domingo, 3 de mayo de 2026

La celebración del 1 de mayo de 2026 por parte de la Asociación Comunist

La celebración del 1 de mayo de 2026 por parte de la Asociación Comunista marcó el comienzo de una activa campaña de boicot electoral contra el espectáculo burgués que son las elecciones parlamentarias de este otoño. KF decidió, en honor del día, exponer este espectáculo y en cambio exaltó la necesidad de organización y lucha.  

El marxismo nos enseña que el núcleo del Estado es su aparato violento para la dominación de una clase y la supresión de otra. Por lo tanto, KF optó por mostrar un camino diferente al de confiar en que el Estado burgués puede reformarse desde dentro. La creencia en una "democracia para todo el pueblo" es una carga para la conciencia de las masas que las vincula ideológicamente al aparato violento de la burguesía que sirve para mantener el capitalismo y la dictadura burguesa. Por lo tanto, el KF decidió iluminar el camino de la revolución y así destacó la necesidad de la violencia revolucionaria para combatir la violencia contrarrevolucionaria. Fue este contenido político el que KF decidió difundir a través de sus dispositivos en honor del día. 
 
 Por tanto, la asociación comunista optó por plantear las siguientes consignas:
 
 ¡No legitiméis el sistema! ¡Boicotee la farsa de las ballenas! 
¡La democracia burguesa es una dictadura capitalista! ¡Lucha por un mundo nuevo! 
 
 ¡Reconstituir el Partido Comunista de Suecia! 
 
Durante el día, la Asociación Comunista realizó varias manifestaciones en Estocolmo. Algunas de las manifestaciones se llevaron a cabo en suburbios proletarios donde los comunistas optaron por exponer la farsa electoral y, en cambio, tomaron el camino de la lucha. Además, hubo una marcha en Drottninggatan, la calle peatonal más transitada de Suecia, donde se corearon consignas contra la farsaelectoral. Las manifestaciones transcurrieron según lo previsto y las masas respondieron con gran entusiasmo. También se distribuyeron folletos con propaganda de KF en todas las grandes manifestaciones del 1 de mayo.  
 
Además de esto, se colocaron carteles de farsa antielectoral alrededor de todas las grandes manifestaciones. La velada terminó naturalmente con camaradería, discursos, teatro y, por supuesto, festividades. A continuación se ha producido una película sobre las manifestaciones y marchas de KF. (Haga clic en la portada a continuación para abrir el video).

Marsch på Drottninggatan:

Demonstrationer i proletära förorter:

Dessutom delades det ut flygblad vid alla stora 1 maj-demonstrationer med KF:s propaganda. Utöver detta sattes det upp affischer mot valfarsen runtomkring alla de stora demonstrationerna. Nedan infogar vi en bild på affischen och flygbladet som sattes upp och delades ut under dagen:

Borgerlig demokrati är kapitalistdiktatur! Legitimera inte systemet! Bojkotta valfarsen! Kämpa för en ny värld! Återskapa Sveriges kommunistiska parti!

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El Heraldo Rojo: Declaración de la LCI por el 1º de Mayo: ¡Marxistas-Leninistas-Maoístas de todos los países, uníos!

 

Declaración de la LCI por el 1º de Mayo: ¡Marxistas-Leninistas-Maoístas de todos los países, uníos!


A continuación compartimos la declaración de la Liga Comunista Internacional (LCI) que ha sido publicada en la web CI-IC.


¡Proletarios de todos los países, uníos!

Declaración del 1º de Mayo de 2026

¡Marxistas-Leninistas-Maoístas de todos los países, uníos!

¡Pueblos revolucionarios del mundo uníos y derrotad al imperialismo, al revisionismo contemporáneo y a todos los reaccionarios!

La Liga Comunista Internacional saluda al proletariado internacional, las masas populares del mundo y al Movimiento Comunista Internacional por el Día Internacional del Proletariado.

Este año celebramos el 60º aniversario del inicio de la Gran Revolución Cultural Proletaria (GRCP) dirigida por el Presidente Mao Tsetung. Representa un hito histórico en la experiencia histórica de la Revolución Proletaria Mundial. Si echamos la mirada hacia las décadas pasadas, podemos ver que su importancia con el tiempo sólo ha crecido y sus lecciones imperecederas necesitan ser enarboladas más que nunca, defendidas y aplicadas. También, en este día, rendimos homenaje al Camarada Basavaraj, Secretario General del Partido Comunista de India (Maoísta) quién sacrificó su vida heroicamente hace casi un año, en defensa del marxismo-leninismo-maoísmo, del Partido y de la Guerra Popular. ¡Honor y Gloria eterna al Camarada Basavaraj!

Hoy las condiciones objetivas para el desarrollo de la revolución en el mundo son excelentes. La revolución es la tendencia política e histórica principal. Las Guerras Populares persisten y nuevas están por iniciar. Hoy en día tenemos una situación compleja en la que todo tipo de guerras estallan, coincidiendo con la creciente explosividad de las Masas. Por lo que no es extraño que los defensores del Viejo Orden, los imperialistas y sus sirvientes, hacen todo lo que pueden para confundir al pueblo y difundir el pesimismo. Con esto, los comunistas tenemos razón de más para asir firmemente el concepto estratégico de Mao Tsetung, ampliamente difundido durante la GRCP: ¡El imperialismo y todos los reaccionarios son tigres de papel! Fue precisamente con este espíritu valiente y desafiante como el Camarada Basavaraj dio su vida. ¡Armémonos a nosotros, a nuestra clase y a los Pueblos de la misma forma, y no habrá vil derrotismo revisionista u oportunista que sea capaz de causar confusión!

El imperialismo está en una crisis general de descomposición

El imperialismo, la fase superior del capitalismo, es capitalismo monopolista y capitalismo en descomposición. No puede ofrecer ningún progreso a las masas, sólo mayores guerras de robo, explotación y opresión. Hoy, el 10% de más ricos poseen el 75% de la riqueza mundial. El 0,001% de las personas más ricas, alrededor de 60.000 multimillonarios, poseen 3 veces más riqueza que la mitad de la humanidad. Es un proceso de concentración que se acelera cada vez más, a un ritmo de un 8% por año desde los años 90. En 2025, la riqueza de los multimillonarios creció un 16%, tres veces más que en los cinco años anteriores.

El imperialismo representa una enorme centralización del Capital en las manos de los Capitalistas Financieros de un puñado de países. De las 80 empresas con mayor ingresos en efectivo en el mundo, 35 son de los Estados Unidos, 19 de China, 5 de Alemania y 5 de Japón. Esta concentración es aún mayor en los bancos: cada uno de los 12 bancos más grandes en el mundo, la mayoría de Estados Unidos o China, tienen activos valorados en más que todo el PIB de Brasil. Los fondos mundiales de la reserva monetaria, usadas por los imperialistas para aumentar el control y centralización, también expresan esta tendencia. Actualmente, las acciones del Tesoro de los Estados Unidos y los fondos soberanos de los países europeos representan juntos el 80% de las reservas mundiales monetarias (60% y 20% respectivamente), mientras que el Renmibi chino sólo ha alcanzado el 2,83%, lo cuál muestra la fuerza hegemónica de Estados Unidos en comparación con China y otros países.

El falso discurso del imperialismo sobre el medio ambiente cubre el hecho de que el 1% de los más ricos son responsables del 41% de emisiones de carbono, y si consideramos al 10% de los más ricos, el número aumenta al 77%. Al mismo tiempo, la mitad de la población mundial, los pobres, representa sólo el 3% de las emisiones.

El imperialismo, fase monopolista de capitalismo moribundo, lejos de representar el progreso, mantiene a las mujeres atadas a la explotación y opresión. Las mujeres, quienes representan la mitad de la población mundial, sólo reciben un cuarto de los salarios. La violencia contra la mujer también crece en todas partes. Sin embargo, ha sido en Gaza cuando la violencia contra la mujer ha sido la más alta del mundo, con al menos 38 mil mujeres asesinadas por las hordas sionistas.

Al menos 1.100 millones de personas en los países oprimidos por el imperialismo viven en la extrema pobreza. 2.300 millones de personas se enfrentan a una situación llamada inseguridad alimentaria grave o moderada y tienen que enfrentarse a una inflación disparada. Entre estas Masas, una gran parte son los mismos campesinos quienes producen alrededor del 70% de los alimentos del mundo.

Las guerras del imperialismo estadounidense agudizan aún más la aceleración de un nuevo estallido de una crisis económica mundial y un empeoramiento de las condiciones de vida de las Masas (acrecentado por la inflación). La burbuja del sector inmobiliario chino y las dificultades de los imperialistas chinos para hacer crecer el consumo interno, se suman a la burbuja de las grandes empresas tecnológicas de Estados Unidos (quienes controlan el 40% de las acciones del capital estadounidense).

El imperialismo está en una crisis general de descomposición. Cuando intenta superar la crisis, descarga su barbarie contra los pueblos oprimidos con incluso mayor crueldad, expandiendo las guerras de agresión y saqueo. En un intento desesperado por mantener su rol hegemónico, el imperialismo estadounidense aplica una creciente presión sobre los otros imperialistas europeos occidentales (así como sobre Japón y Australia) para forzarles a seguir sus dictados y servir a sus intereses, lo cual lleva a una mayor contienda y a una agudización de la lucha entre los imperialistas. Se están desenvolviendo nuevas guerras de saqueo en América Latina, África y Asia, incluyendo el llamado Oriente Medio.

Sin embargo, la ofensiva contrarrevolucionaria del imperialismo, principalmente impulsada desde el inicio de los años 90, que busca detener el desarrollo de las luchas del proletariado internacional y las luchas de liberación nacional, ha fracasado por completo. Las condiciones objetivas y subjetivas para el desarrollo de las dos fuerzas de la revolución mundial, el movimiento de liberación nacional y el movimiento proletario internacional, se desarrollan favorablemente mostrando claramente el comienzo de un Nuevo Periodo de Revoluciones en el mundo.

Nuestras Tareas

Incluso si las fuerzas subjetivas de la revolución aún son relativamente débiles, aún lo son más los Partidos, fuerzas armadas y regímenes de las clases dominantes: las fuerzas de la contrarrevolución descansan sobre una base podrida. Esto ofrece las condiciones para que las fuerzas de la revolución avancen por saltos. Bajo estas condiciones, las fuerzas de todo el movimiento comunista internacional están llamadas a un gran desafío: poner el Marxismo-Leninismo-Maoísmo como mando y guía para impulsar la Revolución Proletaria Mundial.

Para cumplir esta tarea histórica, es inevitable y urgente avanzar en la constitución y reconstitución de los Partidos comunistas marxistas-leninistas-maoístas para, en medio de la dura lucha de clases, en medio de una situación de guerras de todo tipo, ser capaz de desarrollar la guerra revolucionaria, la Guerra Popular, para impulsar la Revolución Proletaria Mundial. Los comunistas por todo el mundo tienen dos tareas urgentes. La primera y por encima de todo, defender la roja bandera del Marxismo-Leninismo-Maoísmo ondeante en India, cerrar filas con el Partido Comunista de India y elevar el apoyo a la Guerra Popular y llevarlo a nuevas niveles, rechazando el ataque conjunto del Imperialismo, Revisionismo y la Reacción. En segundo lugar, impulsar la movilización anti-imperialista mundial, elevando su combatividad mediante acciones que arrasen con las ataduras legalistas y reformistas que el oportunismo y el revisionismo intentan imponer, desatando la justa ira de las Masas, especialmente apoyando las luchas contra la agresión imperialista y por la liberación nacional de las naciones y pueblos en América Latina y Oriente Medio, que son el aspecto de base.

Este nuevo periodo está marcado por un hecho de gran trascendencia: el Diluvio de Al-Aqsa del 7 de Octubre de 2023. Este evento no fue solamente un acto heroico de un pueblo oprimido, sino también una derrota para el imperialismo estadounidense en la región. La contraofensiva de la Resistencia Nacional Palestina el 7 de Octubre removió completamente los cimientos del orden regional y mundial. Ha mostrado que los de abajo ya no aceptan vivir como antes, y que los de arriba no pueden seguir gobernando como lo hacían. Todo este desarrollo de la situación mundial está profundamente marcado por este gran evento. El Diluvio de Al-Aqsa representa la derrota de los Acuerdos de Oslo y de los Acuerdos de Abraham, y un golpe contra el Estado de Israel, el principal bastión de la potencia imperialista estadounidense en la región, y forzó al imperialismo estadounidense a ayudar más que nunca al Estado de Israel y a incrementar su guerra de agresión para mantener su dominio.

La Resistencia Nacional Palestina ha luchado heroicamente contra el atroz genocidio durante tres años, un enemigo armado y financiado por la Potencia imperialista más poderosa con diferencia del mundo, con un armamento superior, forzándola a llegar a un acuerdo de paz. Se ha mostrado al mundo entero el “carácter de tigre de papel” del imperialismo estadounidense y sus esbirros israelíes. Las contradicciones se han profundizado dentro de Israel. Israel es más dependiente que nunca del dinero y armamento estadounidense para sobrevivir.

Los tres años de la inquebrantable Resistencia Nacional Palestina han elevado la conciencia política de las Masas en todo el mundo, como un resultado del movimiento anti-imperialista que se desarrollo en todos los países, tanto oprimidos como imperialistas, de un modo impresionante. La existencia del Estado de Israel es cuestionada más que nunca por los Pueblos del mundo, que quieren ver su destrucción y la construcción de una Palestina libre. Una creciente nueva ola del movimiento anti-imperialista está alcanzando cada rincón del mundo, la cuál llama a barrer el imperialismo y acabar con toda reacción. Tras tres años de guerra, los hechos muestran que son las Masas, el Pueblo de Palestina, quienes son verdaderamente poderosos y no los imperialistas estadounidenses y sus esbirros israelíes.

En su guerra de agresión contra Irán, Estados Unidos busca realizar un “cambio de régimen”, a través de sus lacayos locales, y retomar el control del país que fue perdido en 1979. Entre sus objetivos, uno fue evitar el acercamiento estratégico de Irán hacia China y debilitar el suministro de energía de este último país. Sin embargo, no fue sólo una guerra por el control de recursos. Al golpear Irán, los imperialistas estadounidenses también buscan aislar y derrotar a las fuerzas de la resistencia nacional contra el imperialismo estadounidense en la región. Tras más de 40 días de feroz campaña militar conjunta contra Irán, Líbano, Palestina y Yemen, Estados Unidos ha fracasado a la hora de alcanzar cualquiera de sus objetivos.

Los genocidas Trump y Netanyahu reclaman falsas victorias. El Presidente Mao dijo que los imperialistas estadounidenses son enormemente arrogantes y no atienden a razones. Esta característica viene de su propia naturaleza de clase y su descomposición actual. Su arrogancia sólo llevará a mayores fracasos. A pesar sufrir sucesivas derrotas, el imperialismo estadounidense continuará causando problemas hasta su derrota final, esta es la lógica de todos los imperialistas.

En América Latina, Estados Unidos acelera sus planes para incrementar su control en la región. El imperialismo estadounidense ha orquestado el secuestro del Presidente Maduro y Cilia Flores y bombardeado Venezuela para controlar el país y su petróleo. Los imperialistas estadounidenses han bombardeado la cuna de la lucha de independencia contra el dominio colonial español, apuntando sus armas directamente contra los pueblos de América Latina, especialmente contra la nación cubana que ha estado resistiendo el poder estadounidense durante décadas, luchando contra el bloqueo criminal y la continuada agresión y ha defendido su soberanía. Hoy más que nunca, debemos levantar la consigna ¡Yanquis, no! ¡Cuba, sí!

La vil agresión contra Venezuela fue sólo el comienzo de una nueva ofensiva de la injerencia y agresión imperialista contra el continente. En esta nueva situación todo el mundo deberá escoger un lado. El lado de la mayoría: el de los pueblos indígenas, campesinos, masas obreras de las ciudades y el campo, la juventud (quienes se alistan en las primeras filas de la lucha) y las organizaciones que se levantan contra la agresión imperialista y sus lacayos. O el lado de los peores traidores, los partidarios de la teoría de la subyugación nacional, aquellos como Lula, Sheinbaum, Boric, Petro, quién se apresuró a ofrecer su despreciable servicio a Trump y se arrastró a la Casa Blanca a pedir armas contra la guerra campesina en Colombia, y la señora Rodríguez.

La agresión yanqui contra América Latina, que sin duda crecerá aún más en el periodo viniente, es una confirmación real del hecho decisivo de que el continente es el eslabón más débil de la cadena imperialista, el campo de batalla donde el futuro desarrollo de la Revolución Proletaria Mundial será definido. En Brasil, el país con la mayor concentración de masas en América Latina, se están forjando batallas que harán que el viejo orden y la dominación imperialista tiemblen.

Los imperialistas están extendiendo sus fuerzas sobre amplias zonas de América Latina, Asia y África. También están movilizando sus aparatos represivos dentro de los países imperialistas contra su propio pueblo. Los imperialistas y reaccionarios, como los gigantes con pies de barro que son, en realidad no son más que pequeñas fortalezas, pequeñas islas rodeadas por todos los lados. Los pueblos oprimidos de Asia, África y América Latina son parte de un enorme océano de masas del proletariado y los pueblos oprimidos. Cuanto más penetre el imperialismo en estas zonas revolucionarias, antes se verá rodeado por mares de masas rebeldes del mundo que le enterrarán por olas.

La política del imperialismo es dividir a los pueblos por religión, etnia, origen, nacionalidades. La política de los comunistas es unir a todas las masas oprimidas y explotadas contra un enemigo común. Los anti-imperialistas abogamos por el derecho de autodeterminación de todas las naciones. Derrotar la agresión imperialista es parte de las tareas de la Revolución de Nueva Democracia. Ese es el porqué los comunistas debemos apoyar y tomar parte activa en la resistencia, luchando con independencia y decisión propia, contra la agresión y en medio de la lucha, establecer una dirección proletaria marxista-leninista-maoísta, la cuál es condición indispensable para una lucha consecuente contra el imperialismo, necesariamente ligada a la lucha por completar la Revolución Democrática en los países oprimidos.

Aquellos quienes han asumido una firme posición en los hechos por la resistencia nacional contra la agresión imperialista estadounidense y sionista, en defensa del derecho de autodeterminación, están objetivamente del lado del frente anti-imperialista y deben ser apoyados mientras mantengan esta posición. Por lo tanto, teniendo en cuenta que los pueblos y masas trabajadoras del mundo están empuñando las armas contra los agresores imperialistas, debemos decir: ¡Cuantos más, mejor! Que también otras clases empuñen las armas para defender la soberanía de una nación es bueno, también debemos decir “mejor más que menos”.

Todos aquellos que actúan como, o se ofrecen como, peones de los agresores imperialistas, son parte del frente de la agresión imperialista y es un deber de los anti-imperialistas el denunciarlos y combatirlos.

El imperialismo estadounidense está cada vez más aislado, y todos los pueblos del mundo reconocen que el imperialismo es la fuente de todas las guerras. La lucha contra la agresión imperialista es una gran fuente de inspiración y el movimiento anti-imperialista se alza por todas partes. Esta corriente es la base principal para el impulso para el desarrollo de la Revolución en el mundo.

Sin embargo, la lucha consecuente contra el imperialismo no se debe limitar a la lucha contra la agresión. Para poder desarrollar una lucha consecuente se deben destruir las bases de la dominación imperialista en los países del capitalismo burocrático, la gran burguesía y los terratenientes, mediante la Revolución de Nueva Democracia. En los países imperialistas, los imperialistas deben ser combatidos en sus propias ciudadelas, una lucha que debe ser llevada a cabo inseparablemente del movimiento de liberación nacional de las colonias y semicolonial, mediante la Revolución Socialista. La expresión más elevada, más concreta y mas consecuente de lucha contra el imperialismo se encuentra donde se desarrollo como verdaderas revoluciones dirigidas por Partidos Comunistas marxistas-leninistas-maoístas a través de las Guerras Populares. Estas luchas con las mas elevadas trincheras en la lucha por barrer el imperialismo y la reacción de la faz de la tierra y construir el nuevo poder.

Este es el porqué, actualmente, nuestros corazones y mentes se deben dirigir al subcontinente indio, donde el Partido Comunista de India (Maoísta) dirige una Revolución de Nueva Democracia mediante la Guerra Popular, movilizando valerosamente a las amplias masas del Pueblo en defensa de sus derechos, y entre ellas, la más elevada: la revolución. En el país más poblado del mundo, los imperialistas y sus lacayos desenvuelven una atroz guerra contra el pueblo. La infame Operación Kagaar que recientemente ha finalizado, fue otro capítulo más de la Guerra Contra el Pueblo dirigida por las clases dominantes indias que son sirvientes del imperialismo. Hoy podemos afirmar que la Operación Kagaar ha fracasado, así como las operaciones previas, como la Operación Green Hunt, así como todas las futuras operaciones contrarrevolucionarias contra el pueblo fracasarán, hasta la derrota final de la reacción.

Los fascistas que buscan sofocar por todos los medios la revolución india, no conseguirán nada más que hacer que la voz de esta última se extienda por todo el mundo. El grito de guerra del Camarada Basavaraj resuena por todo el mundo. La decisión de los comunistas de cerrar filas con el PCI (Maoísta) es la prueba más grande de esto.

¡Bombardear los cuarteles generales del revisionismo!

El Presidente Mao nos enseñó que sólo combatiendo al revisionismo es posible desarrollar las fuerzas de la revolución. Esto es porque, al enfrentarnos a nuevas tareas de la revolución mundial, es necesario elevar la lucha entre el Marxismo-Leninismo-Maoísmo y el revisionismo en todas sus formas. Hoy, cuando celebramos el 60º aniversario de la GRCP, debemos reafirmar nuestra lucha contra la restauración capitalista en China, elevando nuestra lucha contra el revisionismo del falso “PCCh”. El revisionismo de Xi Jinping representa una de las principales variantes de revisionismo, uno de los principales peligros para el movimiento proletario internacional y el movimiento de liberación nacional y debe ser ferozmente combatido en todos los frentes.

El revisionismo de Xi Jinping es parte de la corriente contrarrevolucionaria en el mundo, que usa falsas banderas rojas para combatir el desarrollo de las dos corrientes de la revolución mundial. Xi Jinping es un leal seguidor del camino de Deng Xiaoping, definido en 1988 como “pasar de la lucha de clases a la productividad, del aislamiento al aperturismo”. Los socialimperialistas chinos son socialistas en las palabras e imperialistas en los hechos.

El papel de la China socialimperialista y la Rusia imperialista en recientes conflictos muestran su naturaleza. La soberanía siria fue vendida en un acuerdo entre los imperialistas rusos y los norteamericanos, entregando el país a los señores de la guerra, mercenarios pro-imperialistas salafistas, a cambio de sus intereses en Ucrania. Se mostró como, en colusión y pugna, Rusia sirvió la soberanía china en un plato a los imperialistas estadounidenses.

En Palestina, al mismo tiempo que el Frente de Resistencia Nacional libra una feroz guerra contra la ocupación y el genocidio perpetrado por Israel, los socialimperialistas chinos fortalecen sus relaciones como el segundo socio socioeconómico de Israel y el primer destino de sus exportaciones. Mediante sus agentes, animan a la capitulación y al camino burocrático representados por la falsa “Autoridad Palestina”.

Los socialimperialistas chinos, mientras realizan “suaves” declaraciones contra la guerra de agresión, entre bastidores negociaron la soberanía de esos países y los intereses del Pueblo a cambio de acuerdos por sus propios intereses económicos. Para desviar al movimiento anti-imperialista del camino revolucionario, los revisionistas seguidores de Xi Jinping intentan resucitar las mal llamadas teorías “tercermundistas”, teorías del “Sur Global”, los BRICS, etc. En esto, cuentan con la ayuda de viejos Partidos revisionistas por todo el mundo. Esta es una contracorriente que busca debilitar y desviar al movimiento de liberación nacional para servir a los intereses de los diferentes imperialistas.

En 1966, en el inicio de la GRCP, el Presidente Mao definió el revisionismo como el abandono de la lucha contra el enemigo. Esta es la esencia del revisionismo moderno. Este es el espíritu difundido por el revisionismo de Xi Jinping, el espíritu de la capitulación en la lucha contra el imperialismo y la reacción.

El Presidente Mao declaró que el proletariado tiene un brillante futuro y que los revolucionarios son optimistas proletarios, esta es una cuestión ideológica de gran importancia. Superar lo viejo con lo nuevo es una ley general e inviolable del Universo. El pesimismo es una expresión de revisionismo, refleja ideología no proletaria, opuesta al materialismo dialéctico, es la antesala de la capitulación y la liquidación, y debe ser barrido de nuestras filas.

La camarilla revisionista, capituladora y traidora de Sonu en India y sus seguidores en el MCI, son leales abanderados del pesimismo, la capitulación, la falta de confianza en las masas, en el Partido y en la revolución. Para ellos, no son las masas, sino los imperialistas quienes son todopoderosos. No les importan los intereses y el destino de las masas, del proletariado y el pueblo, lo único que llena sus corazones y mentes es el individualismo.

Su espíritu es el opuesto al de verdaderos dirigentes del PCI (Maoísta) como el Camarada Basavaraj, quien armó al Partido con el espíritu de combatir al enemigo, con valentía, dando ejemplo de dar la vida de uno mismo por el Partido y la Revolución. Defendiendo el camino de la Guerra Popular, el Camarada Basavaraj declaró que “El EGLP debe convertirse en un ejército rojo invencible que se atreva a destruir al enemigo, revelando su verdadero valor. La Guerra Popular librada por tal ejército rojo dirigido por el Partido es invencible.

Además el Camarada Basavaraj destacó y ha sido probado con su propia vida que: “es muy necesario luchar con coraje, valor, y sacrificio para defender nuestro Partido, el EGLP y los órganos de poder popular de los ataques del enemigo, para conseguir nuevas victorias, avanzar en saltos e infligir más pérdidas al enemigo. Por lo tanto, nuestra ofensiva contra el enemigo debería estar siempre llena de odio de clase, valentía y determinación. Debemos entender que no es posible alcanzar nuestro objetivo político y materializar los intereses del pueblo sin sacrificio.

Todos los comunistas del mundo deberían combatir el capitulacionismo de Sonu y encarnar el audaz espíritu del Camarada Basavaraj y el de varias decenas de Dirigentes e innumerables Masas quienes han sacrificado sus vidas por la revolución. Al sacrificar su vida por el Partido y la Revolución, el Camarada Basavaraj no permitió que la ideología del proletariado y el Partido fueran manchados, conquistando una victoria completa del PCI (Maoísta) contra el revisionismo y la capitulación y así, una victoria para el conjunto del MCI.

Xi Jinping re-rehabilitó a Li Shaoshi, el “Khrushchev chino” para impulsar la propaganda de la “transición pacífica”, la “coexistencia pacífica” y la “competición” pacífica, para reemplazar la lucha contra el imperialismo y la lucha de clases con la podrida “teoría de las fuerzas productivas”. Justo como la LOD en Perú y Prachanda en Nepal, la camarilla de Sonu en India aboga por la negación de la Revolución de Nueva Democracia, la negación de la fase de la Revolución Agraria, la necesidad de destruir la base semifeudal en países semicoloniales, cuando afirma que “la semifeudalidad ya ha sido superada” como “un resultado de la dominación imperialista”.

El Camarada Basavaraj nos enseñó que los comunistas deben movilizar a los campesinos militarmente a una gran escala en una revolución armada para resolver plenamente la cuestión de la tierra, esta es la condición básica más esencial y la precondición para derrotar a todos los enemigos y completar la Revolución de Nueva Democracia. Estas son las verdades que deben ser firmemente enarboladas por todos los comunistas.

Aún hay partidarios encubiertos de las ideas de Sonu en las filas del MCI, avergonzados seguidores de Avakian, Prachanda y la LOD, y de Xi Jinping. Se envuelven en rojas banderas, para hacer proclamas “contra el imperialismo y en defensa de la Guerra Popular en India”, pero no combaten realmente al imperialismo en los hechos y rechazan ir contracorriente. Estos caballeros no pierden una sola oportunidad para pronunciarse contra el sectarismo en defensa de la “unidad”, pero al mismo tiempo atacan viciosamente a cualquiera que no acepte su “rol dirigente”, intrigando y conspirando con conocidos traidores y chivatos, y buscando la unidad con la “residencia de ancianos de caridad ideológica” representado por la revisionista ICOR. Son lo mismo, como aquellos que lanzan duras palabras contra el imperialismo pero hace tiempo que se rindieron contra la burguesía imperialista en los países imperialistas (lo que también incluye su “propia burguesía”), y predican el socialchovinismo y el socialpatriotismo. Esta es la quinta columna contra el MCI y la Revolución Mundial que debe ser desenmascarada.

El revisionismo es el principal peligro para el MCI, es una contracorriente que busca entorpecer las luchas contra el imperialismo y desviarlas del contenido revolucionario dividiendo las dos corrientes de la revolución mundial.

Debemos aprender y aplicar lo que el Presidente Mao definió sobre la estrategia y táctica de la revolución mundial para la época actual: ¡Marxistas-leninistas-maoístas de todos los países, uníos! ¡Pueblos revolucionarios de todo el mundo uníos y derrotad al imperialismo, al revisionismo contemporáneo y a todos los reaccionarios! De este modo, el movimiento de liberación nacional se une con el movimiento proletario internacional y estas dos fuerzas impulsan el desarrollo de la historia mundial.

La revolución proletaria toma una forma nacional, pero en su esencia es internacional. La revolución en cada país se desarrolla como parte y de forma inseparable de la Revolución Mundial. La LCI reafirma su juramento a continuar removiendo cielo y tierra para avanzar en la principal tarea de poner el Maoísmo como mando y guía de la Revolución Proletaria Mundial, reunificando el MCI y avanzando en la construcción de una organización internacional del proletariado, en el camino de reconstituir la gran Internacional Comunista, un ejemplo indispensable del movimiento comunista para golpear al imperialismo en cada parte del mundo como un solo puño de hierro.

¡Viva el 60º aniversario de la Gran Revolución Cultural Proletaria!

¡Bombardear los cuarteles generales del revisionismo!

¡Viva el Marxismo-Leninismo-Maoísmo!

¡Viva la Liga Comunista Internacional!

¡Abajo el imperialismo! ¡Viva la Guerra Popular!

Liga Comunista Internacional

1º de Mayo de 2026

miércoles, 29 de abril de 2026

PERÚ: Suspenden clases en colegio de Huarmaca tras hallarse pintas con contenido subversivo

Piura: Suspenden clases en colegio de Huarmaca tras hallarse pintas con contenido subversivo

Según información policial, las pintas aparecieron el domingo 26 de abril. Mensajes surgen nuevamente durante el periodo electoral semanas antes del desarrollo de la segunda vuelta

El texto apareció el domingo 26 de abril en la fachada de los colegios piuranos, que tuvieron que solicitar apoyo a la Policía Nacional del Perú, que acudió a los caseríos Maza y Casaguay para constatar los hechos e iniciar la investigación. Por su parte, las autoridades educativas ordenaron borrar las inscripciones que incluían amenazas de muerte.

 

Una de las pintas es una clara advertencia a quienes derntro de los pueblos son soplones de la reacción, pero comienza con su consigna por el Presidente Gonzalo, en otra pared hay hoces y martillos y vivas al comunismo, a la patria roja (la república roja) y al Partido Comunista derl Perú. Estas pintas no tienen pues que ver pues con el partiducho revisionista tengsiaopinista de patria ... El Comité advierte a los soplones y personas de mal vivir que se abstengas de sus actividades son pena de aplicarlkes la justicia popular. Por eso la policía ha atribuido estas pintas  a "posibles grupos subversivos".

Más aún, los medios recuerdan que esa es una zona donde hay antecedentes de la guerra popuklar :

"El incidente ha reavivado la preocupación en la población debido a antecedentes de violencia registrados en la zona décadas atrás, por lo que los vecinos han solicitado mayor presencia policial y acciones inmediatas para garantizar la seguridad."

 


Situación actual: Notas sobre la crisis mundial (44. CELEBRANDO DOS ACONTECIMIENTOS HISTÓRICOS)

LA BATALLA NO ES ENTRE DEMOCRACIA Y FASCISMO SINO ENTRE REVOLUCIÓN Y CONTRARREVOLUCIÓN


El 25 de noviembre de 2025 se han cumplido 100 años de la publicación del libro de José Carlos Mariátegui, fundador del Partido Comunista del Perú, “La escena contemporánea”, por lo que contribuyendo a su celebración publicamos tres partes de su capitulo I. Biología del Fascismo. Recomendamos su estudio por ser de gran actualidad pese al tiempo transcurrido.

Esta publicación es también un homenaje al proletariado y pueblo de Italia que bajo la dirección del PCI conquistó una gran victoria para la revolución mundial hace 81 años: la ejecución por guerrilleros comunistas italianos de Benito Mussolini el Duce del fascismo italiano (27 de abiril de 1945).


NUESTRA INTRODUCCIÓN:

Cuando Mariátegui escribió la Escena Contemporánea, ya había comenzado a estudiar el fascismo desde sus inicios en 1919 como lo muestran sus artículos reunidos en CARTAS DE ITALIA: ALGO SOBRE FASCISMO: ¿QUE ES, QUE QUIERE, QUE SE PROPONE HACER? (El Tiempo, Lima, 29 de junio de 1921) y LA PAZ INTERNA Y EL "FASCISMO" (Roma, agosto de 1921; publicado en El Tiem­po, Lima, 12 de noviembre de 1921). Es decir, cuando el fenómeno fascista era un problema nuevo para la Internacional Comunista; pese a ello, él supo captar la naturaleza del fascismo partiendo de la crisis de la democracia burguesa, que definió como crisis del parlamento e hizo los primero trazos en forma magistral de sus diferentes planos: ideológico, político y económico.

Mariátegui, supo analizar el fenómeno fascista aplicando los que Marx y Lenin habían establecido sobre el camino que sigue el Estado burgués en su proceso de reaccionarización: concentrar el Poder en el Ejecutivo en desmedro del Parlamento, sostenido en sus dos columnas fundamentales el ejército (fuerzas armadas) y la burocracia para defender el sistema capitalista.


Marx: Desarrollo del sistema burgués y el fortalecimiento del ejecutivo.

En el Estado burgués van creciendo la burocracia y el ejército, y el poder del parlamento decrece. Señalaba Marx, que frente a la lucha popular, el Estado burgués apela cada vez más a la constitución en e1 cual se da un derecho y simultáneamente se lo niega. Decir que con más asiduidad se apela a estados de excepción en los cuales se suspenden los derechos y los ejecutivos son potenciados. El Estado burgués frente a las luchas populares manda reprimir a los militares y estos comprenden que es mejor quedarse con el gobierno. Cuándo analiza "18 de Brumario" hace ver como Luis Bonaparte introdujo el método de ganarse al lumpen y sea una fuerza de represión para usarla contra el pueblo.

Lenin: con el imperialismo las fuerzas armadas se potencian mucho más y toda la economía se militariza, la burocracia crece inmensamente y el aparato estatal se hacía cada vez más represivo. Pero, Lenin, no tuvo la ocasión de ver el fascismo.

El Estado burgués entra en grave crisis después de la I Guerra Mundial.

Crisis del Estado burgués, que para Mariátegui es crisis del parlamentarismo. El fascismo va a surgir como una necesidad del Estado burgués para frenar la revolución. ¿Por qué no surgió en Rusia?. La revolución en Rusia se adelantó al surgimiento del fascismo, pero cuando la revolución avanza en Europa se presenta. El fascismo va a desarrollar lucha contra el parlamento hasta que lo aplasta.

En Italia la burguesía demoliberal como veremos en el artículo “Nuevos aspectos de la batalla fascista”, "La retirada del Aventino", nadie hacía caso y Mussolini los aplasta estando en el poder.

En el caso de Alemania, la revolución de Octubre repercutió y se produce la revolución del 19, que fue una revolución abortada. La social democracia tomó el poder al amparo de Hindenburg, Mariscal jefe nacional, Junker y provocaron a los revolucionarios y luego los aplastó. No había en ese momento un Partido Comunista suficientemente formado, ni dirigentes con la suficiente experiencia. Fueron apresados sus dirigentes (Rosa de Luxemburgo) pero la revolución prende el 23, no contaban con Partido maduro aún cuando había situación revolucionaria y había la presión de Francia sobre Alemania (pago de reparaciones de guerra, Tratado de Versalles). El Partido se levanta y es aplastado y se aniquilan a los pocos dirigentes de ese entonces, hasta la zona de Bavaria, y en esas condiciones el nacional socialismo se desenvuelve.

Los comunistas siempre trataron de unirse con otras posiciones, pero los socialdemócratas nunca quisieron porque sirven al orden y son los viejos revisionistas y siempre recurren a una fuerza contraria, al ejército, para que mantengan al orden. Aparece y tiene mayor influencia Hitler apoyado por la burguesía financiera internacional, incluso la de Estados Unidos (Rockefeller). Los nazis querían tener una contención contra el comunismo y ser una punta de lanza contra la Unión Soviética.

Del 29 al 33 hubo gran crisis en el mundo y repercute en Alemania y no se toma el poder y la socialdemocracia apoyaba a la reacción; eso produce que Hitler gane las elecciones, como Primer Ministro. Llega al parlamento) el 29 pero el poder lo copa el año 33 (4 años en medio de dura lucha). Se le presentó al fascismo la necesidad de pactar con el ejército, igual que a Mussolini.

Hitler tuvo que podar y eliminar a parte de su partido (la noche de los cuchillos largos) en una sola noche los aniquilan aquellos que querían hacer la revolución nacional socialista contra los ricos. Luego de la poda contra todo el mundo y los propios socialdemócratas.

En España, es otro caso, allí la diferencia es que una revolución estaba en marcha y son las Fuerzas Armadas las que tienen que levantar y enarbolar el fascismo. Había el antecedente fascista de Primo de Rivera (Cuartelazo de los años 20, ver como ve esto Mariátegui). A comienzos de los 30 avanza la revolución española y se da el fascismo. Aparece José Antonio Primo de Rivera, que plantea la falange, la necesidad de desarrollar el sindicato, entendido como la reunión de los productores en nombre de la España eterna, católica, de tradiciones inmutables. Se produce el 34 el levantamiento de Asturias, que le puso los pelos de punta a la reacción y el ejército se levanta, comandado por Sanjurjo, Franco lo va a suceder como jefe del ejército. No hubo lucha parlamentaria para producir el fascismo, ya que los movimientos fueron tan grandes que no les quedó otro camino que usar la fuerza y que los revolucionarios mataron a Primo de Rivera.

México: había un general Díaz que estuvo como 30 años de presidente y el año 10 comienza la revolución mexicana. Aparece Madero, que era demoliberal, se genera una explosión de tipo campesino y no hay un partido capaz de conducir una revolución. Madero al subir es asesinado y se produce una anarquía. Más o menos 10 años de revolución con luchas campesinas y sucesivos presidentes.

Todo este proceso culmina con Obregón y van a dar la Constitución del 17, que es la actual con sucesiva reformas, sobre todo a partir de los 90 (Concenso de Washigtón). Con la Constitución de 1917 el proceso comienza a asentarse. Lo único que hizo todo el movimiento es restringir la propiedad feudal, pero no se la barrió. El Estado mexicano se parece al estado italiano como una gota a la otra (Mariátegui). Por los años 20 sale el PRI que jamás ha perdió una elección hasta los 90 del siglo XX.

La acción se polariza entre la revolución y contrarrevolución y las formas demoburguesas y los idearios demoliberales son insuficientes para contener la revolución, de ahí la necesidad del fascismo una de las dos formas que adopta el proceso de la reaccionarización del Estado burgués, la otra es la centralización absoluta del Poder en el Ejecutivo, el absolutismo presidencialista (por ejemplo, USA)


El 35 se va a realizar el 7° Congreso de la Internacional Comunista.

Dimitrov analizando el problema del fascismo, va a plantear que el fascismo, es la expresión estatal de la burguesía financiera, de la oligarquía financiera que aplica el terror más descarado. La definición así centra en el terror. Pero, Dimitrov analiza antes de este Congreso el fascismo, como Clara Zetkin, y su planteamiento es que hay que ver la negación de las libertades burguesas que encierra el fascismo.

 El fascismo y el terror.- Dimitrov va a plantear en el 7° Congreso la posibilidad de la unidad de los demoliberales contra el fascismo. Eso hace ver que no era todo terror, entendía que el fascismo era la negación de lo demoliberal. Dimitrov considera al fascismo como Estado que representa y defiende los intereses de la burguesía financiera (gran burguesía), rechazando los criterios demoliberales, sus principios, introduciendo los criterios fascistas de negación de sus principios demoliberales, rechazando el orden demoburgués parlamentario para plantear el corporativismo y que además usan el terror, política blanda y política dura. El terror, lo que hace el fascismo es desarrollar más violencia como un instrumento paralizante y de dominio, para lograr sus objetivos de aplicar sus objetivos fascistas y el orden corporativo (objetivo político).

La reaccionarización del Estado burgués, primero, reiterar que en nuestro caso es Estado terrateniente-burocrático, es decir, de dictadura conjunta de los grandes burgueses y terratenientes al servicio del imperialismo, dirigido por la gran burguesía, de allí deriva el carácter de clase de los gobiernos, sean estos de signo demoburgués o fascista. No es, como la LOD revisionista y capitulacionista trata de confundir, Estado capitalista”.

La reaccionarización del Estado puede ser de centralización absoluta en el Ejecutivo (presidencialismo absoluto), régimen demoburgués de creciente restricción de derechos y libertades o puede tomar la forma de negación del régimen demoburgués: el fascismo. Eso hay que diferenciar en cada proceso concreto.

Pero, en general, en el proceso del Estado burgués, el sistema demoburgués se ve compelido a tomar más medidas para restringir y sofrenar las luchas, no es que los demoliberales den un salto al fascismo, pero con las leyes de restricción que dan preparan el camino.

Por eso, Dimitrov va a analizar que el fascismo no es igual en todas partes, tiene formas concretas según las condiciones en que se desenvuelve y el grado de la revolución, y puede convivir con el parlamento por un tiempo. Pero tiene cosas generales que son comunes, barre todo lo que es democrático-burgués, potencian el nacionalismo usan la demagogia social (lucha contra los ricos), apuntan a los bancos, es expresión clara ya que hasta por sus edificios son clara expresión de riqueza. Grandes ofrecimientos a las masas, a los obreros les ofrecen trabajo para la desocupación, a los campesinos tierra, a los jóvenes estudio, educación a los intelectuales, capacidad para desarrollar sus facultades. Son cínicos se basan en la mentira más descarada.

El Presidente Gonzalo y el PCP dicen que eso no cabe en nosotros el frente antifascista, son otras las situaciones. Pero, que hay que utilizar las contradicciones entre las dos facciones reaccionarias, la demoburguesa y la fascista, sin ponernos a la cola de ninguna de ella. Ver aquí el problema de las convergencias objetivas. Que no cabe plantear frente antifascista, lo que corresponde es el frente único de la revolución democrática, que varía según el desarrollo de las contradicciones fundamentales y las etapas de la guerra popular. Y, en los países imperialistas lo que corresponde es el frente de la revolución socialista. En ambos casos , esto quiere decir, que la única forma de estar preparados y hacer frente a cualquier circunstancia de la lucha de clases nacional e internacional, es desarrollar mediante la guerra popular la revolución en el propio país como parte y al servicio de la Revolución Mundial.


Para terminar esta presentación, parafraseando a Mariátegui (ver último párrafo del segundo artículo que publicamos a continuación), decimos: la batalla final no es entre fascismo y democracia, sino entre revolución y contrarrevolución.



José Carlos Mariátegui


La escena contemporánea

(*) Apareció aproximadamente el 25 de noviembre de 1925



I. BIOLOGIA DEL FASCISMO


MUSSOLINI Y EL FASCISMO


FASCISMO y Mussolini son dos palabras consustanciales y solidarias. Mussolini es el animador, el líder, el duce máximo del fascismo. El fascismo es la plataforma, la tribuna y el carro de Mussolini. Para explicarnos una parte de este episodio de la crisis europea, recorramos rápidamente la historia de los fasci y de su caudillo.

Mussolini, como es sabido, es un político de procedencia socialista. No tuvo dentro del socialismo una posición centrista ni templada sino una posición extremista e incandescente. Tuvo un rol consonante con su temperamento. Porque Mussolini es, espiritual y orgánicamente, un extremista. Su puesto está en la extrema izquierda o en la extrema derecha. De 1910 a 1911 fue uno de los líderes de la izquierda socialista. En 1912 dirigió la expulsión del hogar socialista de cuatro diputados partidarios de la colaboración ministerial: Bonomi, Bissolati, Cabrini y Podrecca. Y ocupó entonces la dirección del Avanti. Vinieron 1914 y la Guerra. El socialismo italiano reclamó la neutralidad de Italia. Mussolini, invariablemente inquieto y beligerante, se rebeló contra el pacifismo de sus correligionarios. Propugnó la intervención de Italia en la guerra. Dio, inicialmente, a su intervencionismo un punto de vista revolucionario. Sostuvo que extender y exasperar la guerra era apresurar la revolución europea. Pero, en realidad, en su intervencionismo latía su psicología guerrera que no podía avenirse con una actitud tolstoyana y pasiva de neutralidad. En noviembre de 1914, Mussolini abandonó la dirección del Avanti y fundó en Milán Il Popolo d'Italia para preconizar el ataque a Austria. Italia se unió a la Entente. Y Mussolini, propagandista de la intervención, fue también un soldado de la intervención.

Llegaron la victoria, el armisticio, la desmovilización. Y, con estas cosas, llegó un período de desocupación para los intervencionistas. D'Annunzio nostálgico de gesta y de epopeya, acometió la aventura de Fiume. Mussolini creó los fasci di combatimento: haces o fajos de combatientes. Pero en Italia el instante era revolucionario y socialista. Para Italia la guerra había sido un mal negocio. La Entente le había asignado una magra participación en el botín. Olvidadiza de la contribución de las armas italianas a la victoria, le había regateado tercamente la posesión de Fiume. Italia, en suma, había salido de la guerra con una sensación de descontento y de desencanto. Se realizaron, bajo esta influencia, las elecciones. Y los socialistas conquistaron 155 puestos en el parlamento. Mussolini, candidato por Milán, fue estruendosamente batido por los votos socialistas.

Pero esos sentimientos de decepción y de depresión nacionales eran propicios a una violenta reacción nacionalista. Y fueron la raíz del fascismo. La clase media es peculiarmente accesible a los más exaltados mitos patrióticos. Y la clase media italiana, además, se sentía distante y adversaria de la clase proletaria socialista. No le perdonaba su neutralismo. No le perdonaba los altos salarios, los subsidios del Estado, las leyes sociales que durante la guerra y después de ella había conseguido del miedo a la revolución. La clase media se dolía y sufría de que el proletariado, neutralista y hasta derrotista, resultase usufructuario de una guerra que no había querido. Y cuyos resultados desvalorizaba, empequeñecía y desdeñaba. Estos malos humores de la clase media encontraron un hogar en el fascismo. Mussolini atrajo así la clase media a sus fasci di combatimento.

Algunos disidentes del socialismo y del sindicalismo se enrolaron en los fasci aportándoles su experiencia y su destreza en la organización y captación de masas. No era todavía el fascismo una secta programática y conscientemente reaccionaria y conservadora. El fascismo, antes bien, se creía revolucionario. Su propaganda tenía matices subversivos y demagógicos. El fascismo, por ejemplo, ululaba contra los nuevos ricos. Sus principios -tendencialmente republicanos y anti-clericales- estaban impregnados del confusionismo mental de la clase media que, instintivamente descontenta y disgustada de la burguesía, es vagamente hostil al proletariado. Los socialistas italianos cometieron el error de no usar sagaces armas políticas para modificar la actitud espiritual de la clase media. Más aún. Acentuaron la enemistad entre el proletariado y la piccola borghesia, desdeñosamente tratada y motejada por algunos hieráticos teóricos de la ortodoxia revolucionaria.

Italia entró en un período de guerra civil. Asustada por las chances de la revolución, la burguesía armó, abasteció y estimuló solícitamente al fascismo. Y lo empujó a la persecución truculenta del socialismo, a la destrucción de los sindicatos y cooperativas revolucionarias, al quebrantamiento de huelgas e insurrecciones. El fascismo se convirtió así en una milicia numerosa y aguerrida. Acabó por ser más fuerte que el Estado mismo. Y entonces reclamó el poder. Las brigadas fascistas conquistaron Roma. Mussolini, en "camisa negra", ascendió al gobierno, constriñó a la mayoría del parlamento a obedecerle, inauguró un régimen y una era fascistas.

Acerca de Mussolini se ha hecho, mucha novela y poca historia. A causa de su beligerancia política, casi no es posible una definición objetiva y nítida de su personalidad y su figura. Unas definiciones son ditirámbicas y cortesanas; otras definiciones son rencorosas y panfletarias. A Mussolini se le conoce, episódicamente, a través de anécdotas e instantáneas. Se dice, por ejemplo, que Mussolini es el artífice del fascismo. Se cree que Mussolini ha "hecho" el fascismo. Ahora bien, Mussolini es un agitador avezado, un organizador experto, un tipo vertiginosamente activo. Su actividad, su dinamismo, su tensión, influyeron vastamente en el fenómeno fascista. Mussolini, durante la campaña fascista, hablaba un mismo día en tres o cuatro ciudades. Usaba el aeroplano para saltar de Roma a Pisa, de Pisa a Bolonia, de Bolonia a Milán. Mussolini es un tipo volitivo, dinámico, verboso, italianismo, singularmente dotado para agitar masas y excitar muchedumbres. Y fue el organizador, el animador, el condottiere del fascismo. Pero no fue su creador, no fue su artífice. Extrajo de un estado de ánimo un movimiento político; pero no modeló este movimiento a su imagen y semejanza. Mussolini no dio un espíritu, un programa, al fascismo. Al contrario, el fascismo dio su espíritu a Mussolini. Su consustanciación, su identificación ideológica con los fascistas, obligó a Mussolini a exonerarse, a purgarse de sus últimos residuos socialistas. Mussolini necesitó asimilar, absorber el antisocialismo, el chauvinismo de la clase media para encuadrar y organizar a ésta en las filas de los fasci di combatimento. Y tuvo que definir su política como una política reaccionaria, anti-socialista, anti-revolucionaria. El caso de Mussolini se distingue en esto del caso de Bonomi, de Briand y otros ex-socialistas.

Bonomi, Briand, no se han visto nunca forzados a romper explícitamente con su origen socialista. Se han atribuido, antes bien, un socialismo mínimo, un socialismo homeopático. Mussolini, en cambio, ha llegado a decir que se ruboriza de su pasado socialista como se ruboriza un hombre maduro de sus cartas de amor de adolescente. Y ha saltado del socialismo más extremo al conservatismo más extremo. No ha atenuado, no ha reducido su socialismo; lo ha abandonado total e integralmente. Sus rumbos económicos, por ejemplo, son adversos a una política de intervencionismo, de estadismo, de fiscalismo. No aceptan el tipo transaccional de Estado capitalista y empresario: tienden a restaurar el tipo clásico de Estado recaudador y gendarme. Sus puntos de vista de hoy son diametralmente opuestos a sus puntos de vista de ayer. Mussolini era un convencido ayer como es un convencido hoy. ¿Cuál ha sido el mecanismo o proceso de su conversión de una doctrina a otra? No se trata de un fenómeno cerebral; se trata de un fenómeno irracional. El motor de este cambio de actitud ideológica no ha sido la idea; ha sido el sentimiento. Mussolini no se ha desembarazado de su socialismo, intelectual ni conceptualmente. El socialismo no era en él un concepto sino una emoción, del mismo modo que el fascismo tampoco es en él un concepto sino también una emoción. Observemos un dato psicológico y fisonómico: Mussolini no ha sido nunca un cerebral, sino más bien un sentimental. En la política, en la prensa, no ha sido un teórico ni un filósofo sino un retórico y un conductor. Su lenguaje no ha sido programático, principista, ni científico, sino pasional, sentimental. Los más flacos discursos de Mussolini han sido aquéllos en que ha intentado definir la filiación, la ideología del fascismo. El programa del fascismo es confuso, contradictorio, heterogéneo: contiene, mezclados péle-méle, conceptos liberales y conceptos sindicalistas. Mejor dicho, Mussolini no le ha dictado al fascismo un verdadero programa; le ha dictado un plan de acción.

Mussolini ha pasado del socialismo al fascismo, de la revolución a la reacción, por una vía sentimental, no por una vía conceptual. Todas las apostasías históricas han sido, probablemente, un fenómeno espiritual. Mussolini, extremista de la revolución ayer, extremista de la reacción hoy, nos recuerda a Juliano. Como este Emperador, personaje de Ibsen y de Mjerowskovsky, Mussolini es un ser inquieto, teatral, alucinado, supersticioso y misterioso que se ha sentido elegido por el Destino para decretar la persecución del dios nuevo y reponer en su retablo los moribundos dioses antiguos.

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LA TEORIA FASCISTA

La crisis del régimen fascista, precipitada por el proceso Matteotti, ha esclarecido y precisado la fisonomía y el contenido del fascismo.

El partido fascista, antes de la marcha a Roma, era una informe nebulosa. Durante mucho tiempo no quiso calificarse ni funcionar como un partido, El fascismo, según muchos "camisas negras" de la primera hora, no era una facción sino un movimiento. Pretendía ser, más que un fenómeno político, un fenómeno espiritual y significar, sobre todo, una reacción de la Italia vencedora de Vittorio Veneto contra la política de desvalorización de esa victoria y sus consecuencias. La composición, la estructura de los fasci, explicaban su confusionismo ideológico. Los fasci reclutaban sus adeptos en las más diversas categorías sociales. En sus rangos se mezclaban estudiantes, oficiales, literatos, empleados, nobles, campesinos, y aun obreros. La plana mayor del fascismo no podía ser más policroma. La componían disidentes del socialismo como Mussolini y Farinacci; ex-combatientes, cargados de medallas, como Igliori y De Vecchi; literatos futuristas exuberantes y bizarros como Filippo Marinetti y Emilio Settimelli; ex-anarquistas de reciente conversión como Massimo Rocca; sindicalistas corno Cessare Rossi y Michele Bianchi; republicanos mazzinianos como Casalini; fiumanistas como Giunta y Giuriati; y monarquistas ortodoxos de la nobleza adicta a la dinastía de Savoya. Republicano, anticlerical, iconoclasta, en sus orígenes, el fascismo se declaró más o menos agnóstico ante el régimen y la iglesia cuando se convirtió en un partido.

La bandera de la patria cubría todos los contrabandos y todos los equívocos doctrinarios y programáticos. Los fascistas se atribuían la representación exclusiva de la italianidad. Ambicionaban el monopolio del patriotismo. Pugnaban por acaparar para su facción a los combatientes y mutilados de la guerra. La demagogia y el oportunismo de Mussolini y sus tenientes se beneficiaron, ampliamente, a este respecto, de la maldiestra política de los socialistas, a quienes una insensata e inoportuna vociferación antimilitarista había enemistado con la mayoría de los combatientes.

La conquista de Roma y del poder agravó el equívoco fascista. Los fascistas se encontraron flanqueados por elementos liberales, democráticos, católicos, que ejercitaban sobre su mentalidad y su espíritu una influencia cotidiana enervante. En las filas del fascismo se enrolaron, además, muchas gentes seducidas únicamente por el éxito. La composición del fascismo se tornó espiritual y socialmente más heteróclita. Mussolini no pudo por esto, realizar plenamente el golpe de Estado. Llegó al poder insurreccionalmente; pero buscó, en seguida, el apoyo de la mayoría parlamentaria. Inauguró una política de compromisos y de transacciones. Trató de legalizar su dictadura. Osciló entre el método dictatorial y el método parlamentario. Declaró que el fascismo debía entrar cuanto antes en la legalidad. Pero esta política fluctuante no podía cancelar las contradicciones que minaban la unidad fascista. No tardaron en manifestarse en el fascismo dos ánimas y dos mentalidades antitéticas. Una fracción extremista o ultraísta propugnaba la inserción integral de la revolución fascista en el Estatuto del Reino de Italia. El estado demo-liberal debía, a su juicio, ser reemplazado por el Estado fascista. Una fracción revisionista reclamaba, en tanto, una rectificación más o menos extensa de la política del partido. Condenaba la violencia arbitraria de los ras de provincias. Los ras, como se designa a los jefes o condottieri regionales del partido fascista, ejercían sobre las provincias una autoridad medioeval y despótica. Contra el rasismo, contra el escuadrismo, insurgían los fascistas revisio-nistas. El más categórico y autorizado líder revisionista, Massimo Rocca, sostuvo ardorosas polémicas con los líderes extremistas. Esta polémica tuvo vastas proyecciones. Se quiso fijar y definir, de una y otra parte, la función y el ideario del fascismo. El fascismo que hasta entonces no se había cuidado sino de ser acción, empezaba a sentir la necesidad de ser también una teoría. Curzio Suckert asignaba al fascismo una ánima católica, medioeval, anti-liberal, anti-renacentista. El espíritu del Renacimiento, el protestantismo, el liberalismo, era descrito como un espíritu disolvente, nihilista, contrario a los intereses espirituales de la italianidad. Los fascistas no reparaban en que, desde sus primeras aventuras, se habían calificado, ante todo, como asertores de la idea de la nación, idea de claros orígenes renacentistas. La contradicción no parecía embarazarlos sobremanera. Mario Pantaleoni y Michele Bianchi hablaban, por su parte, del proyectado Estado fascista como un Estado sindical. Y los revisionistas, de su lado, aparecían teñidos de un vago liberalismo. Las tesis de Massimo Rocca suscitaron la protesta de todos los extremistas. Y Massimo Rocca fue ex-confesado oficialmente por la secta fascista como un hereje peligroso. Mussolini no se mezclaba en estos debates. Ausente de la polémica, ocupaba virtualmente en el fascismo una posición centrista. Interrogado, cuidaba de no comprometerse con una respuesta demasiado precisa. "Después de todo, ¿qué importa el contenido teórico de un partido? Lo que le da la fuerza y la vida es su tonalidad, es su voluntad, es el ánima de aquéllos que lo constituyen".

Cuando el trabajo de definición del fascismo había llegado a este punto, sobrevino el asesinato de Matteotti. Al principio Mussolini anunció la intención de depurar las filas fascistas. Esbozó, en un discurso en el Senado, bajo la presión de la tempestad desencadenada por el crimen, un plan de política normalizadora. A Mussolini le urgía en ese instante satisfacer a los elementos liberales que sostenían su gobierno. Pero todos sus esfuerzos por domesticar la opinión pública fracasaron. El fascismo comenzó a perder sus simpatizantes y sus aliados. Las defecciones de los elementos liberales y democráticos que, en un principio, por miedo a la revolución socialista, lo habían flanqueado y sostenido, aislaron gradualmente de toda opinión no fascista al gobierno de Mussolini. Este aislamiento empujó al fascismo a una posición cada día más beligerante. Prevaleció en el partido la mentalidad extremista. Mussolini solía aún usar, a veces, un lenguaje conciliador, con la esperanza de quebrantar o debilitar el espíritu combativo de la oposición; pero, en realidad, el fascismo volvía a una táctica guerrera. En la siguiente asamblea nacional, del partido fascista, dominó la tendencia extremista que tiene en Farinacci su condottiere más típico. Los revisionistas, encabezados por Bottai, capitularon en toda la línea. Luego, Mussolini nombró una comisión para la reforma del Estatuto de Italia. En la prensa fascista, reapareció la tesis de que el Estado demo-liberal debía ceder el paso al Estado fascista-unitario. Este estado de ánimo del partido fascista tuvo su más enfática y agresiva manifestación en el rechazo de la renuncia del diputado Giunta del cargo de Vicepresidente de la Cámara. Giunta dimitió por haber demandado el Procurador del Rey autorización para procesarlo como responsable de la agresión al fascista disidente

Cesare Forni. Y la mayoría fascista quiso ampararlo con una declaración estruendosa y explícita de solidaridad. Tal actitud no pudo ser mantenida. La mayoría fascista, en una votación posterior, la rectificó a regañadientes, constreñida por una tempestad de protestas. Mussolini necesitó emplear toda su autoridad para obligar a los diputados fascistas a la retirada. No consiguió, sin embargo, impedir que Michele Bianchi y Farinacci se declararan descontentos de esta maniobra oportunista, inspirada en consideraciones de táctica parlamentaria.

El super-fascismo, el ultra-fascismo, o como quiera llamársele, no tiene un solo matiz. Va del fascismo rasista o escuadrista de Farinacci al fascismo integralista de Michele Bianchi y Curzio Suckert. Farinacci encarna el espíritu de las escuadras de camisas negras que, después de entrenarse truculentamente en los raids punitivos contra los sindicatos y las cooperativas socialistas, marcharon sobre Roma para inaugurar la dictadura fascista. Farinacci es un hombre tempestuoso e incandescente a quien no le interesa la teoría sino la acción. Es el tipo más genuino del ras fascista. Tiene en un puño a la provincia de Cremona, donde dirige un diario Cremona Nuova que amenaza consuetudinariamente a los grupos y políticos de oposición con una segunda "oleada" fascista. La primera "oleada" fue la que condujo a la conquista de Roma. La segunda "oleada", según el léxico acérrimo de Farinacci, barrería a todos los adversarios del régimen fascista en una noche de San Bartolomé. Ex-ferroviario, ex-socialista, Farinacci tiene una psicología de agitador y de condottiere. En sus artículos y en sus discursos anda a cachiporrazos con la gramática. La prensa de oposición remarca frecuentemente esta característica de su prosa. Farinacci confunde en el mismo odio feroz la democracia, la gramática y el socialismo. Quiere ser, en todo instante, un genuino camisa negra. Más intelectuales, pero no menos apocalípticos que Farinacci, son los fascistas del diario L'Impero de Roma. Dirigen este diario dos escritores procedentes del futurismo, Mario Carli y Emilio Settimelli, que invitan al fascismo a liquidar definitivamente el régimen parlamentario. L'Impero es delirantemente imperialista. Armada del hacha del lictor, la Italia fascista tiene, según L'Impero, una misión altísima en el actual capítulo de la historia del mundo. También preconiza L'Impero la segunda oleada fascista. Michele Bianchi y Curzio Suckert son los teóricos del fascismo integral. Bianchi bosqueja la técnica del estado fascista que concibe casi como un trust vertical de sindicatos o corporaciones. Suckert, director de La Conquista dello Stato, discurre filosóficamente.

Con esta tendencia convive, en el partido fascista, una tendencia moderada, conservadora, que no reniega el liberalismo ni el Renacimiento, que trabaja por la normalización del fascismo y que pugna por encarrilar el gobierno de Mussolini dentro de una legalidad burocrática. Forman el núcleo de la tendencia moderada los antiguos nacionalistas de L'Idea Nazionale absorbidos por el fascismo a renglón seguido del golpe de Estado. La ideología de estos nacionalistas es más o menos la misma de la vieja derecha liberal. Pávidos monarquistas, se oponen a que el golpe de estado fascista comprometa en lo menor las bases de la monarquía y del Estatuto. Federzoni, Paolucci, representan esta zona templada del fascismo.


Pero, por su mentalidad, por su temperamento y por sus antecedentes los fascistas del tipo de Federzoni y de Paolucci son los que menos encarnan el verdadero fascismo. Se trata, en su caso, de prudentes y mesurados conservadores. Ningún romanticismo exorbitante, ninguna desesperada nostalgia del Medioevo, los saca de quicio. No tienen psicología de condottieri. Farinacci, en cambio, es un ejemplar auténtico de fascista. Es el hombre de la cachiporra, provinciano, fanático, catastrófico, guerrero, en quien el fascismo no es un concepto, no es una teoría, sino, tan sólo, una pasión, un impulso, un grito, un "alalá".


LOS NUEVOS ASPECTOS DE LA BATALLA FASCISTA


El fascismo es la reacción, como casi todos lo saben o casi todos creen saberlo. Pero la compleja realidad del fenómeno fascista no se deja captar íntegramente en una definición simplista y esquemática. El Directorio también es la reacción. Y, sin embargo, no se puede estudiar la reacción en el Directorio como en el fascismo. No sólo por desdén de la estupidez fanfarrona y condecorada de Primo de Rivera y de sus secuaces. No sólo por la convicción de que estos mediocrísimos tartarines son demasiado insignificantes y triviales para influir en el curso de la historia. Sino, sobre todo, porque el fenómeno reaccionario debe ser considerado y analizado ahí donde se manifiesta en toda su potencia, ahí donde señala la decadencia de una democracia antes vigorosa, ahí donde constituye la antítesis y el efecto de un extenso y profundo fenómeno revolucionario.

En Italia, la reacción nos ofrece su experimento máximo y su máximo espectáculo. El fascismo italiano representa, plenamente, la anti-revolución o, como se prefiera llamarla, la contra-revolución. La ofensiva fascista se explica, y se cumple, en Italia, como una consecuencia de una retirada o una derrota revolucionaria. El régimen fascista no se ha incubado en un casino. Se ha plasmado en el seno de una generación y se ha nutrido de las pasiones y de la sangre de una espesa capa social. Ha tenido, cual animador, cual caudillo, a un hombre del pueblo, intuitivo, agudo, vibrante, ejercitado en el dominio y en el comando y en la seducción de la muchedumbre, nacido para la polémica y para el combate y que, excluido de las filas socialistas, ha querido ser el condottiere, rencoroso e implacable, del anti-socialismo y ha marchado a la cabeza de la anti-revolución con la misma exaltación guerrera con que le habría gustado marchar a la cabeza de la revolución. El régimen fascista, finalmente, ha sustituido, en Italia, a un régimen parlamentario y democrático mucho más evolucionado y efectivo, que el asaz embrionario y ficticio liquidado, o simplemente interrumpido, en España, por el general Primo de Rivera. En la historia del fascismo, en suma, se siente latir activa, compacta y beligerante, la totalidad de las premisas y de los factores históricos y románticos, materiales y espirituales de una anti-revolución. El fascismo se formó en un ambiente de inminencia revolucionaria —ambiente de agitación, de violencia, de demagogia y de delirio— creado física y moralmente por la guerra, alimentado por la crisis post-bélica, excitado por la revolución rusa. En este ambiente tempestuoso, cargado de electricidad y de tragedia, se templaron sus nervios y sus bastones, y de este ambiente recibió la fuerza, la exaltación y el espíritu. El fascismo, por el concurso de estos varios elementos, es un movimiento, una corriente, un proselitismo.

El experimento fascista, cualquiera que sea su duración, cualquiera que sea su desarrollo, aparece inevitablemente destinado a exasperar la crisis contem-poránea, a minar las bases de la sociedad burguesa, a mantener la inquietud post-bélica. La democracia emplea contra la revolución proletaria las armas de su criticismo, su racionalismo, su escepticismo. Contra la revolución moviliza a la Inteligencia e invoca la Cultura. El fascismo, en cambio, al misticismo revolucionario opone un misticismo reaccionario y nacionalista. Mientras los críticos liberales de la revolución rusa condenan en nombre de la civilización el culto de la violencia, los capitanes del fascismo lo proclaman y lo predican como su propio culto. Los teóricos del fascismo niegan y detractan las concepciones historicistas y evolucionistas que han mecido, antes de la guerra, la prosperidad y la digestión de la burguesía y que, después de la guerra, han intentado renacer reencarnadas en la Democracia y en la Nueva Libertad de Wilson y en otros evangelios menos puritanos.

El misticismo reaccionario y nacionalista, una vez instalado en el poder, no puede contentarse con el modesto oficio de conservar el orden capitalista. El orden capitalista es demo-liberal, es parlamentario, es reformista o transformista. Es, en el terreno económico o financiero, más o menos internacionalista. Es, sobre todo, un orden consustancial con la vieja política. ¿Y qué misticismo reaccionario o nacionalista no se amasa con un poco de odio o de retractación de la vieja política parlamentaria y democrática, acusada de abdicación o de debilidad ante la "demagogia socialista" y el "peligro comunista"? ¿No es éste, tal vez, uno de los más monótonos ritornellos de las derechas francesas, de las derechas alemanas, de todas las derechas? Por consiguiente, la reacción, arribada al poder, no se conforma con conservar; pretende rehacer. Puesto que reniega el presente, no puede conservarlo ni continuarlo: tiene que tratar de rehacer el pasado. El pasado que se condensa en estas normas: principio de autoridad, gobierno de una jerarquía, religión del Estado, etc. O sea las normas que la revolución burguesa y liberal desgarró y destruyó porque entrababan el desarrollo de la economía capitalista. Y acontece, por tanto que, mientras la reacción se limita a decretar el ostracismo de la Libertad y a reprimir la Revolución, la burguesía bate palmas; pero luego, cuando la reacción empieza a atacar los fundamentos de su poder y de su riqueza, la burguesía siente la necesidad urgente de licenciar a sus bizarros defensores.

La experiencia italiana es extraordinariamente instructiva a este respecto. En Italia, la burguesía saludó al fascismo como a un salvador. La Terza Italia cambió la garibaldina camisa roja por la mussoliniana camisa negra. El capital industrial y agrario financiaron y armaron a las brigadas fascistas. El golpe de estado fascista obtuvo el consenso de la mayoría de la Cámara. El liberalismo se inclinó ante el principio de autoridad. Pocos liberales, pocos demócratas, rehusaron enrolarse en el séquito del Duce. Entre los parlamentarios, Nitti, Amendola, Albertini. Entre los escritores, Guglielmo Ferrero, Mario Missiroli, algunos otros. Los clásicos líderes del liberalismo, —Salandra, Orlando, Giolitti— con más o menos intensidad, concedieron su, confianza a la dictadura. Transitoriamente, la adhesión o la confianza de esa gente resultó embarazosa para el fascismo; le imponía un trabajo de absorción, superior a sus fuerzas, superior a sus posibilidades. El espíritu fascista no podía actuar libremente si no digería y absorbía antes el espíritu liberal. En la imposibilidad de elaborarse una ideología propia, el fascismo corría el riesgo de adoptar, más o menos atenuada, la ideología liberal que lo envolvía.


La tormenta política desencadenada por el asesinato de Matteotti aportó una solución para este problema. El liberalismo se separó del fascismo. Giolitti, Orlando, Salandra, Il Giornale d'Italia, etc., asumieron una actitud de oposición. No siguieron al bloque de oposición a su retiro del Aventino. Permanecieron en la Cámara. Parlamentarios orgánicos, no podían hacer otra cosa. El fascismo quedó aislado. A sus flancos no continúan sino algunos liberales-nacionales y algunos católicos-nacionales, esto es, los elementos más nacionalistas y conservadores de los antiguos partidos.

Las oposiciones esperaban forzar así al fascismo a dejar el poder. Pensaban que, hecho el vacío a su alrededor, el fascismo caería automáticamente. Los comunistas combatieron esta ilusión. Propusieron a la oposición del Aventino su constitución en parlamento del pueblo. Frente al parlamento, fascista de Montecitorio debía funcionar el parlamento anti-fascista del Aventino. Había que llevar, a sus últimas consecuencias políticas e históricas, el boicot de la Cámara. Pero ésta era, franca y neta, la vía de la revolución. Y el bloque del Aventino no es revolucionario. Se siente y se proclama normalizador. La invitación comunista no pudo, pues, ser aceptada. El bloque del Aventino se contentó con plantear la famosa cuestión moral la oposición aventiniana rehusaba volver a la Cámara mientras ejerciesen el poder, cubiertos por el voto de su mayoría, los hombres sobre quienes pesaba la responsabilidad del asesinato, de Matteotti, responsabilidad que bajo un gobierno fascista, la justicia se encontraba coactada para esclarecer y examinar.

Mussolini respondió a esta declaración de intransigencia con una maniobra política. Envió a la Cámara un proyecto de ley electoral. En la práctica parlamentaria italiana este trámite precede y anuncia la convocatoria a elecciones políticas. ¿Se abstendrían también los partidos del Aventino de concurrir a las elecciones? El bloque se ratificó en su intransigencia. Insistió en la tacha moral. La prensa de oposición publicó un memorial de Cessare Rossi, escrito por éste antes de su arresto, en el cual el presunto mandante del asesinato de Matteotti acusa a Mussolini. La tacha estaba documentada. Pero la dialéctica de la oposición reposaba en un equívoco. La cuestión moral no podía dominar la cuestión política. Tenía, antes bien, que suceder lo contrario. La cuestión moral era impotente para decidir al fascismo a marcharse del gobierno.

Mussolini se lo recordó a la oposición en su acre discurso del 3 de enero en la Cámara. El preámbulo de su discurso fue la lectura del articulo 47 del Estatuto de Italia que otorga a la Cámara de Diputados el derecho de acusar a los Ministros del Rey y de enviarlos ante la alta Corte de Justicia. "Pregunto formalmente -dijo- si en esta Cámara o fuera de aquí existe alguien que se quiera valer del artículo 47". Y, luego, con dramática entonación, reclamó para si todas las responsabilidades del fascismo. "Si el fascismo —declaró— no ha sido sino óleo de ricino y cachiporra, y no una pasión soberbia de la mejor juventud italiana, ¡a mí la culpa! Si el fascismo ha sido una asociación de delinquir, bien, ¡yo soy el jefe y el responsable de esta asociación de delinquir! Si todas las violencias han sido el resultado de un determinado clima histórico, político y moral, bien, ¡a mí la responsabilidad, porque este clima histórico, político y moral lo he creado yo!" Y anunció, en seguida, que en cuarentiocho horas la situación quedaría aclarada. ¿Cómo ha cumplido su palabra? En una manera tan simple como notoria. Sofocando casi totalmente la libertad de prensa. La oposición, privada casi de la tribuna de la prensa, resulta perentoria y rudamente invitada a tornar a la tribuna del parlamento. En el Aventino se prepara ya el retorno a la Cámara.

En un reciente artículo de la revista Gerarchia, titulado "Elogio a los Gregarios", Mussolini revista marcialmente las peripecias de la batalla. Polemiza con la oposición. Y exalta la disciplina de sus tropas. "La disciplina del fascismo -escribe- tiene verdaderamente aspectos de religión". En esta disciplina reconoce "el ánimo de la gente que en las trincheras ha aprendido a conjugar, en todos los modos y tiempos, el verbo sagrado de todas las religiones: obedecer" y "el signo de la nueva Italia que se despoja una vez por todas de la vieja mentalidad anarcoide con la intuición de que únicamente en la silenciosa coordinación de todas las fuerzas, a las órdenes toria".

Aislado, bloqueado, boicoteado, el fascismo deviene más beligerante, más combativo, más intransigente. La oposición liberal y democrática lo ha devuelto a sus orígenes. El ensayo reaccionario, libre del lastre que antes lo entrababa y enervaba interiormente, puede ahora cumplirse en toda su integridad. Esto explica el interés que, como experiencia histórica, tiene para sus contemporáneos la batalla fascista.

El fascismo, que durante dos años se había contentado casi con representar en el poder el papel de gendarme del capitalismo, pretende hoy reformar sustancialmente el Estatuto de Italia. Se propone, según sus líderes y su prensa, crear el Estado fascista. Insertar la revolución fascista en la Constitución italiana. Una comisión de dieciocho legisladores fascistas, presidida por el filósofo Giovanni Gentile, prepara esta reforma constitucional. Farinacci, líder del extremismo fascista, llamado en esta emergencia a la secretaría general del partido, declara que el fascismo "ha perdido dos años y medio en el poder". Ahora, liberado de la pesada alianza de los liberales, purgado de los residuos de la vieja política, se propone recuperar el tiempo perdido. Todos los capitanes del fascismo hablan un lenguaje más exaltado y místico que nunca. El fascismo quiere ser una religión. Giovanni Gentile en un ensayo sobre los "caracteres religiosos de la presente lucha política", observa que "hoy se rompen, en Italia, a causa del fascismo, aquellos que parecían hasta ayer los más sólidos vínculos personales de amistad y de familia". Y de esta guerra, el filósofo del idealismo no se duele. El filósofo del idealismo es, desde hace algún tiempo, el filósofo de la violencia. Recuerda, en su ensayo, las palabras de Jesucristo: Non veni pacem mitters, sed gladium. Ignem veni mittere in terrain. Y remarca, a propósito de la cuestión moral, que "esta tonalidad religiosa de la psicología fascista ha generado la misma tonalidad en la psicología anti-fascista".

Giovanni Gentile, poseído de la fiebre de su facción, exagera ciertamente. En el Aventino no ha prendido aún la llama religiosa. Menos aún ha prendido, ni puede prender, en Giolitti. Giolitti y el Aventino representan el espíritu y la cultura demo-liberales con todo su escepticismo, con todo su racionalismo, con todo su criticismo. La lucha presente devolverá al espíritu liberal un poco de su antigua fuerza combativa. Pero no logrará que renazca como fe, como pasión, como religión. El programa del Aventino y de Giolitti es la normalización. Y por su mediocridad, este programa no puede sacudir a las masas, no puede exaltarlas, no puede conducirlas contra el régimen fascista. Sólo en el misticismo revolucionario de los comunistas se constatan los caracteres religiosos que Gentile descubre en el misticismo reaccionario de los fascistas. La batalla final no se librará, por esto, entre el fascismo y la democracia.