es sustituida por el monopolio. En esto consiste la esencia económica del imperialismo. El monopolio se manifiesta en los trusts, consorcios, etc.; en la omnipotencia de los bancos gigantescos, en el acaparamiento de

fuentes de materias primas, etc.; en la concentración del capital bancario, etc. Todo el quid de la cuestión está en el monopolio económico.

El viraje de la democracia a la reacción política constituye la superestructura política de la nueva economía, del capitalismo monopolista (el imperialismo es el capitalismo monopolista). La democracia corresponde a la libre competencia. La reacción política corresponde al monopolio. "El capital financiero tiende a la dominación y no a la libertad", dice justamente R. Hilferding en su libro El capital financiero. La idea de separar la "política · exterior" de la política en general o incluso de oponer la política exterior a la interior es profundamente equivocada, no marxista, no científica.

Tanto en la política exterior como en la interior, el imperialismo tiende por igual a conculcar la democracia, tiende a la reacción. En este sentido resulta indiscutible que el imperialismo es la "negación" de la democracia en general, de toda la democracia, y no sólo, en modo alguno, de una de las reivindicaciones de la democracia, a saber: la autodeterminación de las naciones.

Siendo como es la "negación''. de la democracia, el imperialismo "niega" también, de la misma manera, la democracia en el problema nacional (o sea, la autodeterminación de las naciones): "de la misma manera", es decir, tiende a conculcarla; su realización es en la misma medida y en idéntico sentido más difícil bajo el imperialismo que la realización (en comparación con el capitalismo premonopolista) de la república, la milicia popular, la elección de los funcionarios por el pueblo, etc. No puede ni hablarse de que sean irrealizable desde el punto de vista "económico".

Es probable que P. Kíevski haya sido inducido a error, en este caso, por otra circunstancia (aparte de la incomprensión general de las exigencias del análisis económico) : la circunstancia de que, desde el punto de vista filisteo, la anexión (es decir, la incorporación de territorios de una nación ajena contra la voluntad de sus habitantes, es decir, la violación de la autodeterminación) se equipara a la "ampliación" (expansión.) del capital financiero a un territorio económico más vasto.

Pero con conceptos filisteos es improcedente abordar cuestiones teóricas.

Desde el punto de vista económico, el imperialismo es el capitalismo monopolista. Para que el monopolio sea completo hay que eliminar a los competidores no sólo del mercado interior (del mercado del Estado), sino también del mercado exterior, del mundo entero. ¿Existe "en la era del capital financiero" la posibilidad económica de suprimir la competencia incluso en un Estado extranjero? Existe, en efecto: los medios para ello son la dependencia financiera y el acaparamiento de las fuentes de materias primas y, después, de todas las empresas del competidor.

Los trusts norteamericanos son la máxima expresión de la economía del imperialismo o capitalismo monopolista. Para eliminar al competidor no se limitan a los medios económicos, sino que recurren constantemente a medios políticos e incluso delictuosos. Pero sería un gravísimo error considerarque el monopolio de los trusts es irrealizable en el aspecto económico con los métodos de lucha puramente económicos. Al contrario, la realidad demuestra a cada paso que es "realizable": los trusts minan el crédito del competidor por intermedio de los bancos (los dueños de los trusts son los dueños de los bancos: acaparamiento de acciones); los trusts torpedean los suministros de material a los competidores (los dueños de los trusts son los dueños de los ferrocarriles: acaparamiento de acciones); los trusts disminuyen los precios, durante cierto tiempo, por debajo del costo de producción, gastando en ello millones para arruinar al competidor y comprarse sus empresas, sus fuentes de materias primas (minas, tierras, etc.).

He ahí un análisis puramente económico de la fuerza de los trusts y de su ampliación. He ahí el camino puramente económico de su ampliación: el acaparamiento de empresas, establecimientos y fuentes de materias primas.

El gran capital financiero de un país puede también comprar siempre a los competidores de un país extranjero, independiente políticamente, y lo hace siempre. Esto es plenamente realizable desde el punto de vista económico. La "anexión" económica es plenamente "realizable" sin anexión política y se da en todo momento. En las obras sobre el imperialismo se encuentran a cada paso indicaciones de que, por ejemplo, Argentina es en realidad una "colonia comercial" de Inglaterra, Portugal es de hecho un "vasallo" de Inglaterra, etc. Es cierto: la dependencia económica respecto de los bancos ingleses, las deudas a Inglaterra y la compra por Inglaterra de los ferrocarriles, minas, tierras, etc., convierte tales países en "anexiones" de Inglaterra en el sentido económico, sin violar la independencia política de los mismos.

Se da el nombre de autodeterminación de las naciones a su independencia política. El imperialismo trata de vulnerarla -exactamente igual que trata de reemplazar la democracia en general con la oligarquía-, pues con la anexión política, la económica es frecuentemente más cómoda, más barata (es más fácil sobornar a los funcionarios; obtener concesiones, hacer aprobar leyes ventajosas, etc.), más factible y más tranquila. Pero hablar de la "imposibilidad" económica de hacer realidad la autodeterminación bajo el imperialismo es simplemente un galimatías.

 

(…)

Prosigamos. ¿Qué carácter tiene esta contradicción entre el imperialismo y la democracia? ¿Es lógica o ilógica? P. Kíevski emplea la palabra "lógica" irreflexivamente, por lo que no se da cuenta de que dicha palabra le sirve, en este caso, para ocultar (tanto de los ojos y la inteligencia del lector como de los ojos y la inteligencia del autor) precisamente el problema que se había propuesto tratar ! Este problema es la relación de la economía con la política, la relación de las condiciones económicas y del contenido económico del imperialismo con una de sus formas políticas. Toda "contradicción" que se observa en los razonamientos humanos es una contradicción lógica; esto es vana tautología. Y P. Kíevski se vale de ella para eludir la esencia del problema: ¿se trata de una contradicción "lógica" entre dos tesis o fenómenos económicos (1) o entre dos tesis o fenómenos políticos (2), o uno de ellos es económico y el otro, político? ¡Ahí está el quid, puesto que se ha planteado la cuestión de la imposibilidad o posibilidad económica, dada una u otra forma política !

 

(…)

 

* * *

El lector verá ya, por cuanto queda dicho, que para deshacer y explicar con un lenguaje popular un embrollo que ocupa diez líneas hacen falta cerca de diez páginas de imprenta. Nos es imposible analizar con el mismo detalle cada razonamiento de P. Kíevski - ¡no tiene literalmente ni uno

solo exento de embrollo!- y, además, no es necesario, puesto que hemos analizado lo principal. Hablaremos brevemente del resto”.


 ANEXO II. 3


3. “ CUADERNO "x" (''KAPPA")  J. A. HOBSON. EL IMPERIALISMO "El imperialismo." Un estudio de J. A. Hobson (Londres, 1902).

pág. 4. Una colonización verdadera se produce cuando habitantes de la metrópoli se trasladan a un país inculto y despoblado y le llevan su civilización; pero el someter a otros pueblos es ya un envilecimiento de este nacionalismo auténtico ("debasement of this genuine nationalism"} ("spuriosus colonialism"), es ya un fenómeno de tipo imperialista. Ejemplos de verdaderas colonias son Canadá y las islas auto gobernadas de Australasia.

NB     pág. 6. "lo nuevo en el imperialismo actual, si se toma en su aspecto político, consiste     principalmente en que ha sido adoptado por varias naciones. La idea de una serie de imperios rivales es esencialmente moderna”.

          Pág. 9. " (…) el imperialismo, bajo el cual (...) una bandidesca contienda entre imperios rivales”.

NB \\ pág. 60. "No es exagerado afirmar que la actual política exterior de Gran Bretaña es, en primer término, una lucha por mercados ventajosos para la inversión de capital”.

pág. 78. El industrial y el comerciante se conforman con negociar con otras naciones; los inversionistas ponen todo su esfuerzo en favor "de la anexión política de los países donde están radicadas sus inversiones más especulativas".

La inversión de capital es provechosa para un país, le abre nuevos mercados para el comercio "y trabajo para el empresariado inglés". Renunciar a la "expansión imperial" significa entregar el mundo a otras naciones. "De lo cual se deduce que el imperialismo no es una opción voluntaria, sino una necesidad" (=razonamiento de los imperialistas) …

págs. 82-4. El mercado interno de Norteamérica está saturado: no hay ya dónde invertir capitales.

"Fue precisamente esta demanda súbita de mercados exteriores para artículos industriales e inversiones la causa evidente de que el imperialismo fuera adoptado como principio político y práctica política del Partido Republicano, al que pertenecen los grandes industriales. NB

Y los reyes de las finanzas y que a ellos pertenece. El aventurero entusiasmo del presidente Roosevelt y su partido de 'claro destino' y 'misión civilizadora' no debe inducirnos a engaño. Quienes necesitan el imperia­lismo, y quienes lo cargan a las espaldas de la gran república de Occidente, son los señores Rockefeller, Pierpont Margan, Hanna, Schwab y compañía. Lo necesitan porque quieren aprovechar los recursos públicos de su país para encontrar un empleo lucrativo para sus capitales, que de otro modo resultarían sobrantes.

( circunstancias de 2 órdenes han debilitado a los antiguos imperios: (1) "el parasitismo económico"; (2) la utilización de ejércitos con soldados de los pueblos sojuzgados*).

* Véase V. l. Lenin. O. C., t. 27, pág. 420.-Ed.

 pág. 205. "Lo primero es costumbre del parasitismo económico, con el que el Estado dominante utiliza sus provincias, colonias y países dependientes para enriquecer a su clase gobernante y sobornar a las clases inferiores a fin de lograr su aquiesencia”. NB

págs. 205-206. "Esta funesta combinación de la locura y el vicio contribuyó siempre en el pasado provocar la caída de los imperios. ¿Será también funesta para una federación de las naciones europeas?

pág. 324. "El nuevo imperialismo -se distingue del viejo, primero, en que, en vez ·de la aspiración de un solo imperio creciente, sostiene la teoría y la actuación práctica de imperios rivales, guiándose cada uno de ellos por idénticos apetitos de expansión política y de beneficio comercial; segundo, en que los intereses financieros o relativos a la inversión de capital predominan sobre los comerciales."*


(NB: la diferencia entre el nuevo y el viejo imperialismo )

pág. 337. "Pero el objetivo económico del imperialismo que quiere abrirse paso a China es, como vernos, muy otro que el de mantener un comercio corriente: consiste en crear un nuevo e inmenso mercado para los inversores occidentales, los beneficios del cual serán en provecho de una capa de capitalistas que invierten capitales y no en provecho del pueblo entero. El proceso normal y sano de asimilación por los pueblos de la creciente riqueza mundial se ve entorpecido por la naturaleza de este imperialismo, cuya esencia consiste en desarrollar mercados para la inversión de capitales, y  para el comercio, y en utilizar la superioridad económica de la barata producción extranjera para desalojar a las industrias de su propio país y conservar la dominación política y económica de una clase."

Política del capital financiero // págs. 378-179. "La costumbre reciente de invertir capital en países extranjeros se ha desarrollado hasta tal punto que las clases acomodadas y con poder político de la Gran Bretaña perciben hoy una parte enorme y cada vez mayor de sus ingresos de los capitales invertidos fuera del Imperio Británico. Este creciente interés de nuestras clases acomodadas por países sobre los que no ejercen control político, es una fuerza revolucionadora en la política actual; significa una tendencia en constante intensificación a utilizar la fuerza política propia como ciudadanos de ese Estado para inmiscuirse en la vida política de los Estados en cuya industria tienen intereses materiales”.

“pág. 389. "El nuevo imperialismo no se diferencia en nada esencial de este antiguo modelo" (el Imperio Romano). Es tan parásito como 8él. Pero las leyes de la naturaleza, que condenan a los parásitos a la destrucción, son aplicables no sólo a los individuos, sino también a las naciones.

La complejidad del proceso y el enmascaramiento de su fondo pueden demorar, pero no impedir el hundimiento. "La pretensión de que un Estado imperialista que somete por la fuerza a otros pueblos y se apodera de sus tierras hace tal cosa con el fin de prestar a los pueblos sojuzgados servicios iguales a los que él mismo exige es notoriamente falsa: no tiene la intenci0n de prestar servicios equivalentes, ni es capaz de prestarlos” (Lenin, CUADERNOS SOBRE EL IMPERIALISMO).

 Como acabamos de ver, según Lenin, como también para el Presidente Mao y el Presidente Gonzalo, semicolonias son aquellos países dependientes económicamente pero que gozan de independencia formal, lo cual es una situación transitoria, porque el imperialismo siempre preferirá el dominio colonial, por eso vemos que en la disputa de los imperialismos por la naciones oprimidas, estos mediante una serie de mecanismos, tratan de someterlos cada vez más a su espesa rede de dominación, ejemplo, como está escrito en nuestras Notas sobre la crisis mundial N.º 37 sobre la USAID. En el Perú, desde los 90 del siglo anterior hasta la fecha, la dominación del imperialismo yanqui es mayor  y la presencia de los otros imperialismo es también creciente, esto hace de nuestro país arena de contienda entre los imperialistas ( ver la contienda interimperialista en América Latina en Notas sobre la crisis mundial N.º 35 Sobre las sanciones…).

En nuestro anexo siguiente, veremos como se diversificó mucho más la inversión imperialista en el Perú -a finales de los 60 y la década de los 70 -, pero la condición semicolonial del país no solo se mantuvo sino que se profundizó, pues la dependencia económica del país se remacho con nuevo nudos. Similar acontece en el país a partir de los 90 del siglo anterior hasta la fecha, crecimiento de la inversión extranjera en nuestro país, etc. su dependencia económica crece, se  profundización la condición colonial de su economía y, por tanto, su carácter semicolonial.

 La LOD también busca sembrar confusión sobre las analogías y diferencias entre dos épocas de la dominación colonial, la que corresponde a los imperios anteriores con la actual época imperialista. Lenin. Lo que hace la LOD al buscar revisar el pensaiento gonzlo es hacer creer que ellos no han renegado del pensamiento gonzalo y capitulado, sino que como la situación ha cambiado ellos también han cambiado. En otras palabra, ellos dicen, que la sociedad peruana a evolucionado de semicolonial a “capitalista dependiente” “especialmente” por “la concurrencia de la inversión extranjera de diversas potencias”. Lo que pretender es negar la opresión imperialista que pesa sobre nuestro país, su carácter de semicolonia, cambiándola por una forma mas suave la de “capitalista dependiente”, siguiendo a los teóricos al servicio del imperialismo de la CEPAL, tal como denunció el Presidente Gonzalo, como hemos citado a inicio de estos anexos ( Línea de la Revolución Democrática I Congreso del PCP, 1988).

La vieja sociedad se debate en medio de sus estertores de muerte en su proceso de , todavía no han sido barridas las tres montañas por la revolución democrática a través de la guerra popular. El capitalismo burocrático esta en crisis general y última se agrava nuestra crítica situación económica, en cuya raíz está, nadie lo duda, nuestra condición de país semifeudal y semicolonial, sobre la que se desenvuelve el capitalismo burocrático que se evolucionan y preservan, pese a todo lo que se diga en contrario. Con la mayor penetración imperialista, que las mismas ratas lo consignan cuando dicen, “ con la concurrencia de la inversión extranjera de diversas potencia”, en contra de lo que afirman estos revisionistas tiene que acentuarse el carácter semicolonial de nuestra economía, 


 ANEXO II. 4


4. En VOZ POPULAR, que hemos citado anteriormente en estas notas, de febrero-marzo de 1972, respecto a la concurrencia de la inversión extranjera de las superpotencias, en ese momento de los EEUU y la Unión Soviética revisionista y de otras potencias, dice:

SUECIA: ¡Colusión y pugna, Trump, Putin, Ucrania y la UE! Comentarios sobre la situación internacional febrero de 2025

Nota de la redacción de AND Nuevo Perú: Publicamos este artículo de los cc de Suecia porque consideramos como un aporte que sirve al debate. En algún momento publicaremos un artículo propio sobre los temas tratados aquí.

 ¡Colusión y pugna, Trump, Putin, Ucrania y la UE! Comentarios sobre la situación internacional febrero de 2025

Este artículo es un comentario y análisis de los acontecimientos que tuvieron lugar después de la reunión Rusia-Estados Unidos sobre Ucrania en Riad, Arabia Saudita, la semana pasada, a la que ni Zelensky ni los líderes europeos fueron invitados. Luego, el presidente francés Macron convocó a representantes de varios imperialistas y capitalistas burócratas europeos a una reunión en París para conspirar y abordar el asunto. Olaf Scholz, actual canciller alemán, llamó a la unidad entre los europeos y la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, afirmó que "el rearme de Europa fue el mensaje más importante de la reunión". ¿Qué tipo de contradicciones están en juego? ¿Qué está pasando entre Estados Unidos, Rusia y la UE?

"...la "'nueva etapa de paz' ​​¿Qué fue de esto? ¿Qué pasó en Yugoslavia? ¿Qué pasó en otros lugares? Dijeron que todo se volvió político, eso es mentira. La realidad hoy es diferente. Los mismos adversarios de la Primera y Segunda Guerra Mundial preparan una tercera (Nuestra negrita). Esto debemos saberlo, y nosotros que somos hijos de un país oprimido somos parte del botín. ¡No podemos permitir esto! ¡Poner fin a la opresión imperialista! ¡Debemos acabar con ellos! Somos del tercer mundo y el tercer mundo es la base de la revolución proletaria mundial, bajo una condición: que los partidos comunistas la dirijan y la levanten. ¡Tenemos que hacer esto!”.

 - Discurso del Presidente Gonzalo del 24 de septiembre de 1992

Al estudiar y analizar la situación mundial, siempre es prudente preguntarse: "¿Quién se beneficia?". o "¡Sigue el dinero!" Lenin explicó que "la política es una forma concentrada y expresiva de economía", Marx argumentó que "para entender las estructuras de poder de la sociedad hay que entender su base económica" y sumarle a eso el uso que hace Mao de la cita "la guerra es política por otros medios", nos lleva a la siguiente fórmula:

Economía→Política→Guerra, llamémosla “fórmula E-P-K”.

Esta fórmula dice que una guerra, como la guerra de Ucrania, es un medio en política que se fundamenta y tiene su explicación en la economía. Por supuesto, la economía está controlada por los imperialistas, una gran burguesía monopolista, y formulada políticamente por un gobierno como el régimen de Putin, el gobierno de Trump o el régimen de Biden-Trump. Aquí es importante examinar la propaganda burguesa y ver que Biden y Trump no representan una ruptura sino una continuidad entre la gran burguesía imperialista gobernante que gobierna en Estados Unidos.

Sigamos adelante y simplifiquemos la cuestión de Ucrania. Aquí buscamos los intereses más básicos de la burguesía, que es acumular capital, y de los gobernantes de Estados Unidos, Rusia y la UE. Antes de comenzar, especificamos que Ucrania es una nación oprimida con una clase capitalista burocrática que se vende desesperadamente al mejor postor, depende militarmente de los imperialistas y no les está yendo tan bien.

 

Estados Unidos

Comencemos con la única superpotencia hegemónica: los Estados Unidos de América. Los definimos como la única superpotencia hegemónica debido a su dominio económico, político, cultural, militar y nuclear.

Financieramente, este coloso está sobre pies de barro. El estado del imperialismo estadounidense es muy débil, su economía ha ido muy mal y está extremadamente endeudado con otros países y con su propia gran burguesía. En los últimos años, muchos otros países han abandonado el dólar como moneda de reserva y las transacciones se realizan en otras monedas como el euro y la moneda china. Así, los ricos de este país desean atacar a sus competidores, mediante conspiraciones y disputas, para avanzar a expensas de otros imperialistas.

¿Quiénes son los competidores de Estados Unidos? ¿Es Rusia? ¿Es por eso que Estados Unidos apoyó a Ucrania con armas según la fórmula E-P-K? ¡Difícilmente! La economía estadounidense es al menos diez veces mayor que la de Rusia. Por tanto, Rusia no es un problema en absoluto para Estados Unidos. Después de Rusia, China es su mayor competidor y aquí, por supuesto, hay contradicciones reales y promesas económicas si se desencadena una guerra. Después de China viene la UE, pero la UE no es un país sino una asamblea de estados en una alianza imperialista que está completamente en colusión y pugna. En la UE domina Alemania y luego Francia, es decir, "los mismos países que de la Primera y la Segunda Guerra Mundial". Entonces la lista es EE. UU., China, UE (Alemania, Francia, Italia, España, etc.).

Es razonable suponer que Ucrania ocupa un lugar muy abajo en la lista y que los recursos naturales que posee como "granero de Europa" son productos que pueden utilizarse principalmente económicamente a nivel local y regional y no son particularmente relevantes para el comercio transatlántico. En sí misma, Ucrania no tiene ningún valor significativo para Estados Unidos. Pero fue en una conspiración que los imperialistas occidentales provocaron el conflicto contra Rusia, con una revolución de color y promesas de membresía en la OTAN, todo lo cual iba hacia el límite que Putin declaró fuerte y claramente, como cuando dijo que si "insistes en que se les permita unirse, habrá guerra" en el otoño antes de la guerra y buscó conversaciones con el régimen de Biden, que se negó.

Entonces, ¿en qué ha resultado la guerra? ¿Una Rusia debilitada? Hasta cierto punto, pero no hay ningún interés estratégico por parte de Estados Unidos en estimular a una Rusia tan débil, lo que fortalecería a Alemania, su mayor competidor en Europa. Rusia no representa una amenaza militar para Estados Unidos en Ucrania y Estados Unidos no tiene necesidad de cambiar el régimen en Rusia, sabiendo que es demasiado difícil. Cuando Joe Biden dijo "no puede permanecer en el poder", se trataba más de conspiración y propaganda que de una declaración de un objetivo o plan concreto.

¿A qué más ha llevado la guerra? Respecto a China, nada relevante. En cambio, la guerra ha debilitado y dividido a la UE y especialmente a Alemania, que depende de Rusia para obtener electricidad y es, con diferencia, el país más fuerte económicamente de Europa. Un ejemplo de cómo Estados Unidos buscó dividir y debilitar a la UE, especialmente a Alemania, fue cuando el régimen de Biden hizo estallar Nord Stream 2 y puso a Europa en una crisis energética.

Entonces, cuando seguimos la fórmula Economía→Política→Guerra, vemos lo siguiente:

Económico: Estados Unidos necesita vencer a sus competidores para lograr el éxito porque está estancado, en una crisis general y afectado por el proceso de decadencia del imperialismo.

Políticamente - Estados Unidos atrajo a los países de la UE con una conspiración antirrusa, que podría permitir que el obediente cuerpo político de la burguesía sueca introdujera el país en la OTAN, y luego generó una disputa al dar un giro de 180 grados que todos los políticos de la UE pretenden estar sorprendidos pero que sabían desde hace tres años cuando Trump expresó claramente su punto de vista sobre la guerra en Ucrania.

Militar - La guerra es política por otros medios y viceversa, la política es guerra sin derramamiento de sangre, y ahora antes de las negociaciones sabemos que en la mesa de negociaciones no se decide nada que no se haya decidido ya en el campo de batalla.

En teoría, su política es: ¡Divide y vencerás!

 

Rusia

Es una potencia imperialista que ha perdido el brillo y la fuerza del socialimperialismo, es económicamente enana pero ha conservado su condición de superpotencia nuclear y se ha fortalecido militarmente durante el curso de la guerra. La guerra imperialista de Rusia contra una nación oprimida, independientemente de la interferencia y la guerra de poder de Estados Unidos, e independientemente de si Putin ha sido atraído a una trampa, es una guerra imperialista de agresión, es decir, una guerra injusta que ha pasado de apuntar a algunos objetivos declarados más modestos en Donbass a tratar de derrocar a una camarilla capitalista-burócrata, el "Dictador Zelenzky", contra otra más pro-Moscú.

Económico: El imperialismo ruso es económicamente débil y necesita expandirse. Necesitan asegurarse más esferas de interés, mercados y colonias porque son imperialistas y está en su naturaleza.

Políticamente - Giran en torno a una personalidad fuerte, Putin, que es capaz y "lo suficientemente valiente" para "tomar los guantes duros" e iniciar una guerra contra un país vecino en el siglo XXI. Por parte de Rusia, sin embargo, la guerra es de naturaleza relativamente defensiva para contrarrestar el intento de cerco que los imperialistas liderados por Estados Unidos han llevado a cabo desde el colapso de la Unión Soviética en 1991. Si se cumpliera la falsa promesa de Estados Unidos a Zelensky sobre la membresía en la OTAN, sería un jaque mate para el imperialismo ruso, ya que se les habría apuntado armas nucleares en su frontera y, por lo tanto, se habría reducido significativamente su capacidad militar.

Militar - La guerra contra Ucrania ha resultado en una gran movilización de hombres y material del país. Siendo imperialistas, deben defender sus esferas de interés, mercados y colonias de competidores y enemigos con presencia militar. Esto significa que el imperialismo siempre significa, al final, guerra. Militarmente, no pueden permitirse el lujo de perder más semicolonias, ya que durante el siglo XXI han tenido lugar dentro de sus esferas de interés varias „revoluciones de color“ y movimientos de protesta de orientación occidental, a menudo apoyados por la CIA, (véanse Georgia, Kirguistán, Armenia y Kazajstán).

 

UE

Económica - La UE se encuentra en una crisis económica, cuyo comienzo nos encontramos nosotros. Esta crisis económica puede compararse con la crisis previa a las dos guerras mundiales anteriores. Esta crisis se exacerbó durante la guerra de Ucrania con las sanciones contra los productos rusos y el "estrangulamiento" de la energía rusa hacia Europa. Durante la guerra, la economía rusa pudo crecer a un ritmo más rápido que los imperialistas europeos que en muchos casos han decaído y han tenido años de crecimiento negativo (!), como Alemania, Suecia y Finlandia. Una Alemania dividida, cuya industria automovilística está de rodillas, y una Francia que pierde semicolonias a cada minuto y que, con el rabo entre las piernas, tuvo que abandonar en gran medida África y sus materias primas baratas, ilustran bien y verdaderamente la prosperidad de los imperialistas en Europa.

Políticamente – El sistema de la UE y su burocracia está plagado de contradicciones internas entre imperialistas y capitalistas-burócraticos y, debido a la crisis económica, los políticos (reaccionarios) están culpando a los "inmigrantes" y a los "rusos" para proteger a las clases dominantes de la culpa. Esto ha llevado a que "nuevas" fuerzas pardas en todos los países, Alternative für Deutschland (AfD) en Alemania, Rassemblement National (RN) en Francia, los Demócratas Suecos, Fratelli d'Italia (FDI) en Italia, etc., ocupen un lugar cada vez más importante en la escena política.

Militar – La UE está militarmente dividida y es débil. La UE no tiene fuerza militar propia, pero está en gran medida subyugada por el imperialismo estadounidense en la OTAN. Esto se exacerbó cuando Trump se burló de ellos y de la OTAN y, en cambio, se acercó a Putin. Varios líderes europeos se reunieron en París esta semana para conspirar sobre cómo construir un contrapeso al imperialismo estadounidense, donde la conclusión fue que Europa debe armarse para poder actuar de forma independiente sin (y contra) Estados Unidos.

¿Por qué no se le permitió unirse a nuestro pequeño primer ministro? Kristersson y los representantes del imperialismo sueco probablemente no son vistos como perros lo suficientemente serios ni leales como perros obedientes a Estados Unidos. Mientras el resto de la prensa burguesa está estupefacta por las conversaciones entre Trump y Putin, el primer ministro Kristersson dice que "la política funciona de manera diferente en Estados Unidos que en los países europeos. Hay ventajas y desventajas”.

 

Suecia

En Suecia, el ambiente entre los políticos es al mismo tiempo triste y alegre. La clase burguesa imperialista sueca se inclina principalmente hacia Estados Unidos. Es demasiado pequeño y lamentable para poder llevar a cabo guerras de saqueo contra otros países por sí solo y, por lo tanto, necesita al fuerte yanqui a su lado. Pero el imperialismo estadounidense no necesita al pequeño Kristersson ni a sus ridículos colegas de la UE.

Una cosa que está más que clara es el papel del viejo revisionismo. Su papel es cada vez más claro, lo cual es bueno.

De SvT: "El Partido del Centro y los socialdemócratas quieren que la UE pueda tomar préstamos conjuntos para equipar la defensa de los Estados miembros.

- Esto debe suceder a un ritmo vertiginoso y todos los países deben hacerlo, incluso aquellos con peores condiciones económicas, dice Magdalena Andersson (S).

El Partido Verde también ha vacilado al respecto y el Partido de Izquierda está dispuesto a reconsiderar su posición".

Considere la siguiente cita:

"En esta lucha certera e implacable contra el revisionismo, Lenin también planteó en la época de la Primera Guerra Mundial que hay que transformar la guerra imperialista en una guerra revolucionaria, hay que desenmascarar a los viejos revisionistas y demostrar que son socialpatriotas."

Partido Comunista del Perú - Línea Internacional 1988.

Incluso durante la próxima guerra mundial, serán los viejos revisionistas quienes mejor vendan el belicismo y el militarismo al pueblo.

Conclusión

El imperialismo, el sistema mundial que divide a todos los países del mundo en ricos y pobres, opresores y oprimidos, tiene contradicciones inherentes que empeoran cada vez más y, como todas las sociedades anteriores, se dirige a su colapso final. Una muestra de ello es el proceso de hundimiiento del imperialismo que vemos en todo el mundo donde la crisis general se agrava y los imperialistas se desenmascaran ante el pueblo del imperio.

Así, las mismas fuerzas de las guerras mundiales anteriores se encuentran en una crisis económica. No hay nuevos continentes que descubrir, esclavizar y explotar, pero hay que hacerlo a expensas de algún otro imperialista. Por tanto, el imperialismo desarrolla su contradicción en colusión y pugna. La colusión es temporal mientras que la pugna es absoluta. Actualmente ninguno de estos países tiene el poder y la capacidad de conquistar a los demás mediante la guerra (la continuación de la política por otros medios), pero tener en cuenta que el Presidente Gonzalo dice en su discurso que prepara, es decir, equipa, crea alianzas y socava a sus competidores. Una guerra mundial puede estallar por alguna coincidencia histórica, pero no si va en contra de las leyes generales del movimiento. Pero lo que vemos ahora es cómo aumenta el antagonismo entre los imperialistas a medida que se agudizan las contradicciones.

Para los comunistas está claro que debemos centrarnos en la guerra popular mundial, que es lo único que puede evitar la enorme matanza y destrucción humana que conlleva una guerra mundial. Por otro lado, no debemos temer el estallido de una guerra mundial, como los revisionistas de Jruschov que intentan detener toda acción revolucionaria usando esto como excusa, incluso si estamos en contra de la guerra. Cuando estalla la guerra, es nuestro deber y tarea convertirla en una guerra popular en todos los países. En los países imperialistas significa derrotismo revolucionario, así que alegrémonos cuando la banda criminal Kristersson, Åkesson, Busch y Persson van de mal en peor. Los reaccionarios son expertos en dos cosas: derrotar y asesinar a masas desarmadas, dice el PCC, y no podemos detener su derrota, así que detengamos su inminente matanza imperialista del pueblo.


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